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La inflación no se detiene

Actualizado: 22 sept 2023

Ayer el INDEC publico el índice de los precios al por mayor y estos se movieron muy por encima de la inflación a los consumidores. El impacto de los fuertes aumentos se sentirá probablemente en el mes de septiembre haciendo muy difícil que se vea una desaceleración en el corto plazo de los precios que pagan los consumidores.

Miércoles 20 de septiembre de 2023, Mg. Yanina S. Lojo



Fuente: INDEC


El organismo que dirige Marcos Lavagna publicó en el día de ayer el nivel general del Índice de precios internos al por mayor (IPIM). El mismo registró un aumento de 18,7% en agosto de 2023 respecto del mes anterior. Según explican desde la entidad, el alto nivel que se observa en el ajuste de precios se debe la a suba de 17,6% en los “Productos nacionales” mientras que en el caos de los “Productos importados” fue del 30,2%.


Con relación al nivel general del Índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) mostró un ascenso de 19,0% en el mismo período. En este caso, la variación se debe a la suba de 17,9% en los “Productos nacionales” y de 30,3% en los “Productos importados”


Finalmente, el nivel general del Índice de precios básicos del productor (IPP) registró un incremento de 17,9% en el mismo período, según indican del organismo como consecuencia de la suba de 17,7% en los “Productos primarios” y de 18,0% en los “Productos manufacturados y energía eléctrica”.



Como se observa en el gráfico anterior, salvo en el caos del IPP el resto de los precios se mueven por encima de la inflación minorista registrada.



En el caso de la variación interanual, se puede observar que en el caso de los productos importados el ajuste de los precios se encuentra por encima de la inflación minorista interanual tanto en el relevamiento realizado por el IPIM y el IPIB. La pregunta es ¿por qué?


¿A qué se debe la suba en los productos importados?


Hay varios factores que explican esta situación. En primer lugar, tenemos la aplicación del Impuesto País para la importación de bienes y servicios. Esto golpeó fuertemente y dado que la medida se implementó a finales de julio es lógico que los aumentos se hayan trasladado al mes de agosto, que fue cuando finalmente se puso operativo. Si bien las operaciones de importación de bienes y servicios vinculados directamente con esta (fletes) se gravaron al 7,5%, hubo un listado amplio de posiciones arancelarias cuya alícuota se llevo al 30% y el resto de los servicios – como los informáticos -, del 25%.


Todo esto golpea los gastos operativos de las empresas que son importadoras como productoras. Con el agravante de que la medida fue “retroactiva” en cierta forma. ¿Por qué? Porque aquellas operaciones que se habían realizado hacía varios meses atrás y que deben pagarse de ahora en adelante, se ven afectadas por este nuevo impuesto. Aun cuando los productos ya se hayan vendido.

Las estructuras de costos de los productos se tuvieron que readecuar y cuando estaban tratando de buscar un equilibrio, sin mediar aviso, ni comunicación el BCRA devaluó la moneda y subió las tasas de interés.


Muchos dirán que el ajuste del tipo de cambio oficial no debería haber repercutido tanto en los productos que se importan dado que nadie toma como referencia el valor del tipo de cambio oficial para armar su estructura de costos. En primer lugar, esto no es del todo cierto para todos los productos. En general, aquellos bienes de la canasta básica se manejaban con la cotización oficial que tuvo un salto del 22% y que, en un mes, debido al crawling peg que venía realizando el BCRA previamente en agosto se ubicó en el 27%.


Por otro lado, más allá de cuál es el tipo de cambio que se tome como referencia hay varios factores en la decisión de devaluar – más de la manera que se realizó -, y que juegan en contra de la inflación.

Decidir hacer un ajuste el día después de las elecciones, sin aviso ni plan lleva a crear un contexto de incertidumbre que alimenta la desconfianza. Ante esa posición y próximo a un nuevo evento electoral, o dos, las firmas se encuentran ante un escenario muy inestable donde no saben qué puede pasar. ¿Realmente el tipo de cambio se mantendrá congelado hasta mediados de noviembre y luego se volverá al crawling peg? ¿Qué pasará cuando los funcionarios de Economía se sienten a discutir con el FMI la próxima revisión? Si según informó el ministro de Economía desde el organismo pedían un ajuste del tipo de cambio del 100%. Todos estos miedos alimentan la remarcación para tratar de cubrirse ante posibles eventos devaluatorios.


Por otro lado, ante las medidas tomadas en los últimos días para tratar de “aliviar” el efecto de la devaluación en los consumidores y el costo que tendrá para el Estado, todos se preguntan ¿Cómo se financiarán estos alivios? Hay quienes piensan que quizás se suban las alícuotas del Impuesto País para las importaciones.


Pero el factor que quizás hoy esta generando más inconvenientes en los precios son las trabas para importar y pagar. Ante una demanda constante o creciente, y una oferta que no puede atenderla los precios suben. En este caso, lo que esta sucediendo es que se han multiplicado exponencialmente las trabas para importar, pero más aún para pagar. Entonces se dan varias situaciones. Por ejemplo: importadores que no están pudiendo traer mercadería, y ante la escasez o falta los precios suben; o al no poder pagar y no saber cuándo van a poder hacerlo y a cuánto, las empresas buscan cubrirse y toman de referencia previsiones sobre cuánto podría estar el dólar cuándo puedan pagar.


En el caso de los servicios, las tarifas se están teniendo que dolarizar en su mayoría al valor que cotizan el dólar en el mercado financiero puesto que pagar a través del mercado único y libre de cambio es imposible. Muchas empresas directamente dejaron de aceptar pagos locales e informan a sus clientes que deberán pagar directamente en el exterior. ¿Cómo hacerlo si las SIRASE no se aprueban?


¿Cómo afecta a los consumidores toda esta situación?


Mientras los precios mayoristas sigan moviéndose de esta manera, la inercia en los precios minoristas no se va a desacelerar. Es decir, que en septiembre seguramente observemos una inflación de dos dígitos. Por otro lado, si las trabas para las importaciones – sea para las autorizaciones o los pagos -, no se desarticulen los ajustes continuarán por la incertidumbre que generan.


Por más que se intente anunciar medidas para “aliviar” el bolsillo difícilmente se logre recuperar el poder adquisitivo de los consumidores en un contexto como el actual. En un periodo de tiempo muy corto, todo se licua. El peor impuesto que puede tener una economía es la inflación. Y hoy en la Argentina se ha acelerado.


La pregunta no es por qué los precios mayoristas se ajustan por encima de los minoristas sino cuando se implementará un plan macroeconómico que luche verdaderamente contra la inflación. En el corto plazo, probablemente no se vean los resultados, pero de a poco la economía se irá acomodando.

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