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En cuotas, pero sin productos

Actualizado: 20 nov 2022

Mientras que el gobierno anuncia el plan Ahora 30 para la compra de aires acondicionados, televisores y celulares, las importaciones están en jaque y el nivel de reservas nos hace suponer que difícilmente la situación mejore.

Martes de 18 de octubre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo


El fin de semana se dio a conocer el nuevo plan Ahora 30, una reversión del plan Ahora 12 pero destinado para la compra de celulares, televisores de última tecnología y aires acondicionados. El programa que estará vigente hasta el 15 de diciembre de 2022 incluirá una tasa de interés más baja que la actual del mercado, y si bien estará destinado a bienes ensamblados en Tierra del Fuego, la mayoría se elaboran con insumos importados. ¿Cómo hará el gobierno sin reservas para poder garantizar la disponibilidad de productos?


¿Qué pasó en el primer día de la implementación del SIRA?


El lunes entró en vigor el nuevo régimen SIRA y la cantidad de declaraciones que se cargaron según la AFIP estuvo en el orden de las 5.000. Según informaron desde el gobierno, la mayoría se trataba de SIMI que no estaban aprobadas y que fueron anuladas con la implementación del nuevo sistema. La carga masiva generó inconvenientes en el sistema, que algunos usuarios enfrentaron, como ser dificultades en la carga de los anexos.

Mientras que la mayoría de los usuarios están tratando de terminar de comprender cómo funciona el sistema, cómo se podrá pagar, prendiéndole una vela al santo de su predilección para que la misma sea aprobada, el gobierno decide que es un buen momento para ofrecer una "promoción especial".

Se suponía que el objetivo de este nuevo sistema era dar un orden y previsibilidad al comercio exterior, para poder priorizar la importación de insumos, bienes de capital y herramientas para potenciar la producción - tengamos presente la idea del viceministro de economía que para bajar la inflación hay que aumentar la oferta -, pero la cantidad de dólares disponibles en el BCRA hace dudar que esto sea posible.


¿Qué se modificó y qué no?


La realidad es que no hubo modificaciones a la hora de facilitar el comercio exterior. El régimen para la importación de bienes de capital y repuestos no cambió, sino que es el mismo que estaba vigente con el SIMI. Unos días antes del anuncio del nuevo sistema se incorporaron 2.678 posiciones arancelarias a la lista de Licencias No Automáticas. En el nuevo régimen el pago es a plazo salvo para contadas excepciones. Mientras con las SIMI dependiendo el cupo y la categoría, algunos importadores aún podían pagar anticipado o a plazo. La sensación que le queda a los importadores es que este nuevo régimen implicará una mayor discrecionalidad de parte de las autoridades estatales que creen saber mejor que nadie qué es importante y qué no para la economía. Y lamentablemente, aunque a todos nos gustaría creer que es así, lejos estamos de ese objetivo. Por el contrario, el desabastecimiento, el aumento de precios, las fábricas paradas y las suspensiones por falta de insumos son completa responsabilidad de las decisiones de funcionarios que pisan las importaciones para preservar los pocos dólares que el BCRA posee y que pagó caro.


¿Qué está sucediendo en realidad?


Mientras que el gobierno alega que las importaciones están en niveles de la década del noventa, se olvida de algunos aspectos que colisionan con esa afirmación: el incremento de los precios a nivel internacional, el crecimiento de la economía, los incentivos que genera la brecha cambiaria, pero creo que el más significativo es el hecho de que el principal importador ha sido el Estado, con las importaciones de energía. En lugar de promover en los últimos dos años la inversión en infraestructura para garantizar un adecuado abastecimiento energético, el gobierno hizo una asignación diferente de sus recursos y hoy se encuentra con que tuvo gastar los preciados dólares de la reserva para poder comprar energía en un contexto donde el valor de ésta ha aumentado más que significativamente.

Las paradas de producción por falta de insumos se multiplican. Esto implica suspensiones, vacaciones adelantadas y despidos, hay que recordar que la prohibición de despedir y la doble indemnización ya no están vigentes.

Los dólares del Banco Central no alcanzan para poder satisfacer las necesidades de importación de una economía en crecimiento, por el contrario, el sistema SIRA pareciera que fue creado para administrar la recesión. Difícilmente en este contexto alguien pueda imaginar una baja en la inflación. Por el contrario, las limitaciones sobre la importación de bienes terminados, así como la obligación de pagar a plazo tendrá un importante impacto en los precios.

El gobierno cree que las empresas se "sobrecubrieron" cuando Guzmán renunció como ministro de economía y lo que no ven es que las organizaciones saben que con esta heterodoxia lo único que queda por delante es un contexto de crisis, recesión e inflación. El grado y el daño que generarán dependerá de las decisiones que el gobierno tome en los próximos meses. Y nada pareciera indicar que están dispuestos a corregir el rumbo. Por el contrario, la sensación es que los cruces y las presiones políticas dentro de la coalición gobernante son los que terminan determinando el camino. Es lo que se traduce de los anuncios del fin de semana, como el Ahora 30. Cuando la lógica nos indica que las tasas de interés deberían mantenerse en valores altos para poder desalentar el consumo, la Secretaría de Comercio promueve un plan con una TNA del 48% para 30 cuotas en un contexto de inflación del 100%.

Este tipo de medidas, lejos están de beneficiar a los que menos tienen. En general, son los sectores medios y de clase alta - que pueden aun tener un excedente y límite en las tarjetas de crédito -, los que aprovechan la oportunidad para comprar. Hay que tener presente que el plan Ahora 30 tiene un tope de consumo de $200.000. ¿Cuánto hay que ganar para tener un límite en la tarjeta de crédito que permita sumar consumos financiados por montos superiores a ese valor?

Por otro lado, se ve que es más importante un televisor que un repuesto para un automóvil que está en la calle y se rompe, una capellada para producir una zapatilla, un producto químico necesario para elaborar un alimento procesado.

Pero lo más interesante es que, si seguimos con esta política con respecto a las importaciones, lo más probable es que tengamos cuotas, pero no haya muchos productos que comprar o gente con dinero para pagarlos. Ante la durísima sequía que el campo está atravesando y las dificultades que se van a presentar para la cosecha del trigo, creo que la frase "pan y circo" queda grande. Daría la sensación de que nos vamos a quedar sólo con "el circo".



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