top of page

IRÁN, GEOPOLÍTICA Y COMERCIO: Cuando los flujos dependen de la tensión

La situación en Irán vuelve a mostrar hasta qué punto el comercio internacional dejó de ser un fenómeno puramente económico. En un escenario global atravesado por conflictos, sanciones y rivalidades estratégicas, los flujos comerciales reaccionan cada vez más a la geopolítica que a la lógica clásica de mercado.

Lunes 12 de enero de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo


Lo que hoy ocurre con Irán no es un episodio aislado ni repentino. Es el resultado de años de acumulación de tensiones: sanciones económicas persistentes, aislamiento financiero, deterioro interno y un rol regional cada vez más activo en conflictos de Medio Oriente.


Cada vez que estas variables se combinan, el mercado vuelve a mirar a Irán no solo como país, sino como factor de riesgo sistémico. El foco se traslada rápidamente a los puntos sensibles del comercio global, especialmente al Estrecho de Ormuz, una de las arterias más críticas del transporte mundial de energía.


Energía: el canal más inmediato


Irán sigue siendo un actor relevante dentro de la OPEP, aun con exportaciones condicionadas por sanciones. Por eso, no hace falta una interrupción efectiva de la oferta para que el impacto se haga sentir: alcanza con que el riesgo aumente.


El resultado es conocido: sube el precio del petróleo, aumenta la volatilidad y se recalibran expectativas. Para el comercio internacional, esto se traduce en mayores costos de producción, transporte y financiamiento, con impacto directo en inflación y márgenes empresariales a nivel global. Hemos visto en las últimas horas presiones alcistas sobre el precio del petróleo, cuando muchos esperaban que operará a la baja dada la situación en Venezuela. Más allá que la oferta venezolana tiene sus propios desafios, la situación actual en Medio Oriente vuelve a subir la temperatura.


Ormuz: cuando una ruta define al mercado


Por el Estrecho de Ormuz circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Cualquier tensión en esa zona —bloqueos, amenazas o incidentes— tiene efectos inmediatos sobre el comercio marítimo.


No solo se encarece el crudo. También suben los seguros, se alteran rutas, se generan demoras logísticas y se afecta la previsibilidad de las cadenas de suministro. El comercio no se corta, pero se vuelve más frágil y más caro.


Sanciones y fragmentación del comercio


Las sanciones financieras y comerciales limitan la capacidad de Irán para operar dentro del sistema internacional tradicional. Como contrapartida, crecen los circuitos alternativos, menos transparentes y más riesgosos desde el punto de vista regulatorio.


Para las empresas y los países, esto implica tomar decisiones que ya no son solo comerciales: operar, no operar o hacerlo indirectamente pasa a ser una definición estratégica. El resultado es un comercio internacional cada vez más fragmentado, donde los flujos siguen alineamientos geopolíticos antes que eficiencia económica.


Más que Irán: una señal para el comercio global


Lo que expone el caso iraní es una tendencia más amplia. El comercio internacional dejó de moverse únicamente por precios y demanda. Hoy responde a sanciones, conflictos, alianzas y percepciones de riesgo.


Irán funciona como un espejo de ese nuevo orden: un mundo donde la geopolítica condiciona rutas, precios y decisiones comerciales, y donde la estabilidad ya no es la norma, sino una variable cada vez más escasa.


© 2023 by Yanina S. Lojo. Proudly created with wix.com

Get Social

  • 87390
  • Grey Twitter Icon
  • Grey LinkedIn Icon
bottom of page