UE–India: un acuerdo comercial que reordena el tablero global
- mgyaninaslojo
- hace 6 días
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Tras casi dos décadas de negociaciones intermitentes, la Unión Europea y la India alcanzaron un acuerdo de libre comercio de alcance histórico. Más allá de la reducción de aranceles, el pacto refleja un giro estratégico en la política comercial europea y consolida a la India como actor central en la reconfiguración del comercio internacional.
Martes 27 de enero de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

La Unión Europea y la India anunciaron el cierre de un acuerdo de libre comercio largamente esperado. Las conversaciones comenzaron en 2007, atravesaron períodos de estancamiento y se reactivaron en los últimos años.
El anuncio fue respaldado al más alto nivel político, con el aval de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del primer ministro indio, Narendra Modi. La señal es clara: el acuerdo no es solo comercial, sino también estratégico.
¿Qué incluye el acuerdo?
El tratado prevé la eliminación o reducción de aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral, con un impacto directo sobre sectores industriales y de servicios clave. Para la UE, se destacan automóviles, maquinaria, productos químicos, vinos y bienes industriales. Para la India, se amplía el acceso de textiles, joyería, productos farmacéuticos y servicios intensivos en conocimiento.
Algunos sectores sensibles —especialmente vinculados a la agricultura— quedaron excluidos o sujetos a cronogramas más largos, reflejando los límites políticos y productivos de ambas economías.
Según estimaciones europeas, el acuerdo permitiría un ahorro anual de miles de millones de euros en aranceles, además de facilitar el acceso a un mercado de más de 1.400 millones de personas con una clase media en expansión.
Más que comercio: diversificación y cadenas de valor
Para la Unión Europea, el acuerdo con India se inscribe en una estrategia más amplia de diversificación de socios comerciales y reducción de dependencias críticas, particularmente frente a China. La India aparece como una alternativa viable tanto por escala como por proyección de crecimiento.
Desde la perspectiva india, el acuerdo refuerza su inserción en las cadenas globales de valor y complementa una agenda activa de acuerdos comerciales firmados en los últimos años con otros socios estratégicos.
El contexto internacional importa
El cierre del acuerdo se produce en un escenario global marcado por tensiones comerciales, revisiones de políticas industriales y un uso cada vez más frecuente de instrumentos arancelarios con fines geopolíticos. En ese marco, el pacto UE–India funciona como una señal a favor de reglas, previsibilidad y apertura selectiva, aunque lejos de un libre comercio irrestricto.
Lo que falta: implementación y letra chica
El acuerdo aún debe atravesar los procesos de ratificación internos, tanto en el ámbito europeo como en la India. Además, su impacto real dependerá de la implementación efectiva, la armonización regulatoria y la capacidad de las empresas para aprovechar las nuevas condiciones de acceso.
Como ocurre con todos los grandes acuerdos, el desafío no estará solo en el texto firmado, sino en su traducción concreta al comercio real.
La señal para el Mercosur
El acuerdo UE–India también debe leerse en contraste con el estado actual del vínculo entre la Unión Europea y el Mercosur. Mientras el Parlamento Europeo decidió remitir el acuerdo UE–Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, introduciendo un freno institucional y prolongando los plazos de definición, los países del Mercosur optaron por avanzar con sus propios procesos de ratificación.
La asimetría es relevante: Europa revisa y judicializa, el Mercosur acelera y busca previsibilidad. En ese marco, el cierre del acuerdo con India refuerza una señal clara: la Unión Europea prioriza avanzar con aquellos socios con los que logra alinear intereses estratégicos y consensos internos, aun cuando otros acuerdos —como el firmado con el Mercosur— queden atrapados en disputas políticas, ambientales y jurídicas que exceden el plano estrictamente comercial.
Una señal para el comercio global
El acuerdo entre la Unión Europea y la India marca un punto de inflexión en la agenda comercial internacional. No elimina todas las tensiones ni resuelve las asimetrías, pero sí confirma una tendencia: en un mundo más fragmentado, los grandes bloques buscan socios confiables para sostener el comercio, las inversiones y las cadenas de valor.




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