Retenciones, RIMI y divisas: el Gobierno busca ordenar los incentivos para producir y exportar
- mgyaninaslojo
- hace 3 días
- 4 Min. de lectura
El anuncio de baja de retenciones al agro y a sectores industriales no aparece aislado. Se suma al RIMI, a la flexibilización cambiaria para personas humanas exportadoras y a un contexto internacional que vuelve a encarecer los costos del campo. La señal es clara: menos carga sobre quien produce, invierte y exporta. Pero todavía falta lo más importante: la norma y la letra chica.
Viernes 22 de mayo de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

El Gobierno anunció una nueva reducción de derechos de exportación para el agro y algunos sectores industriales. Según lo informado, las retenciones al trigo y la cebada pasarían del 7,5% al 5,5% desde junio de 2026. Para la soja, la baja sería gradual desde enero de 2027, con reducciones mensuales de entre 0,25 y 0,5 puntos, condicionadas a la evolución de la recaudación.
También se anticipó una reducción para la industria automotriz, petroquímica y de maquinaria, con el objetivo de llevar esas alícuotas a cero de manera progresiva.
El dato clave es que, hasta ahora, no hay decreto publicado que instrumente la medida. Por eso, todavía resta conocer desde qué fecha exacta aplicará, qué posiciones arancelarias estarán alcanzadas, si habrá condiciones específicas y cómo será el cronograma definitivo.
Una misma línea: inversión, exportaciones y alivio de costos
La decisión debe leerse dentro de una agenda más amplia. No es solo una baja de retenciones: forma parte de un intento por mejorar la ecuación de sectores productivos que necesitan invertir, ganar escala y competir afuera.
En esa misma dirección aparece el RIMI, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones, reglamentado por el Decreto 242/2026. El régimen busca promover inversiones productivas de MiPyMEs, fortalecer cadenas de valor, incrementar exportaciones de bienes y servicios y favorecer la creación de empleo.
El RIMI contempla beneficios como amortización acelerada en Ganancias, devolución anticipada de IVA y un tratamiento especial para inversiones productivas. Para las MiPyMEs, los mínimos son de USD 150.000 para microempresas, USD 600.000 para pequeñas, USD 3,5 millones para medianas tramo 1 y USD 9 millones para medianas tramo 2. Además, algunas inversiones agropecuarias —como riego, mallas antigranizo y bienes semovientes— tienen un tratamiento especial.
Personas humanas exportadoras: menos obligación de liquidar
Otro cambio relevante es el introducido por el BCRA mediante la Comunicación “A” 8417/2026. La norma estableció que las personas humanas quedan exceptuadas de la obligación de liquidar cobros de exportaciones de bienes, siempre que ingresen los fondos por el mercado de cambios dentro de los plazos previstos. La excepción no aplica cuando la persona humana exporta por cuenta y orden de una persona jurídica u otra estructura.
Este punto es importante porque reduce una restricción cambiaria para pequeños exportadores, profesionales, emprendedores y personas físicas que venden bienes al exterior. No elimina la obligación de ingresar las divisas, pero sí modifica la obligación de liquidarlas.
El agro también enfrenta otro frente: la suba de costos
La baja de retenciones llega en un contexto donde el campo enfrenta una presión adicional por el conflicto en Medio Oriente. La suba del petróleo, el gasoil, los fletes y los fertilizantes empezó a impactar sobre la estructura de costos del agro argentino. Según estimaciones difundidas sobre el impacto del conflicto, el petróleo subió entre 42% y 50%, el gasoil grado 2 en Argentina aumentó 22% y la urea trepó más de 36% a nivel global y cerca de 42% en el mercado local.
El impacto no es menor: el combustible representa alrededor del 15% del costo de cosecha y cerca de un tercio del costo del transporte de cargas. En trigo, si el escenario internacional se sostiene, el costo de producción podría aumentar entre 9,5% y 11%, dependiendo de la distancia al puerto.
La lectura de fondo
La baja de retenciones mejora márgenes y envía una señal pro exportadora. El RIMI apunta a incentivar inversión productiva. La flexibilización cambiaria para personas humanas exportadoras reduce una traba operativa. Y el contexto internacional muestra que los costos del campo pueden volver a tensionarse rápidamente.
La discusión de fondo excede a una baja puntual de retenciones. El verdadero desafío es si Argentina logra consolidar una política productiva integral y sostenida en el tiempo. Y cuando se habla de política productiva no se trata solamente de reducir impuestos. También implica facilitar inversiones, eliminar trabas burocráticas, simplificar procesos operativos, mejorar el acceso al crédito, desarrollar infraestructura y generar condiciones de estabilidad que permitan planificar a largo plazo.
Porque una menor carga tributaria puede mejorar márgenes y generar alivio en el corto plazo. Pero las exportaciones crecen de manera sostenible cuando existen empresas con capacidad real de invertir, producir, financiarse y competir internacionalmente. Y para eso la competitividad depende tanto de la presión impositiva como de la logística, el financiamiento, la infraestructura y la previsibilidad económica.
En ese contexto, las medidas anunciadas van en una dirección que el sector productivo viene reclamando desde hace años: reducir la carga sobre quienes invierten, producen y exportan. La baja de retenciones, los incentivos del RIMI y la flexibilización para personas humanas exportadoras muestran una búsqueda por mejorar condiciones para generar más actividad y más divisas.
El desafío ahora será sostener esa lógica en el tiempo, profundizarla y complementarla con financiamiento, infraestructura y simplificación operativa para transformar señales positivas en crecimiento exportador real.




Comentarios