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La pregunta del millón: ¿por qué el FMI nos sigue dando plata?

Actualizado: 11 oct 2022

La semana pasada fue noticia que el gobierno logró pasar la segunda revisión y el directorio del Fondo Monetario Internacional autorizó un nuevo giro. Lo que nadie termina de comprender es por qué siguen confiando en nosotros.

Martes 11 de octubre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo

 

Uno esperaría que ante los continuos incumplimientos y renegociaciones a las que se visto sometido el Fondo Monetario por parte de los argentinos, ya no nos tuvieran paciencia. Sin embargo, nos sorprendió con la aprobación de la revisión aún cuando no logramos cumplir la meta y en breve recibiremos un nuevo giro. ¿Qué hay detrás de toda esta historia?

 

¿Qué se acordó con el FMI con respecto a las metas de reservas?

 

Según el acuerdo celebrado con el organismo, uno de los puntos de mayor relevancia es la acumulación de reservas internacionales neta (RIN). Para determinar el nivel en el que se encuentran las mismas, se debe descontar las reservas brutas, los swaps y los depósitos privados.

Para 2022 dicha meta establece que el BCRA debería haber logrado acumular unos USD 5.800 millones sobre la base de lo que se poseía a diciembre de 2021. El número mágico entonces se ubica en un valor que deberá rondar los USD 8.100 millones.

 

¿Qué pasó con las metas?

 

En la segunda revisión lo que priorizó el Fondo fue la acumulación de reservas. La meta no fue cumplida durante el segundo trimestre de este año – faltaron algo unos USD 296 millones –, pero durante el tercer trimestre se superó por unos USD 1.052 millones. Esto se debe principalmente al dólar soja que, permitió ingresar unos USD 8.123 millones. El saldo neto de reservas fue de USD 4.966 millones al concluir septiembre.

El gobierno acusó del faltante de reservas a la demora en la llegada de los fondos comprometidos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Según Economía, si estos hubiera llegado a tiempo, la meta del segundo trimestre se hubiera cumplido. Y es lo que consideró también el Directorio del FMI a la hora de evaluar los resultados, conjuntamente con el excedente de reservas para el objetivo del tercer trimestre.

 

¿Cuánto ingresará gracias a la aprobación del FMI?

 

Con la aprobación de la segunda revisión deberían llegar durante esta semana unos USD 3.900 millones en concepto de DEG (Derechos Especiales de Giro) y antes de fin de año – si la meta del tercer trimestre es aprobada, como parece que sucederá –, recibiríamos unos USD 5.800 millones de DEG.

 

¿Qué recibe el Fondo Monetario?

 

A finales de 2022, aunque hayamos recibido en la segunda mitad del años casi USD 10.000 millones, el BCRA se quedará con unos USD 700 millones neto. ¿Por qué? Simplemente, porque el FMI nos gira para que podamos pagarle.

En el acuerdo se estableció que el repago del mismo recién comenzará en el segundo semestre de 2026 a través de cuotas trimestrales. La renegociación que llevó adelante Guzmán estableció que se pagaran unos USD 45.000 millones entre 2026 y 2034 con un perfil de vencimientos mucho más gradual: los vencimientos entre 2027 y 2028 serán de unos USD 4.000 y USD 6.000 millones mientras que entre 2029 y 2031 los pagos serán de USD 8.000 millones. Y los últimos tres años los montos irán descendiendo.

El primer desembolso que recibió el gobierno fue en marzo por unos USD 9.656 millones una vez que el acuerdo fue aprobado. El segundo llegó en junio y ahora en septiembre recibimos el tercero. El último de este año será en diciembre y hasta entonces hay una serie de pagos programados en concepto de intereses que serán compensados con los giros que se realizarán desde el Fondo.

 

¿Por qué el FMI nos siguen girando?

 

La respuesta es simple, porque si no nos girara difícilmente cobraría. La situación de las reservas argentinas es tan débil y complicada que si no fuera por los desembolsos que hace el Fondo, estaríamos ya en el fondo del barranco. En otras palabras, el FMI nos prestó para que podamos pagarle en un principio pero, dentro de dos años (2024) tendremos que devolverle todo con nuestro propio dinero. Ya no habrá más respaldo, o por lo menos es lo que se supone. El acuerdo estaba pensado para que en ese periodo, la Argentina pudiera recomponer su situación de manera tal que no le resultará complicado poder encarar el proceso de repago de la deuda asumida.  

La situación económica argentina es frágil. Si a eso le sumáramos una crisis por la suspensión de los desembolsos (lo que sucedió en el año 2000) nos encontraríamos en la peor situación posible. Después de la crisis de 2001 y de otras que se sucedieron en países fuertemente endeudados con dicho organismo, muchas fueron las voces que se alzaron para remarcar la responsabilidad de éste y el papel que había jugado a la hora de que colapsarán las economías de estos. Es por ello que hoy día, su directorio trata de ser más prudente a la hora de emitir un dictamen sobre sus supervisiones, y hace la vista gorda – quizás más de lo que debería –, con el objeto de evitar mayores crisis.

Es importante señalar que el acuerdo con el FMI, que primero se negocio con el gobierno del presidente Macri y que luego se renegocio bajo la presidencia de Fernández, es el más grande la historia del organismo y representa el 29,3% del capital prestado por éste. En otras palabras, si la Argentina dejará de pagar pondría en una situación complicada a la dirección de dicha entidad. Mientras sea más beneficioso para ambas partes que los desembolsos se sigan recibiendo, entonces el Fondo nos seguirá enviando dinero. Tampoco sus directores querrán que se los acusen de golpear a un gobierno ya debilitado, y con muchos frentes internos abiertos. Es quizás la razón por la cual, por ejemplo, continua haciendo la vista gorda con relación a la alta brecha cambiaría o los desdoblamientos cambiarios. Lo único que hoy le interesa al Fondo es que las reservas crezcan, porque de allí es de dónde se van a cobrar. El resto pasa a ser un problema nuestro.

 

¿Está es toda nuestra deuda internacional?

 

No, aún queda resolver el tema el re financiamiento de la deuda con el Club de París, así como los solucionar la situación de los bonistas que entraron en la reestructuración de 2020 y con otros organismos internacionales de financiamiento – por ejemplo el BID –, con quienes aún no se han empezado las negociaciones. Sin embargo, al momento de suscribir el acuerdo, el monto prestado por el FMI representaba el 69% de la deuda externa argentina.

 

¿Deberían seguir girándonos?

 

Esa pregunta es difícil de responder, porque si bien la racionalidad nos dice que no se puede seguir avalando con dinero las malas decisiones en política económica que se están tomando. También hay que ser conscientes que la suspensión nos llevaría al default y al consecuente aislamiento total del mundo. Sería peor el remedio que la enfermedad. Entonces, ¿qué debería hacer? Quizás no preocuparse tanto por la recuperación del préstamo sino también en la economía argentina. A este paso para 2024 no vamos a estar en condiciones de devolver nada de lo prestado. Lo que nos lleva a preguntarnos también: ¿no será esa intensión del FMI? ¿Nos prestaron sabiendo que no se lo vamos a devolver solo para que en dos años le tengamos que pedir prestado de nuevo? Quizás tendríamos que empezar a pensar en que nuestra propia mala praxis nos pone en situaciones de las cuales después se nos hace tan difícil salir o que el costo es demasiado alto para el pueblo. Sería mejor que en vez de que el ministro de economía siga buscando prestamistas tratará de mejorar la economía para que de a poco y a fuerza de nuestro propio trabajo, como país, podamos pagar lo adeudado. ¿No es mejor ahorrar y pagar la hipoteca, que cada vez que se acerca el momento en que va a ser ejecutada pedir una nueva hipoteca para pagar la anterior y empezar a luchar con la nueva?. Es por eso que a veces uno siente que no hay mejor frase para representar la situación de nuestro equipo económico que decir que son capaces de chocar una casa.

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