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Argentina puede acercarse a Brasil en el mercado mundial de maíz: US$10.100 millones en juego

hace 11 minutos
6 min de lectura

Argentina podría volver a quedar muy cerca de Brasil en la disputa por el segundo lugar entre los grandes exportadores mundiales de maíz. Pero detrás de esa carrera aparece una historia quizás más importante: el cereal se encamina a consolidarse como una de las principales fuentes de dólares del comercio exterior argentino.

Martes 22 de septiembre de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo


Las primeras proyecciones para la campaña 2026/27 de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estiman exportaciones argentinas de maíz por 45 millones de toneladas, que podrían generar alrededor de US$10.100 millones. De concretarse, sería el mayor valor exportado de la historia para el cereal.


Y ocurre en un contexto particular: Argentina viene de una campaña agrícola extraordinaria y la próxima cosecha total podría ser menor. Sin embargo, los precios internacionales, la disponibilidad exportable y las condiciones que presenta el mercado mundial abren una oportunidad para sostener un flujo de divisas excepcional.


Una campaña menos extraordinaria, pero todavía enorme


La campaña 2025/26 dejó una vara difícil de repetir. Según la BCR, la producción argentina de granos alcanzó 172,4 millones de toneladas, el mayor volumen de la historia. El resultado estuvo acompañado por condiciones climáticas excepcionales y rendimientos que se ubicaron muy por encima de sus niveles tendenciales.


El maíz fue uno de los grandes protagonistas: alcanzó una cosecha récord de 70,5 millones de toneladas. Para 2026/27, las primeras proyecciones de la entidad ubican la producción total de granos en 155,8 millones de toneladas. Serían alrededor de 10% menos que durante el ciclo anterior, aunque seguiría tratándose de la segunda mayor cosecha de la historia argentina, superando incluso los 141,5 millones de toneladas de 2018/19.


La explicación de la caída no pasa principalmente por una fuerte retracción de la superficie agrícola, sino por un supuesto mucho más prudente: después de los rendimientos excepcionales de la última campaña, las proyecciones vuelven a considerar rindes cercanos a sus tendencias históricas. Por eso, estos números deben leerse todavía como preliminares. El clima será determinante.


El maíz vuelve a ocupar el centro de la escena


Para el maíz, la BCR proyecta una intención de siembra de 10,6 millones de hectáreas, aproximadamente 4% menos que las 11 millones implantadas durante 2025/26. De ese total, unas 8,9 millones de hectáreas se destinarían a grano comercial.


Con rindes tendenciales, la producción podría alcanzar 67,5 millones de toneladas. Serían 3 millones menos que el récord de la campaña anterior, pero suficientes para sostener un programa exportador extraordinariamente elevado.


La BCR estima que Argentina podría exportar 45 millones de toneladas de maíz durante el ciclo 2026/27. Eso convertiría nuevamente al maíz en el principal grano argentino de exportación por volumen, muy por encima de las 13 millones de toneladas proyectadas para el trigo y de los 5,5 millones de toneladas de poroto de soja.


Argentina vuelve a acercarse a Brasil


La magnitud de ese volumen adquiere todavía más relevancia cuando se lo compara con Brasil. Las proyecciones de la Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil (Conab) ubican las exportaciones brasileñas de maíz en hasta 46 millones de toneladas para 2026/27.


La diferencia con los 45 millones proyectados por la BCR para Argentina sería, por lo tanto, de apenas un millón de toneladas. Las cifras deben tomarse con cautela porque provienen de organismos diferentes y utilizan metodologías y momentos de estimación que no necesariamente coinciden. Pero sirven para dimensionar cuánto se redujo la distancia entre ambos países.


Brasil continúa teniendo una producción de maíz considerablemente superior, las proyección ronda los 148 millones de toneladas. La diferencia está en otro lugar: no todo lo que se produce termina disponible para exportar.


El factor Brasil: más maíz para consumo interno


Una de las variables que habrá que seguir de cerca es la transformación del mercado brasileño. Brasil está aumentando su consumo doméstico de maíz, impulsado tanto por la producción animal como por el crecimiento de la industria de etanol de maíz. Ese proceso importa para Argentina.


Cuanto mayor sea la cantidad de cereal absorbida por el mercado brasileño, menor será —todo lo demás constante— el saldo disponible para colocar en el mercado internacional. La propia BCR ya había identificado esta situación meses atrás. En abril señalaba que la mayor demanda interna brasileña, apuntalada por el bioetanol, podía reducir su saldo exportable y abrir una oportunidad para que Argentina mantuviera un programa de embarques elevado durante buena parte de su campaña. Por eso, la competencia entre Argentina y Brasil no debería analizarse solamente comparando cuánto produce cada país. La variable relevante para el comercio mundial es cuánto queda efectivamente disponible para exportar.


Argentina también tiene una ventaja de precio


Hay otra variable que permitió acelerar las colocaciones argentinas: la competitividad. Durante 2026, el maíz argentino llegó a posicionarse entre los orígenes más competitivos del mercado internacional. En destinos del sudeste asiático registró diferencias de entre US$5 y US$11 por tonelada frente al cereal brasileño, según datos de la BCR. La consecuencia se observó rápidamente en las ventas.


Ya en mayo, Argentina acumulaba compromisos externos por 16,8 millones de toneladas, frente a 11,7 millones a la misma altura del año anterior. Y julio dejó otro dato significativo: se embarcaron 5,14 millones de toneladas de maíz, el mayor volumen mensual registrado para el cereal. Es decir, la oportunidad no aparece solamente en las proyecciones de la próxima campaña. El comercio exterior argentino ya viene mostrando un fuerte ritmo de colocación.


US$10.100 millones: el verdadero dato detrás del volumen


La discusión sobre quién ocupa el segundo lugar entre los exportadores mundiales puede resultar atractiva, pero desde el punto de vista económico argentino hay un número todavía más relevante. Los 45 millones de toneladas proyectados para 2026/27 representarían aproximadamente US$10.100 millones de exportaciones. Sería un récord histórico para el complejo maicero.


La dimensión del número se entiende mejor al observar el conjunto del agro. La BCR proyecta exportaciones agroindustriales por US$42.200 millones durante el próximo ciclo, también el mayor registro de la serie y por encima de los aproximadamente US$41.800 millones previstos para la campaña actual y del máximo alcanzado durante 2021/22, cuando los precios internacionales se dispararon tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.


Dentro de esos US$42.200 millones, el complejo sojero continuaría ocupando el primer lugar, con alrededor de US$22.000 millones. Después aparecería el maíz, con US$10.100 millones. El trigo aportaría aproximadamente US$3.500 millones y el girasol otros US$3.400 millones.


Un escenario internacional que también juega


La proyección tiene otro componente que no debería pasar inadvertido: los precios. La BCR advierte que el escenario internacional enfrenta restricciones de oferta vinculadas a problemas climáticos en diferentes regiones productoras y a conflictos geopolíticos que afectan tanto la logística de los granos como algunos insumos necesarios para producirlos y transportarlos.


En ese contexto, los precios internacionales del maíz, la soja y el trigo llegaron a tocar máximos de tres años y medio. Eso explica una aparente paradoja de las proyecciones 2026/27: Argentina podría producir menos granos que durante la campaña récord 2025/26 y, sin embargo, alcanzar un máximo histórico en el valor de sus exportaciones agroindustriales. No es solamente una cuestión de toneladas. También importa a qué precio pueden colocarse.


No todo el maíz se exporta


Hay, además, una segunda transformación que conviene mirar: la del propio mercado argentino. La BCR proyecta para 2026/27 máximos en el consumo interno y en la industrialización de granos. Entre consumo en chacra y semillas se estiman casi 27 millones de toneladas, con el maíz para alimentación animal como uno de los principales componentes.


Al mismo tiempo, las denominadas “otras industrias” podrían absorber unas 15 millones de toneladas de granos, impulsadas por la molienda de trigo y la industrialización de maíz para molienda húmeda, molienda seca y producción de etanol.


Esto introduce una discusión que será cada vez más importante: Argentina no sólo tiene la posibilidad de exportar más maíz en grano, sino también de ampliar la transformación local y agregar valor antes de exportar.


De producir más a exportar mejor


El escenario que se abre para el maíz argentino va más allá de una posición en el ranking mundial. Argentina podría producir alrededor de 67,5 millones de toneladas, exportar unas 45 millones y generar US$10.100 millones solamente a través del complejo maicero.

Brasil, aun con una cosecha que prácticamente duplica a la argentina, enfrenta una creciente absorción doméstica que puede limitar la expansión de su saldo exportable. Allí aparece una oportunidad. Pero una oportunidad comercial no se materializa automáticamente por tener mercadería disponible.


Requiere competitividad de precios, infraestructura y logística capaces de acompañar mayores volúmenes, acceso a mercados, estabilidad en las reglas de exportación y capacidad para sostener clientes en el tiempo.


La diferencia es importante: producir una cosecha récord es un resultado productivo; transformar esa producción en exportaciones sostenidas es una estrategia comercial. Si las condiciones climáticas acompañan y las actuales proyecciones se cumplen, el maíz puede convertirse durante 2026/27 en uno de los mejores ejemplos de esa diferencia.

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