Trump vuelve a tensar el tablero comercial: aranceles del 25 % a Corea del Sur
- mgyaninaslojo
- hace 3 días
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La decisión del presidente estadounidense de elevar al 25 % los aranceles a productos surcoreanos reabre un frente sensible en la política comercial global. Más allá del impacto inmediato sobre el comercio bilateral, la medida expone una estrategia de presión que combina déficit comercial, compromisos de inversión y negociación política con aliados clave.
Miércoles 28 de enero de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

El anuncio de Trump de imponer aranceles adicionales del 25 % a importaciones provenientes de Corea del Sur marca un nuevo endurecimiento del enfoque comercial de Estados Unidos. La suba —desde el 15 % que se encuentra actualmente vigente — alcanza a sectores estratégicos como automóviles, productos farmacéuticos y bienes industriales, y se apoya en un argumento recurrente: el incumplimiento de compromisos asumidos por Seúl.
Desde la Casa Blanca, la medida se justifica en la falta de avances legislativos necesarios para materializar un acuerdo alcanzado en 2025, que incluía un ambicioso paquete de inversiones surcoreanas en territorio estadounidense.
Déficit comercial e inversión: los ejes del reclamo
La administración Trump volvió a poner el foco en el desequilibrio comercial bilateral, que ronda los US$66.000 millones, y en la lentitud del Congreso surcoreano para habilitar el marco legal que permita ejecutar inversiones comprometidas por unos US$350.000 millones.
El mensaje es consistente con la lógica que Trump ha aplicado en otras negociaciones: los acuerdos no se miden por declaraciones políticas, sino por resultados concretos en términos de producción local, empleo e ingreso de capitales a Estados Unidos.
Un aliado estratégico bajo presión
La decisión genera tensión con un socio clave de Estados Unidos en Asia, tanto en términos económicos como geopolíticos. Corea del Sur ocupa un rol central en cadenas globales de valor vinculadas a la industria automotriz, la electrónica y los semiconductores, sectores altamente sensibles a cambios en los costos comerciales.
Desde Seúl, el anuncio fue recibido sin notificación formal previa, lo que aceleró gestiones diplomáticas para evitar que el aumento arancelario se consolide y derive en un deterioro más profundo de la relación bilateral.
Efectos colaterales y señales al resto del mundo
Más allá del caso puntual, la medida envía una señal al resto de los socios comerciales de Estados Unidos: los compromisos deben traducirse en hechos, y los tiempos políticos internos no funcionan como excusa frente a los objetivos estratégicos de Washington.
En un contexto global marcado por la reconfiguración de flujos comerciales, el avance del proteccionismo selectivo y la competencia por atraer inversiones, el conflicto con Corea del Sur refuerza una tendencia clara: el comercio internacional vuelve a ser un instrumento central de la política económica y del poder geopolítico.
Un escenario abierto
El desenlace dependerá de la capacidad de Corea del Sur para acelerar definiciones internas y de la voluntad de Estados Unidos de utilizar los aranceles como herramienta transitoria o permanente. Mientras tanto, el episodio suma volatilidad al comercio global y confirma que, bajo la lógica de Trump, la negociación comercial sigue siendo un juego de presión constante.




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