EL BCRA REFUERZA LAS RESERVAS CON UN NUEVO REPO POR USD 3.000 MILLONES Y SE ANTICIPA A UN AÑO CLAVE
- mgyaninaslojo
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La autoridad monetaria cerró una operación con bancos internacionales por USD 3.000 millones, en un contexto marcado por vencimientos de deuda exigentes y el regreso del Banco Central al mercado como comprador de divisas.
Miércoles 7 de enero de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a enviar una señal clara al mercado financiero internacional. Este miércoles concretó una nueva operación de pase pasivo (REPO) con seis bancos internacionales de primera línea por USD 3.000 millones, con el objetivo de fortalecer el nivel de reservas internacionales y mejorar su posición de liquidez en moneda extranjera.
Características de la operación
La transacción se realizó a un plazo de 372 días y a una tasa equivalente a la SOFR en dólares estadounidenses más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que arroja un costo financiero cercano al 7,4% anual. Como garantía, el BCRA utilizó parte de su tenencia de títulos BONAR 2035 y 2038.
Como referencia para dimensionar el costo financiero de la operación, la tasa SOFR (Secured Overnight Financing Rate) —que funciona como tasa base del acuerdo— se ubica actualmente en torno al 3,8%–3,9% anual. Se trata de la tasa de interés overnight en dólares estadounidenses respaldada por operaciones de recompra con garantía, y es hoy el principal benchmark del mercado en reemplazo de la Libor. La SOFR es publicada diariamente por la Federal Reserve Bank of New York, y refleja las condiciones de liquidez del sistema financiero estadounidense, por lo que su nivel resulta clave para evaluar el costo real de las operaciones de financiamiento en dólares.
Alta demanda y señal de confianza
Uno de los datos más relevantes de la operación fue el nivel de interés que despertó entre los bancos internacionales. El Central recibió ofertas por USD 4.400 millones, un 50% más que el monto licitado. Pese a ese fuerte apetito, decidió no ampliar el monto adjudicado, una señal de cautela en la administración de la deuda de corto plazo y de confianza en la trayectoria prevista para las reservas.
Este resultado refuerza la lectura de que la Argentina comienza a normalizar, de manera gradual, su acceso a los mercados de crédito. En un contexto de caída del riesgo país y mayor previsibilidad macroeconómica, el REPO funciona como un termómetro del humor financiero y del grado de confianza que empieza a reconstruirse.
El vínculo con los vencimientos de deuda de 2026
El momento elegido para la operación no es casual. El año 2026 presenta un perfil de vencimientos exigente: la Argentina enfrenta compromisos por cerca de USD 19.500 millones, con pagos relevantes concentrados en el arranque del año. En ese marco, reforzar las reservas no solo cumple un rol contable, sino que actúa como ancla de expectativas para los inversores.
La disponibilidad de divisas es una de las variables que el mercado sigue de cerca para evaluar la capacidad de pago y la estabilidad financiera. En ese sentido, el REPO aporta previsibilidad y reduce tensiones en un calendario que, por sí solo, podría generar ruido.
El regreso del BCRA como comprador de dólares
A este movimiento se suma otro dato clave: en las últimas jornadas, el BCRA volvió a comprar divisas en el mercado cambiario. No se trata de un detalle menor. El retorno del Central como comprador neto de dólares refuerza la idea de que el frente externo empieza a mostrar señales de mayor holgura y que la autoridad monetaria busca recomponer poder de fuego.
Este doble movimiento —financiamiento vía REPO y acumulación de reservas por compras en el mercado— configura una estrategia más integral de manejo de la liquidez externa, alineada con un esquema macroeconómico que prioriza la consistencia y la sostenibilidad.
Una señal al mercado
En conjunto, la operación de REPO, la elevada demanda de los bancos internacionales y el regreso del BCRA al mercado cambiario envían un mensaje claro: el Banco Central vuelve a operar con herramientas de mercado, accede a financiamiento en condiciones razonables y se prepara para atravesar un año de vencimientos relevantes con una posición externa más sólida.
Más que un hecho aislado, el acuerdo por USD 3.000 millones se inscribe en una secuencia de decisiones que buscan consolidar credibilidad, reducir vulnerabilidades y sostener el proceso de normalización financiera. Un paso más en una agenda donde las reservas vuelven a ocupar un lugar central.
