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La situación de la deuda en pesos

Cada día más voces se elevan para llamar la atención sobre el crecimiento de la deuda. El fantasma del Plan Bonex sobrevuela.

Miércoles 26 de octubre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo


La semana pasada llamó la atención de todos los analistas que, aunque el gobierno pudo renovar los vencimientos de deuda en pesos y rollear la deuda para 2023, cada vez le resulta más difícil atraer a los inversores, más cuando la misma está en manos privadas.


¿Cómo fue la licitación de la semana pasada?


Mientras algunos hablan de un rollover del 110% otros son más generosos y dicen que el total llegó a un 124%. La oferta completa fue un 50% a través de una letra a descuento ajustable por CER, y el resto a una letra a descuento con una tasa superior. La duration promedio de la colocación fue de 5 meses y medio.

La realidad es que se logró una buena financiación, pero las tasas tuvieron que ser más altas para poder tentar a los inversores. De esta manera, la tasa efectiva anual ofrecida fue del 113,7% y para las LECER del 3,49%. El mes anterior se había logrado convencer al mercado con tasas del orden del 108,6% y del 1,25%.


¿Qué pasa con la deuda en los próximos meses de 2022?


Según datos del ministerio de economía, la deuda bruta de la Administración Central de nuestro país hasta junio representaba el 79,1% del PBI. En cuanto a vencimientos de capital e intereses para lo que queda de este año se deberán refinanciar unos $ 1.730 millones, de los cuales $130 millones vencen antes de fin de mes. De estos últimos, aproximadamente el 97% está en manos privadas. Por lo cual, se volverá clave la respuesta del mercado a esta nueva licitación. La preocupación surge porque el último vencimiento era inferior a los $ 170 mil millones y apenas se logró un financiamiento extra (solo unos $17 millones). ¿Qué pasará con la deuda restante para este año? ¿A cuánto deberá llevar la tasa el BCRA para poder lograr que los tenedores tengan interés? Debido a la incertidumbre que genera está situación, el ministerio de economía ya dejo saber que ofrecerá un canje de bonos similar al que realizó en agosto, de manera tal de despejar el sendero para llegar a 2023. Si lograra un resultado similar al obtenido durante el principio de la gestión de Massa podría reducirse los vencimientos a $240 mil millones. Aún no se conoce que instrumento se ofrecería, pero en el mercado comenzó a circular el rumor que se tratarían de bonos duales con vencimientos entre junio y septiembre.


¿Cuál es el horizonte para 2023?


En 2023 la situación es totalmente diferente. Antes de las PASO el Estado deberá hacer frente a una deuda superior a los $ 9 mil millones, y previo a las elecciones generales, el monto se eleva a casi los $ 12 mil millones. Esta deuda representa casi el 7,5% del PBI y podría ser más. Porque dentro de las previsiones están considerados los bonos duales (atados a la evolución del dólar o de la inflación) por lo que, cualquier tipo de desequilibrio fuerte en la economía puede impactar y ampliar aún más la deuda que el gobierno tendría que hacer frente.


Voces de alarma


Muchas son las voces que hace meses vienen advirtiendo sobre la famosa bola de la deuda en pesos. Y no son pocos los que no temen en recordar el Plan Bonex (para aquellos que quieran saber más pueden leer el artículo "El Plan Bonex vs el Canje Voluntario") Pero el problema es que ya las alertas empezaron a sonar en Washington. Según explicó el Fondo Monetario Internacional, la posibilidad de financiarse localmente es muy dependiente del Banco Central, que al rollear la deuda generó serios peligros cambiarios muy cerca de las elecciones. Según el staff del FMI, "hay que expandir el universo de inversores, implementar un plan anual bien coordinado y una estrategia de deuda de mediano plazo". Enfatizaron que para alcanzar la meta de un financiamiento en peso del 2,5% del PBI se necesitaría de una política fiscal, monetaria y cambiaria adecuadas.

¿Qué pasaría si el Tesoro no logra renovar la deuda? Si fallase en la renovación y no logrará conseguir un financiamiento extra entre el 40% y el 60%, el Banco Central no tendrá más opción que recurrir a la emisión para afrontar los vencimientos que tiene por delante.

Si el mercado empieza a convalidar el miedo que se despertó en junio, de que la deuda en pesos es insostenible, esto comenzará a presionar los precios a la baja, y requerirá de un mayor esfuerzo - tasas más altas - para lograr dar cierta confianza. Ante todo, el gobierno necesita garantizar el cumplimiento de las metas con el FMI, para no correr riesgos con relación a los desembolsos, y a la vez no generar mayores tensiones inflacionarias y cambiarias.

Esta situación guarda relación con lo que hablamos en el artículo "¿De qué se trata la famosa estanflación?". En un momento, el mercado de deuda no puede seguir absorbiendo el déficit fiscal, y el Estado se encuentra con la difícil situación de tener que elegir hacer realmente un ajuste fiscal, que reduzca drásticamente el gasto público y a la vez optar por el menor de todos los males en relación con la deuda y sus pagos: el canje voluntario, un plan Bonex o la emisión para poder afrontar los pagos y entrar en el espiral hiperinflacionario. Lo que podemos imaginar es que en un año de elecciones difícilmente el ministerio de economía pueda reducir el gasto, debido el impacto social que podría tener y el costo político que debería asumir la coalición gobernante.

Hasta ahora venimos viendo como el gobierno se refugia en los canjes voluntarios para reperfilar la deuda de 2022 para 2023. Lo que queda claro es que 2023 va a ser un año duro para la deuda. Ante la posibilidad de un cambio de gestión es difícil de imaginar que el mercado convalide bonos de deuda con plazos superiores al horizonte electoral, donde es probable que los inversores prefieran quedarse con los pesos y colocarlos en otro activo o tipo de inversión, que mantener una posición en una letra que pueda se reestructurada.




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