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El problema son los pesos

Actualizado: 20 nov 2022

El viernes se conoció el número de inflación del mes de septiembre. Si bien éste fue inferior al mes anterior por unas milésimas, nada parece indicar que la situación vaya a mejorar, menos después de los anuncios de este fin de semana.

Lunes 17 de octubre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo


El viernes pasado el INDEC publicó el número de inflación del mes de septiembre. El valor de ésta fue del 6,2%, con una variación interanual del 83%. El número fue festejado por el ministerio de economía, pero no habría mucho para festejar. Claramente, el piso se ha establecido en el 6%, y esto daría un valor anual que, según el gobierno, quedará cerca del 95%, mientras que las consultoras privadas lo colocan en el 100%. El valor histórico ya se volvió anecdótico, el problema es que el mercado es consciente de la enorme cantidad de pesos que hay en la economía y las medidas anunciadas este fin de semana, como posibles soluciones, sólo sirven para alimentar el fuego. Veamos qué se informó y analicemos por qué todo está ayudando a aumentar los precios en lugar de disminuirlos.

Fuente: Indec


¿Qué sectores fueron los que presentaron mayores aumentos?


Los dos sectores con mayor suba fueron: prendas de vestir y calzados (10,6%) y Alimentos y Bebidas (9,4%). Por encima del valor promedio de la canasta quedaron Bienes y servicios varios (6,8%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (6,7%). Por ello, puede suceder que cada uno en su casa sienta que la inflación es mayor que la que informa el INDEC.Y es por lo que algunos opinan que el INDEC no está informando la realidad, pero al tomar una canasta de bienes y servicios, dependiendo cómo consume cada uno puede ser mayor o menor la distorsión entre lo informado y lo que se percibe.


Fuente: Indec


¿Importa el valor de la inflación histórica?


Aunque este mes pasado haya habido una baja, lo que importa no es tanto la historia sino lo que se ve para el futuro. Lo que el mercado percibe y, por tanto, trasladará a los precios en el mes de octubre. Algunas consultoras hablan de que en las primeras dos semanas de este mes el aumento de precios en el rubro de alimentos acumularía un valor cercano al 4% o incluso más. Ya en septiembre este rubro acumulaba una variación superior a la canasta básica, en el orden del 86,6%. Siempre los mayores aumentos se dan en las primeras semanas, pero cualquier anuncio o amenaza de congelamiento de precios puede hacer que la suba sea aún mayor.


¿Por qué el problema son los pesos?


La inflación es consecuencia del dinero en circulación y el crédito. En el diccionario de American College se da dos definiciones sobre la inflación: "Expansión desmedida o aumento del circulante de un país especialmente por la emisión de papel moneda no convertible en metálico"; "Un alza considerable de los precios producida por una expansión excesiva del papel moneda o del crédito bancario". La realidad es que el alza en los precios es solo la consecuencia de la expansión del dinero y el crédito. Cuando se dispone de mayor circulante, hay mayor demanda y si la oferta no se incrementa o no lo hace en la misma proporción, se producirá un obvio aumento de los precios.

Si la emisión monetaria estaba en niveles máximos históricos, con la medida del dólar soja hubo una mayor colocación de pesos en el mercado para poder afrontar la compra de dólares más caros. Hablamos de una mega emisión del orden de los $ 1.14 billones de pesos, para reforzar las reservas que la semana pasada el BCRA comenzó a perder. Hay que remarcar que, con las importaciones virtualmente congeladas por la implementación del nuevo sistema, las operaciones de cambio que se están haciendo son muy pequeñas.


¿Qué papel tienen las expectativas en la inflación?


Si el mercado espera que la emisión sea mayor en el mediano plazo, esto impactará en la inflación de hoy. Pensemos lo siguiente:

  • gracias al dólar soja se adelantó la liquidación de exportaciones, por lo que es de esperar que haya menos liquidación en el futuro;

  • debido a la fuerte sequía que sacude al país, la cosecha de trigo será mucho más baja que la esperada con un doble impacto: menos liquidación y disponibilidad de oferta para el mercado local (esto impactará en el precio);

  • todos los vencimientos de deuda en pesos que había en el tercer trimestre se postergaron para el año próximo.

Si a esto le sumamos que el mercado siente que el valor del dólar oficial es insostenible, debido a la cantidad de tipo de cambios diferentes que coexisten hoy en el mercado, tenemos un combo explosivo para la inflación.


¿Y el congelamiento de precios?


Si el congelamiento de precios se da en un contexto de emisión monetaria creciente, la medida es la peor de todas. Si los consumidores tienen excedentes de dinero, ante un contexto inflacionario, y no pueden ahorrar, se volcarán al consumo. El gobierno tiene dos opciones: hacer un congelamiento selectivo o general. Selectivo, es cuando determina un grupo de bienes y servicios que considera esenciales, y trata de mantener los precios de éstos en un determinado nivel. Como el margen de ganancias se empieza a diluir, entonces lo más probable es que los esfuerzos productivos se trasladen a otras ramas de la industria. Lo que genera escasez en aquello que se consideraba vital.

El congelamiento general, es aquel en el que se buscaría volver a los precios y salarios previos a un punto que el gobierno considera fue de inflexión. Esto es prácticamente imposible. Más allá de que generaría numerosas ineficiencias que pagarían los consumidores.

Programas como precios cuidados o precios justos no dan resultado mientras la emisión monetaria siga creciendo. Cuando el gobierno anuncia que llamaría a un sector para poder llegar a un acuerdo de precios en general, lo que suele producirse es un aumento de los precios en ese sector, y en otros sectores que temen que puedan llamarlos a ellos también.


¿Cómo bajar la inflación?


No existe la magia, y aunque muchos dicen tener la solución, la única manera en que puede controlarse la inflación es mediante la contracción de la emisión monetaria en todas sus formas. El enunciado del viceministro de economía de que bajarían la inflación aumentando la producción es muy difícil de lograr, porque el crecimiento de ésta debería darse al mismo ritmo que el incremento del circulante. Caso contrario el esfuerzo es inútil.

Mientras el gobierno siga mandando señales contradictorias, postergando vencimientos, poniendo trabas a la importación, generando nuevos tipos de cambios, difícilmente la inflación vaya a encausarse en un camino hacia la baja. Medidas como las anunciadas este fin de semana en lugar de reducir el circulante, lo incrementan. El aumento del mínimo no imponible de ganancias - aunque estamos de acuerdo en que habría que hacer una reforma profunda del impuesto para que no afecte a los trabajadores de la manera en que lo hace -, planes de cuota para compra de bienes a tasas más bajas del mercado, y un refuerzo de ingresos, ponen más dinero en mano de los consumidores que se pueden canalizar en la compra de bienes, o en su defecto ante la escasez, al dólar paralelo. Esto tendrá un claro impacto en los precios.

Quizás la baja de este mes se convalide el mes que viene manteniéndose por debajo del 7% - hay que tener en cuenta que el aumento de tarifas aún no se logró poner en marcha y que al hacerlo tendrá un importante impacto-, pero es difícil imaginar que en el mes de diciembre el valor de la inflación continúe a la baja. O quizás este mes la inflación retrocedió, sólo para tomar carrera. Pronto lo sabremos.




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