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¿De qué se trata la famosa estanflación?

En los últimos meses hemos escuchado multiplicidad de opiniones sobre el futuro que nos avecina desde hiperinflación, hasta rodrigazo. Pero para muchos el escenario más factible es la estanflación.

Martes 25 de octubre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo


Todos los días escuchamos en los diferentes canales de televisión a una multiplicidad de economista sque auguran cuál es el futuro de nuestra economía y cuál sería el mejor camino por seguir para salir de la situación en la que estamos. El problema es que muchas veces nos resulta difícil comprender qué implican los diferentes escenarios. Una de las situaciones probables y duras que nos podría tocar enfrentar en el 2023 sería la famosa y temida estanflación. ¿De qué se trata?


¿Qué es la estanflación?


Es un término que se utiliza en la economía para describir una situación que surge de la combinación de dos factores: el estancamiento (o en su defecto una recesión) y un alto nivel de inflación. Este fenómeno se empieza a observar en los setenta en Estados Unidos durante de la presidencia Ronald Reagan. El estancamiento de la economía se pone en manifiesto principalmente con una caída del PBI.


¿Hubo ya estanflación en la Argentina?


Si, la hubo. Entre los años 1975 a 1988, lo que termino desencadenando la hiperinflación.


¿Cómo llegamos a esa situación?


El fenómeno de la estanflación se produjo como consecuencia que durante los setenta y los ochenta los gobiernos aumentaron su intervención en la economía, asumiendo gastos e inversiones que eran privadas y que se incluyeron en sus presupuestos. Como no era factible seguir aumentando la recaudación de los impuestos para financiarse tuvieron que recurrir a dos mecanismos: por un lado, se reformaron los sistemas tributarios de manera tal que la estructura impositiva se volvió distorsiva y, por otro lado, se tuvo que recurrir a la emisión de deuda. Cuando esto ya no alcanzó, no quedo más opción que emitir. Y esto genera inflación. Cabe señalar que en nuestro país el problema de la inflación no era nuevo, lo habíamos sufrido desde 1820 hasta 1890, y hacia 1945 emergió con fuerza.

Como empiezan a generarse distorsiones en los precios, los gobiernos deciden intervenir caso por caso, tomando decisiones sobre los precios, en particular los que consideran más importantes: tarifas, salarios, servicios públicos y el tipo de cambio.


¿Cómo terminó ese proceso de estanflación?


El círculo vicioso en el que se ingresa en estas circunstancias hizo que la estanflación se convirtiera en hiperinflación. Esto se debe a que, en un punto, el mercado no puede absorber más deuda. Y si no se toma la decisión de ajustar todas las variables al mismo tiempo, se continúa inyectando dinero al mercado, y la demanda no se contrae, la suba de precios continúa. A esto se le suele sumar que la crisis generada por la emisión y la deuda termina llevando a un shock devaluatorio. Retroalimentando la inflación.


¿Qué genera en la economía la estanflación?


En cambio, sí, por ejemplo, para evitar la devaluación se deja de emitir y se trata de controlar el déficit fiscal, mediante una reducción del gasto público lo más probable es que la demanda se contraiga, y esto genere una fuerte reducción de la actividad. Si los salarios no se ajustan, entonces en el contexto inflacionario el poder de compra de las familias se reduce y la oferta queda por encima de la demanda. En ese caso, lo que se empieza a observar es que aumenta el desempleo o el empleo informal. Y por, sobre todo, la pobreza.


¿Por qué muchos piensan que el escenario posible es la estanflación?


Muchos economistas temen que mientras no se presente un plan de estabilización que ataque todas las variables macroeconómicas de manera simultánea, difícilmente se pueda controlar la inflación. Medidas como el congelamiento de precios o programas de precios controlados, sumado con el super cepo y el control de las importaciones, tiene un efecto nocivo en la oferta. Si a eso, se le suma que los salarios continúan ajustándose, lo más probable es que la inflación se mantenga alta mientras que la actividad económica empiece a caer por falta de oferta, no por la caída de la demanda. Las empresas empiezan a no poder producir, entonces optan por las suspensiones, luego avanzan con los despidos - salvo que se vuelva a imponer la prohibición -, y luego cierran.

En general, los años de cambio de gobierno la actividad económica suele actuar con mucha cautela inclusive entrar en stand by más si vislumbra un cambio de administración, por miedo a quedar expuesto. Esto contrae aún más la oferta.


¿Cuál es el mejor camino para salir?


Algunos recomiendan que la mejor opción es la que aplicó Paul Volcker durante la presidencia de Reagan: una combinación de política monetaria restrictiva y una fiscal expansiva, basada en la reducción de la presión impositiva. La reducción de impuestos como se quiso hacer en Reino Unido de manera aislada no es lo más adecuado. Lo importante es contar con una moneda sana y devolver el crédito. Es vital contar con una moneda estable para poder desarrollar el crédito porque de lo contrario la única opción que le queda al gobierno es obtener un gran superávit fiscal.

Se deben eliminar los impuestos distorsivos, y el gasto público debería financiarse no con emisión monetaria sino con endeudamiento público a tasas reales alineadas con el crecimiento de la economía. El primer paso necesario es la salida del cepo cambiario mediante la creación de un mercado único y libre de cambios de manera ordenada.


En conclusión


La Argentina tiene por delante un camino muy difícil, la salida de la inercia inflacionaria es muy compleja y requerirá desde lo económico de un plan macroeconómico serio y creíble, y desde lo político un acuerdo entre todas las fuerzas para salir adelante. Sólo así podríamos lograr un crecimiento sostenible y real, que nos permita de una vez por todas, dejar atrás el camino de la inflación - que se transforma en un impuesto distorsivo que castiga mucho a la gente que menos tiene -, y encarar un futuro de estabilidad donde podamos explotar todo nuestro potencial. Muchos hablan sobre la riqueza que posee la Argentina en minerales, como por ejemplo el litio, pero difícilmente lo podamos aprovechar si no están dadas las condiciones para que invertir en nuestro país sea algo seguro. Ojalá la Argentina pueda llegar al siglo XXI.






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