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¿Hasta dónde llegarán?

No es una pregunta que nos hagamos hoy sobre el dólar. Tampoco sobre las reservas del BCRA. Sino sobre la difícil situación que hoy atraviesa el comercio exterior y que nos deja al límite de la parálisis. Ya casi sin margen, un sector clave para la economía pide poder seguir trabajando.

Miércoles 2 de agosto de 2023, Mg. Yanina S. Lojo

Mientras en muchos portales se preguntan sobre el dólar, las reservas, la inflación pocos están hablando sobre la difícil situación que atraviesa el comercio exterior y lo imposible que se está volviendo continuar con el comercio exterior en general.


Las importaciones bloqueadas en los hechos


Mientras que las estadísticas del INDEC muestran que las importaciones se encuentran en valores superiores a años anteriores, la realidad es diferente. Puede que hasta ahora se hayan aprobado las SIRA pero los pagos no salen y eso generará que en breve los proveedores suspendan las entregas.

Fuente: INDEC


En las últimas semanas se han observado todo tipo de “trabas” nuevas y de las que sólo conocen aquellos que todos los días están trabajando. Realmente la situación se ha vuelto desesperante. Los datos muestran información sobre las operaciones realizadas, pero no hablan sobre la problemática sobre los pagos.


Las SIRA pueden aprobarse, en particular en algunos rubros más que en otros, porque no hacerlo provocaría una caída más marcada en la actividad y ese dato en el contexto actual no sería positivo.


¿Qué es lo que está sucediendo con las fechas de acceso al MULC?


Por un lado, muchas empresas hacen más de dos semanas – algunas incluso más de un mes -, se encuentran que las SIRA aprobadas tienen datos incompletos. ¿Qué significa esto? Muchos amanecen con la buena noticia de que su importación ha sido autorizada y cuando van a revisar en el MOA – Mis Operaciones Aduaneras -, se encuentran con que la misma no cuenta con los datos de fecha ni plazo inicial completo. Si es un bien de los que se encuentran en las excepciones del punto 8.1 a 8.6 uno necesita tener plazo cero para poder acceder al mercado, y si no tienen los datos obviamente se quedan afuera. Si quisiera usar la excepción del punto 1.4 (los USD 50.000 para pagar antes del plazo) tampoco. Y si quisiera pedir un financiamiento o abrir una carta de crédito, si o si se necesita este dato.


Llega el momento de nacionalizar, y las empresas esperanzadas creen que les cargaran la información faltante, pero esto no sucede. No sólo no les cargan los datos pendientes, tampoco les completan la información sobre fecha y plazo definitivo.


De esta manera, el importador se hace de la mercadería, pero no sabe ni cómo ni cuándo le va a poder pagar a su proveedor. Al principio, se puede que conversando con la empresa en el exterior se pueda ganar algo de tiempo, pero ya hay muchas PYMES complicadas porque no sólo ya no hay posibilidades de reponer los productos, sino porque las amenazas de inicio de acciones legales empiezan a surgir.


Además, está el problema de a qué precio vender la mercadería. Algunas empresas quizás se puedan dar el lujo de mantener en stock los productos importados hasta poder tener un plazo de acceso – aunque hoy como veremos más adelante, ya no es garantía -, pero en su mayoría necesitan para sobrevivir continuar con su giro normal de actividades. Si uno no tiene certeza sobre cuándo podrá pagar el producto, ¿Qué tipo de cambio se usa como referencia? Si se busca el valor más alto del mercado, entonces estamos alimentando la inflación. La realidad es que los importadores no quieren castigar a los consumidores de esa manera, preferirían hacer una política de costos seria pero las incertidumbres no permiten mucho. Y si la mercadería va a ser vendida de manera local, la historia es una. Pero si el producto tuviera una posibilidad de exportarse, queda totalmente fuera. Pierde toda su competitividad.


¿Y qué paso con los plazos?


Hace un mes atrás muchas empresas, las que no tenían el problema de que no les cargaran las fechas, empezaron a notar modificación de las fechas y plazos definitivos que ya habían sido asignado. Al principio, se creían que eran casos aislados y errores del sistema. Pero a medida que se empezaron a detectar más casos, se volvió claro que el problema técnico.


¿Y la Capacidad Económica Financiera a dónde fue?


Ya desde el mes pasado muchas empresas empezaron a detectar que sus niveles de Capacidad Económica Financiera (CEF) habían bajado significativamente. No había cambiado nada en su operación. Otras directamente arrancaron agosto con un CEF de $1.


Desde el Gobierno, informaron que esta situación se había dado en aquellas empresas que no habían liquidado exportaciones y que afectaba a las grandes empresas nada más. ¿Qué paso con las PyMES que tienen este problema y jamás exportaron?


Recordemos que para poder solicitar una SIRA parte del control previo a la oficialización consiste en tener CEF suficiente. Por lo que, la reducción de esta deja a muchas empresas sin la posibilidad de continuar pidiendo autorizaciones de importación.


A eso le tenemos que sumar que es quizás sea más fácil conocer la fórmula de cierta bebida cola que cómo se calcula o qué mide la Capacidad Económica Financiera.


¿Cómo puede ser que empresas que han crecido sustancialmente en sus ventas que han operado de manera muy moderada en comercio exterior de un mes para otro pierdan la mitad de su capacidad económica?


Si la decisión era bajarles la Capacidad Económica Financiera a aquellos que no habían liquidado divisas, como penalidad – aunque se había dicho que se los iba a inhabilitar -, se podría comprender. Pero ¿Qué paso con el resto? Alguien puso mal el dedo.


Reducir el CEF o incluso, cometer el error de bajarlo a $1, es una buena manera de poner un párate a las operaciones de comercio exterior. Recordemos además que la Secretaría de Comercio había adelantado que en una etapa más avanzada de la implementación de la Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior (CCUCE) se iba a validar también el Capacidad Económica al momento de acceder al MULC. ¿Cuánto falta para que nos digan que no tenemos suficiente CEF para pagar? Y el CCUCE es otro problema serio.


La Cuente Corriente de Comercio Exterior una herramienta que no funciona


El IMPUESTO PAÍS y su implementación ha sido un problema serio, pero más serio es que una vez que los bancos estuvieron en condiciones de empezar a operar el CCUCE empezó a fallar.


De esta manera, no se pueden cursar los pagos al exterior puesto que la validación y la registración no se puede llevar adelante. Así mientras las exportaciones continúan liquidándose, los pagos están en niveles bajísimos.


La implementación de la IMPUESTO PAÍS, un problema más


La semana pasada los problemas se incrementaron con la implementación del IMPUESTO PAÍS al acceder al Mercado Único y Libre de Cambios para el pago de importaciones de bienes y servicios.


Esto trajo un montón de problemas técnicos, porque los sistemas se tuvieron que adaptar nuevamente. Las entidades financieras tuvieron que esperar a que la AFIP reglamentara el pago a cuenta.


A más de una semana de su aplicación, sigue habiendo problemas, dudas, falta de carga en el sistema de excepciones, inconvenientes de todos los tipos y colores. Opiniones diversas de cómo se debe aplicar. Por ejemplo: ¿Qué pasa cuando el INCOTERM es EXW o CIF e ingreso al mercado para pagar? ¿Sobre qué valor se aplicará el impuesto y cómo se calculará?


Muchos importadores se han desayunado con que, aunque hicieron el despacho hace dos meses, si hoy intentan pagar la mercadería van a tener que pagar el impuesto, dado que éste se aplica sobre el ingreso al mercado y no la importación. En la destinación solo se efectúa un pago a cuenta.


¿Y los servicios?


Es una película aparte. Pero de terror. A casi tres meses de la ampliación de la SIRASE a nuevos códigos concepto y la aplicación de plazos para el pago, no se posee manera de consultar cuándo una SIRASE esta aprobada. Entonces, ¿Cómo demostrar que transcurrió el plazo necesario desde su estado SALIDA?


Tampoco se puede anular una SIRASE, ya sea por un error en la carga – porque no se puede cambiar -, o porque se va a desistir del pedido. Esto genera un problema muy serio porque afecta la Capacidad Económica Financiera de las Empresas.


Aquellas que tienen que pagar fletes al exterior no ven que las aprobaciones se muevan y para colmo ahora tienen que pagar el IMPUESTO PAÍS. Esta semana las empresas aseguradoras manifestaron su preocupación dado que, ante las dificultades para pagar, están teniendo inconvenientes con las empresas de reaseguro en el exterior y si hubiera un siniestro importante podrían no estar en condiciones de cumplir.


Y los exportadores ¿en qué se ven afectados?


¡En todo! La falta de insumos importados genera problemas en las cadenas productivas, presión sobre los costos y por ende perdida de competitividad. No se pueden importar, en estas condiciones maquinarias o equipamientos para mejorar la capacidad productiva. Se pierden mercados que costaron mucho conquistarse.


En el caso del campo, el nuevo contravalor que se recibe en el marco del Programa de Incremento Exportador de $340 por dólar generó que se dispararan los costos internos. Los problemas para acceder a insumos y repuestos traen problemas para que los agroexportadores puedan seguir trabajando.


Si el problema de los fletes continua lo más probable es que veamos como muchos buques empiezan a no venir a nuestro país. La disponibilidad de espacio en bodega y la frecuencia se reducirá, y los costos subirán.


¿Hasta cuándo?


La situación ya no tiene mucho más margen de maniobra: los costos suben, las operaciones se paran, los proveedores amenazan y el hilo se hace cada vez más finito. Aprobar SIRA para que la actividad no caiga, pero no autorizar los pagos o demorarlos tiene un límite. No se puede seguir extendiendo mucho tiempo la situación.


Las empresas necesitan seguir produciendo, comercializando y pagando. Nadie puede continuar si no se les paga a sus acreedores, y el nivel de riesgo al que han quedado expuestos – por exposición al tipo de cambio -, miles de PyMES y emprendedores de nuestro país es altísimo. En algún momento, habrá que decir: BASTA.

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