El oro en máximos históricos: una señal del mundo que viene
- mgyaninaslojo
- hace 5 días
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El precio del oro volvió a marcar récords en los mercados internacionales. No es un dato aislado ni un fenómeno pasajero: es una señal clara del clima global y de cómo se están reordenando las decisiones financieras, monetarias y geopolíticas. En ese contexto, la suba del metal precioso también tiene efectos concretos sobre las reservas de países como Argentina.
Lunes 26 de enero de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

La suba del oro no responde a un episodio puntual de volatilidad. Es el resultado de un escenario internacional donde la incertidumbre dejó de ser excepcional para convertirse en regla.
Conflictos armados que no encuentran salida, tensiones comerciales crecientes, déficits fiscales persistentes y un debate abierto sobre el futuro de las tasas de interés están empujando a inversores y bancos centrales a buscar activos que preserven valor más allá del sistema financiero tradicional.
En ese contexto, el oro vuelve a ocupar un rol central. El metal cerró 2025 con un aumento cercano al 64% respecto al año anterior, marcando uno de sus mejores desempeños en décadas, impulsado por una combinación de incertidumbre global, compras de bancos centrales y flujos hacia refugios de valor. Este rally ha continuado en 2026: en las primeras semanas del año el precio ya acumula un avance superior al 10%, con el oro superando por primera vez los USD 5.000 por primera vez en las últimas horas del domingo.
Por qué el oro vuelve a ser refugio
Hay varios factores que explican el rally del metal precioso:
Incertidumbre geopolítica estructural, con focos de tensión que ya no se perciben como transitorios.
Compras sostenidas de bancos centrales, especialmente de economías emergentes que buscan diversificar reservas y reducir su dependencia del dólar.
Expectativas de tasas reales más bajas en el mediano plazo, en un mundo donde la inflación sigue siendo un riesgo latente.
Mayor desconfianza en las monedas fiduciarias, incluso en economías desarrolladas.
El resultado es una demanda creciente por activos que no dependen de la credibilidad de un solo emisor.
Japón: cuando el “ancla de estabilidad” deja de serlo
Un factor menos visible, pero clave detrás de la suba del oro, es la crisis silenciosa que atraviesa Japón, una economía que durante décadas funcionó como ancla de estabilidad financiera global.
Japón enfrenta hoy una combinación delicada: deuda pública extremadamente elevada, inflación más persistente de lo esperado y un Banco de Japón que comenzó, lentamente, a salir de su política monetaria ultraexpansiva. Ese giro, aunque gradual, generó tensiones en el mercado de bonos japoneses y presionó al yen, que perdió valor de manera significativa frente al dólar en los últimos años.
El problema no es solo local. Japón es uno de los mayores tenedores de deuda soberana estadounidense y un actor central en los flujos financieros globales. Cada señal de inestabilidad en su mercado de bonos o en su moneda reverbera en todo el sistema, elevando la percepción de riesgo.
El dólar ya no explica todo
Tradicionalmente, el oro y el dólar se movían en direcciones opuestas. Hoy, esa relación es menos lineal. El oro sube incluso sin un debilitamiento marcado del dólar, lo que revela un cambio más profundo.
No se trata de un colapso del dólar como moneda de reserva, sino de una diversificación del sistema monetario internacional. El dólar sigue siendo central, pero ya no es el único activo capaz de ordenar expectativas en contextos de estrés global.
El oro vuelve a funcionar como respaldo, como ancla de confianza frente a un mundo más fragmentado.
¿Y qué pasa con las reservas argentinas?
Para Argentina, la suba del oro tiene un impacto directo y positivo: mejora la valuación de una parte de las reservas internacionales sin necesidad de mayores ingresos de divisas.
En un contexto donde la acumulación de reservas es uno de los principales desafíos de la política económica, este efecto no es menor. La revalorización del oro fortalece el balance del Banco Central y mejora indicadores patrimoniales que son observados de cerca por los mercados y los organismos internacionales.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el valor de las tenencias de oro del BCRA más que se duplicó, pasando de aproximadamente USD 4.000 millones a cerca de Usd 8.600 millones a mediados de enero de 2026. Este incremento, superior a USD 4.500 millones, responde exclusivamente a un efecto de valuación por la suba del precio del metal —que ronda los u$s5.000 la onza— y no a un aumento del stock físico. Si bien mejora las reservas brutas, se trata de una ganancia contable que no impacta directamente en las reservas netas bajo el criterio del acuerdo con el FMI.
Una señal que conviene mirar con atención
El récord del oro no habla solo de precios. Habla de un mundo más incierto, más volátil y menos previsible. Un mundo donde los activos de refugio recuperan protagonismo y donde las reglas del orden financiero global están en proceso de redefinición.
Para países con debilidades macroeconómicas, entender estas señales no es opcional: es parte del análisis necesario para leer el contexto y anticipar escenarios.




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