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La epopeya de hacer comercio internacional en Argentina

Actualizado: 20 nov 2022

Cada día se vuelve más difícil hacer operaciones de comercio internacional en Argentina, cada día hay más trabas no solo para importar sino para exportar. Cada día nos aislamos más del mundo. En el medio, miles de PyMES que quieren seguir operando y que temen que en el corto plazo tengan que bajar la cortina.

Jueves 20 de octubre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo


"Todos los días es algo nuevo" "¿Ahora qué?" "¿Es en serio que piden esto ahora?" "¿Cómo hago para que me den un crédito a tan largo plazo?" Son frases y preguntas que se repiten todos los días entre los que trabajamos en empresas que importan y/o exportan tanto bienes como servicios.


¿Cómo viene el SIRA?


En los primeros dos días de su implementación se presentaron casi 20 mil declaraciones correspondientes a más de 5 mil operadores. Según la AFIP muchas correspondían a SIMI que no estaban aprobadas y que fueron dadas de baja automáticamente el lunes cuando comenzó a regir el SIRA. Sin embargo, aún el sistema opera con fallas y las operaciones no se aprueban. Es importante recordar que todos los organismos que puedan ser parte interesada pueden acceder y analizar la declaración, y determinar si se autoriza o se bloquea. A diferencia de las SIMI, este nuevo regímen permite ver por qué fue bloqueada la solicitud e incluso se plantea la posibilidad de realizar un descargo a fin de revertir la situación.

El mayor golpe que están sintiendo todos los importadores es que este nuevo sistema no permite el pago anticipado ni vista, salvo para las excepciones. Incluso para las PyMES, según informaron desde Secretaría de Comercio, el plazo considerado para poder cursar el pago sería de 60 días corridos de la fecha de nacionalización. Si pensamos en un proceso productivo corto de 45 días, más 40 días de navegación, más al menos 7 días hasta que se puede nacionalizar y luego los 60 días para poder ir al banco a pagar, el proveedor nos tendría que dar una financiación de al menos 152 días. Esto equivale a casi 5 meses. No son plazos que se manejen en el comercio internacional. Y los argentinos podemos ser muy creativos y podremos inventar muchas cosas, pero lejos estamos de poder cambiar las reglas de juego internacionales.

Son ya muchas las fábricas que se están quedando sin insumos, y que no tienen cupo para operar a través de los regímenes no alcanzados por el SIRA. El sistema parece estar hecho para consolidar aún más las importaciones en grandes empresas que pueden operar con casas matrices en el exterior que son capaces de brindar este tipo de financiamiento. Mientras que las PyMES, las responsables del 70% del empleo nacional, ven sus esperanzas de poder continuar trabajando diluidas en una marea burocrática.


¿Qué está pasando con los pagos al exterior?


El martes las entidades financieras comenzaron a tener acceso a la Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior. Como todas las operaciones, las que requieren SIRA y las que no, deben registrase y validarse en esta Cuenta, y los bancos aún están familiarizándose con el nuevo sistema, la mayoría de los importadores se quejan de que presentan los pagos, pero los giros no salen.

La Secretaría de Comercio habría propuesto que sean las entidades bancarias las que financien con sus dólares a los importadores, lo que no fue bien recibido por éstas. Si alguna vez fueron a un banco a pedir la apertura de una carta de crédito, habrán notado la batería de información que se solicita. En general, para una PyME es bastante difícil de conseguir - más si es persona física y no jurídica -, y el costo es muy alto, no suele bajar del 15% más los gastos de emisión USD 500.-


¿Y las exportaciones?


La falta de reservas también las afecta. Muchas empresas que exportan necesitan importar insumos para su producción, y si bien se supone que deberían tener acceso al mercado con más facilidad que el resto, sufren de las mismas dilataciones que todos. Por otro lado, tienen que ingresar los dólares a un tipo de cambio de $159, y cuando corresponde, pagar retenciones lo cual tiene un impacto en el rendimiento obtenido. Geográficamente tenemos una fuerte desventaja, estamos muy lejos de todo el mundo, y ante la suba del costo de los fletes internacionales perdemos competitividad. El acceso a bienes de capital para mejorar la capacidad instalada con las condiciones actuales es muy complicado. El aumento de las tasas de interés tanto locales como internacionales, reduce la capacidad de acceso al crédito.

Lo que viene sucediendo con el sector agroexportador es ya historia repetida. Después del dólar soja, difícilmente puedan convencer a los productores de aceptar un tipo de cambio diferenciado, y probablemente la única propuesta que pueda tentarlos sea que el gobierno proponga la baja de retenciones. Además, la situación del trigo es muy complicada, debido a la fuerte sequía, en el último trimestre del 2022 es probable que el nivel de liquidaciones esté muy por debajo de lo normal.

Lo que viene creciendo es la exportación de servicios - principalmente de contadores, abogados e ingenieros -, que en el primer semestre se incrementó un 23,5%. De esta manera, se convirtió en el tercer complejo exportador del país, después de la industria agropecuaria y automotriz. Lamentablemente, el tipo de cambio irreal hace que muchos talentos se pasen a lo que se conoce como "mercado blue". Los profesionales comienzan a trabajar como freelancers para el exterior y cobran por fuera del circuito financiero oficial. Entonces, mientras que la demanda crece, la oferta se ve muy limitada en su capacidad de expandirse. La mayor preocupación de la denominada economía del conocimiento es que el crecimiento de las exportaciones se explica más por el aumento del precio que por el volumen. El valor de los servicios ha ido aumentando como consecuencia de la macroeconomía local, y la demanda global pudo absorberlo. Sin embargo, si el mercado internacional entra en recesión difícilmente pueda seguir trasladándose los costos a los precios, lo que podría tener un impacto negativo en las exportaciones.


¿Qué nos espera?


Por un lado, el costo de los fletes internacionales subió fuertemente y no se ve un ajuste hacia la baja por el momento. Por otro lado, ante la lenta reactivación que tuvo principalmente Asia después de la pandemia el costo de los productos e insumos subió considerablemente, y más aún luego del inicio de la guerra en Ucrania. El dólar fuerte tiene un impacto negativo sobre el valor de los commodities, que guardan una relación inversa - si el dólar está fuerte, el precio de los commodities tiende a bajar -, mientras que las tasas de interés suben a nivel internacional y el miedo a una recesión se acrecienta.

En ese contexto internacional, la Argentina se quedó sin dólares: solamente para lo que resta del año se estima que se necesitarán unos USD 18.000 millones para afrontar la demanda de importaciones, y aún quedan USD 15.000 millones pendientes de pago por SIMI solicitadas y que aún no pudieron girarse. El problema puede graficarse como "la sabana corta", o cuidan las reservas, o cuidan la producción. Hoy el nivel de reservas no nos permite afrontar el pago de las necesidades de nuestra economía por lo que es esperable que los plazos de pago ofrecidos por Comercio se mantengan largos y eso va a tener el consecuente impacto en los precios y en la oferta.

¿Hasta cuándo resistirá la industria? ¿Cuántas PyMES se quedarán en el camino? Es importante tener en cuenta que detrás de cada declaración SIRA, SIMI o de un permiso de embarque, hay rostros. Cientos, miles de personas cuyo trabajo pende de un hilo. El esfuerzo de muchos que con lo poco que tenían lograron montar un pequeño comercio, apostaron por el país, pagan sueldos e impuestos. Y hoy ven sus sueños esfumarse, sienten que el sistema los expulsa. Hoy hacer comercio internacional en este país, como en muchas otras oportunidades, se volvió una epopeya.

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