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Argentina y México negocian por los autos: qué está en juego para la industria y el mercado interno

hace 3 días
5 min de lectura

La posible renovación del acuerdo automotor abre una discusión que excede la importación de vehículos. Cupos, reglas de origen, competencia y acceso a mercados forman parte de una negociación que también podría generar oportunidades para las exportaciones argentinas.

Miércoles 28 de octubre de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo


La relación comercial entre Argentina y México atraviesa una negociación cuyo alcance supera al sector automotor. Después del vencimiento del régimen de cupos preferenciales en marzo de 2026, ambos países buscan definir nuevas condiciones para el intercambio de vehículos. Sin embargo, detrás de esa discusión aparece una cuestión más amplia: cómo equilibrar los intereses de la industria, las condiciones de competencia del mercado interno y las oportunidades de inserción internacional.


Las conversaciones registraron nuevos avances durante octubre y, según información periodística, se analiza la posibilidad de establecer un esquema de mayor duración. No obstante, hasta el momento no se ha podido verificar la publicación de un nuevo protocolo que confirme las condiciones definitivas.


Un régimen comercial que necesita una nueva definición


El intercambio automotor entre Argentina y México se encuentra regulado por el Acuerdo de Complementación Económica N.º 55, celebrado entre el MERCOSUR y México en 2002. En marzo de 2025, ambos países suscribieron el Octavo Protocolo Adicional a su Apéndice I, que estableció un cupo recíproco de USD 773.125.578 FOB para determinados vehículos, con arancel del 0%, durante el período comprendido entre el 19 de marzo de 2025 y el 18 de marzo de 2026.


El instrumento contemplaba que las partes debían negociar las condiciones que regirían posteriormente. Sin embargo, el vencimiento llegó sin que se hubiera concretado una nueva renovación. La finalización del cupo no implica la desaparición del ACE 55 en su conjunto. Significa que dejó de estar vigente ese tratamiento preferencial específico y temporal. En ausencia de otra preferencia aplicable, determinados vehículos mexicanos quedan sujetos al arancel extrazona, que para automóviles de pasajeros puede alcanzar el 35%.


La diferencia es relevante porque modifica las condiciones económicas bajo las cuales las terminales deciden importar, abastecer concesionarias y posicionar sus modelos en el mercado argentino.


El impacto sobre el mercado interno


La industria automotriz argentina forma parte de una red regional e internacional de producción. Las terminales combinan fabricación local, exportaciones e importaciones de vehículos terminados, muchas veces dentro de una misma estrategia comercial.


México ocupa un lugar importante en ese esquema como plataforma de producción de vehículos que se comercializan en distintos mercados, incluida Argentina. La pérdida de una preferencia arancelaria puede alterar los costos de abastecimiento y llevar a las empresas a revisar sus decisiones de importación. Dependiendo del modelo, los márgenes comerciales y las alternativas de origen, las consecuencias pueden manifestarse en cambios de precios, reducción de versiones disponibles o modificaciones en la oferta.


Sin embargo, sería incorrecto afirmar que la eventual recuperación del arancel del 0% se traducirá automáticamente en una reducciónen el precio de venta. El arancel se aplica sobre la base imponible aduanera correspondiente, no directamente sobre el precio final al consumidor. En este último intervienen otros tributos, costos logísticos, gastos comerciales, tipo de cambio y márgenes de la cadena de distribución.


Por lo tanto, la magnitud de un eventual traslado a precios dependerá de múltiples factores. También existe una dimensión competitiva. La recuperación del acceso preferencial puede modificar las condiciones relativas entre vehículos provenientes de México, unidades fabricadas en Argentina y automóviles importados desde otros orígenes. El resultado no debe analizarse exclusivamente desde el precio. La disponibilidad, el equipamiento, los segmentos comercializados y las estrategias de las terminales también forman parte de la competencia.


Las reglas de origen: una variable central


Uno de los aspectos más relevantes del ACE 55 es que el acceso preferencial no depende únicamente de que un automóvil sea exportado desde México. Para beneficiarse del tratamiento previsto, debe cumplir las condiciones de origen establecidas en el acuerdo.


El protocolo de 2025 fijó, para determinados vehículos, un Índice de Contenido Regional del 35%, calculado mediante la relación entre el valor de los materiales originarios y el valor del bien. También contempló disposiciones específicas para vehículos nuevos desde su lanzamiento comercial y determinadas autopartes. Este punto adquiere especial importancia en una industria caracterizada por cadenas internacionales de suministro.


Un vehículo ensamblado en México puede incorporar componentes provenientes de diferentes países. Por eso, su elegibilidad para acceder a una preferencia arancelaria requiere verificar el cumplimiento de las reglas correspondientes. La negociación de un nuevo régimen deberá definir no solamente el volumen de comercio preferencial, sino también las condiciones técnicas que determinarán qué productos podrán utilizar efectivamente ese beneficio.


El ACE 6 y la búsqueda de oportunidades exportadoras


La discusión automotriz está vinculada con otro instrumento: el Acuerdo de Complementación Económica N.º 6, que regula preferencias comerciales entre Argentina y México. Según la información publicada por la Cancillería argentina, ambos países vienen considerando ampliar y profundizar las preferencias arancelarias de este acuerdo. Según Cancillería argentina, el ACE 6 comprende aproximadamente el 35% del universo de bienes y su composición está concentrada en manufacturas industriales.


Esta relación entre instrumentos permite comprender la negociación desde una perspectiva más amplia. Mientras México tiene interés en preservar condiciones competitivas para sus exportaciones automotrices, Argentina busca mejorar las posibilidades de acceso de su propia oferta exportadora al mercado mexicano.


Los productos agroindustriales aparecen entre los sectores mencionados en las negociaciones, aunque todavía no se dispone de una nómina oficial de nuevas concesiones acordadas.


La diferencia entre obtener una preferencia arancelaria y lograr exportaciones efectivas también merece atención. El acceso preferencial puede mejorar la competitividad de un producto, pero su aprovechamiento depende de condiciones sanitarias, requisitos técnicos, logística, capacidad de abastecimiento y demanda del mercado de destino.


Por eso, cualquier ampliación del ACE 6 debería evaluarse no solamente por la cantidad de posiciones arancelarias incorporadas, sino por su potencial comercial y por las posibilidades concretas de utilización por parte de las empresas argentinas.


¿Qué puede cambiar con un nuevo acuerdo?


Las últimas informaciones sobre la negociación señalan que ambos gobiernos acercaron posiciones y que se analiza un esquema automotor de hasta cinco años de duración. También se menciona la posibilidad de mantener un cupo cercano al establecido en 2025.


Por el momento, esas condiciones deben considerarse propuestas o escenarios de negociación, no compromisos formalmente confirmados. Un acuerdo de mayor duración podría aportar previsibilidad a las decisiones comerciales de las terminales. La planificación de producción, importaciones y distribución requiere horizontes que exceden las decisiones de corto plazo.


Pero su evaluación también deberá considerar la reciprocidad efectiva del intercambio, las reglas de origen, los mecanismos de administración de cupos y los compromisos que eventualmente se establezcan en otros sectores. Para Argentina, el resultado no debería medirse únicamente por la cantidad de automóviles que puedan ingresar con arancel preferencial. También importará determinar si la negociación genera nuevas oportunidades exportadoras y bajo qué condiciones podrán aprovecharse.


Una negociación que excede a los automóviles


El caso Argentina–México permite observar cómo funcionan las negociaciones comerciales sectoriales cuando se relacionan con objetivos económicos más amplios.


Una preferencia arancelaria puede incidir sobre los costos de importación, la competencia y las decisiones de abastecimiento del mercado interno. Al mismo tiempo, su negociación puede convertirse en una oportunidad para ampliar el acceso de otros productos a mercados internacionales.


La eventual renovación del ACE 55 será importante para el sector automotor. Pero el verdadero alcance económico de la negociación dependerá también de lo que se acuerde en el ACE 6 y de la capacidad de transformar esas preferencias en comercio efectivo.


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