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El primer semestre se termina y el panorama para el comercio exterior no mejora

Llegando a finales de junio la situación del comercio exterior en nuestro país no parece mejorar con respecto a los primeros meses del año. La implementación de mayores restricciones complica cada vez más la operación y hace muy difícil que la economía en su conjunto pueda seguir funcionando.

Martes 20 de junio de 2023, Mg. Yanina S. Lojo


Desde la implementación del régimen SIRA la situación general de las importaciones en nuestro país ha ingresado en una espiral de trabas e incertidumbre. Mientras que desde los organismos oficiales insisten que en el último tiempo han detectado una serie de maniobras fraudulentas, esto no justifica que paguen justos por pecadores. En el medio hay miles de PyMES e importadores de nuestro país que todos los días sufren las consecuencias de un sistema que obliga a postergar pagos, aumenta el nivel de riesgo que las empresas asumen y a la larga genera ineficiencias en el mercado que las pagan los consumidores.

Trabas y complicaciones


Desde que el sistema se implementó en el último trimestre de 2022 se han vivido una serie de cambios constantes. No sólo en lo operativo sino también en la normativa cambiaria. La Comunicación A 7622 ha sufrido innumerables modificaciones, algunas incorporando excepciones, y otras para imponer nuevas restricciones.


El mayor problema que hemos mencionado desde que arrancó este nuevo régimen es la imposibilidad de realizar pago anticipado, algo que en comercio exterior es más que necesario. Pero la normativa había establecido que, en determinadas condiciones, y para determinadas mercaderías esto podía darse.


Por ello podemos decir que, en el último tiempo, las complicaciones han escalado: importadores cuya mercadería se encontraba dentro de los puntos 8.1 a 8.6 que le permitían acceder a mejores condiciones de pago hoy se encuentran que si el plazo inicial no es igual a cero, pierden acceso al beneficio.


Esta problemática afecta a los bienes de capital, que podían cancelarse hasta un 80% vista o sin registro aduanero pendiente, y hoy dado que las SIRA son aprobadas con plazos de 365 días, no pueden ni siquiera pagar vista. ¿Cómo comprar una maquinaria, un brazo robótico o un equipo para ampliar una línea de producción en estas condiciones? ¿Qué proveedor internacional nos enviaría algo de un valor tan importante sin contar con el pago? Más cuando no es ningún secreto que nuestro país está sin dólares. Y las posibilidades de hacerse de ingresos frescos está cada día más complicada.


Muchas son las empresas que luchan todos los días porque les aprueben sus solicitudes de importación de rubros de lo más diversos: desde artículos electrónicos, hasta insumos para la producción, equipos médicos, repuestos, alimentos, entre otros.


Hay quienes tienen suerte, obtienen la aprobación, pero lamentablemente no la pueden usar porque la misma tiene fecha inicial de pago 60-90 días y estás no son condiciones que el proveedor acepte. ¿Qué pasa con el beneficio de los USD 50.000 anuales para el pago anticipado? Habrá empresas que ya lo han usado y otras que, dado que no poseen antigüedad como importadores, las entidades financieras prefieren no cursar la operación hasta que la mercadería haya arribado. Lo cual es imposible: si el pago no está, los bienes tampoco.


Algunos podrían objetar que uno puede pagar si quiere recurriendo al financiamiento externo o suscribiendo una Carta de Crédito: ambas opciones no son fáciles de llevar adelante y tienen una exposición al riesgo considerable, más para una PyME, en un contexto de fragilidad cambiaria.


En los últimos 9 meses se pueden recopilar una cantidad de situaciones y de inconvenientes, de todo tipo y magnitud. Empresas que consiguieron préstamos para poder pagar la compra de equipamiento, pero no la aprobación de la SIRA. Otras que tienen problema con la Capacidad Económica Financiera: ¿Alguna vez la AFIP explicará cómo se calcula? ¿Qué criterio se utiliza? Porque de golpe baja, y los importadores no saben como hacer para seguir trabajando dado que no pueden pedir nuevas autorizaciones.


Y como si no tuviéramos suficiente con todas las cuestiones propias de la operativa de la importación y el pago, se sumo el tema de los fletes.


La problemática de los fletes


La semana pasada pensamos que quizás habría algún tipo de alivio o reconsideración, pero no. Con la eliminación del código S02, muchos creyeron que la SIRASE para los fletes no sería requerida. Por el contrario, ahora los dos códigos nuevos el S30 y el S31 piden la tramitación de este requisito previo. Pareciera que las operaciones de S31 (fletes vinculados a las exportaciones) tienen un tratamiento más rápido.


Sin embargo, hay dos grandes problemas: en primer lugar, si no se pueden pagar los fletes de importación el impacto sobre la disponibilidad para la exportación llegará igual, porque los buques no van a venir vacíos a buscar carga al puerto de Buenos Aires. El segundo problema, es que todos aquellos que habían pedidos SIRASE para S02 deben volver a pedirla para alguno de los códigos nuevos, lo mismo sucede con el código S04 – de ahora en adelante tienen que aclararse si es para pagar gastos en origen o en destino -, y las SIRASE no pueden anularse. Como la SIRA, éstas ocupan Capacidad Económica Financiera (CEF) y si no pueden darse de baja, pueden afectar la posibilidad de las empresas de tramitar nuevos pedidos, por lo menos hasta que estás sean anuladas por el sistema. ¿Cuándo sucede esto? Transcurridos 90 días corridos de transcurrida la fecha de su carga.


Desde el lado del gobierno, hacen énfasis que los fletes internacionales en nuestro país no mostraban signos de contracción en sus precios como en otras partes luego de la pandemia. Que se estaban sobrefacturando los servicios como mecanismo para poder sacar dólares del país. Por ello, han solicitado al sector privado una matriz de costo para evaluar la razonabilidad de los pedidos. De aquí surgen dos dudas: ¿Cómo consideraron que había maniobras de sobrefacturación si no se había hecho previamente un análisis de la matriz de costos? ¿Si sabían de casos particulares porque no ir con todo el peso del Régimen Penal Cambiario sobre estos en lugar de castigar a todos y poner en jaque no solo el comercio exterior sino también la industria nacional?


Mientras la cuestión se resuelve los operadores se ven inmersos en un mar de incertidumbre que va desde no saber cómo y cuándo podrán pagar el servicio contratado, a qué tipo de cambio lo deberán pagar, si podrán seguir operando de manera local entre millones de dudas que van surgiendo.


El lado B: el golpe a las exportaciones


Si bien hoy pareciera que las SIRASE para los fletes de exportación reciben una aprobación más rápida, el problema por el pago de las operaciones impactan directamente sobre la operatoria en general. Volvemos sobre lo mismo: si los buques no vienen a traer carga, no va a haber disponibilidad para que las exportaciones de nuestro país salgan. Con todos los inconvenientes y dificultades con las que lucha todos los días aquellos que deciden intentar vender al exterior, ¿van a tener que pensar una logística internacional más compleja? ¿Van a tener que llevar sus cargas de manera terrestre a países vecinos para que luego sean exportadas?


Los problemas para importar golpean la capacidad de producción y, por lo tanto, las posibilidades de exportar. Si no hay insumos, hay pocos y caros, ¿cómo podrán competir las empresas locales? Si el tipo de cambio no es competitivo, si existen miles dificultades ahora le agregamos el abastecimiento a la principal fuente de ingreso de dólares genuinos que tiene el país.


Esto no sólo golpea a las manufacturas de origen industrial, lo hace sobre la producción agropecuaria, que hoy está muy afectada por la cuestión climática. Faltan fertilizantes, insumos, inclusive combustible para los aviones que se utilizan para trabajar en el campo. Y lo poco que hay, se encuentra a un valor muy alto debido a miles de complicaciones que existen para que ingresen al país y la incertidumbre sobre cuál será el valor del dólar cuando finalmente se puedan pagar.


Hoy más que nunca necesitamos que ingresen dólares por lo que habría que buscar la manera de ayudar a los sectores productores a poder internacionalizarse. Son dólares genuinos que generan ingresos en el país, trabajo, y a la vez mejoran las condiciones de vida de miles de argentinos, en particular aquellos que dependen de economías regionales.


La falta de dólares y los abusos, la explicación más repetida


Uno de los argumentos que se citó al implementar el nuevo régimen SIRA, fue los abusos cometidos con las SIMI. Recordemos que la aprobación de éstas dependía de la Secretaría de Comercio y que, por lo tanto, si hubo casos donde se importaron “telas para varios años” alguien lo autorizó. Los abusos pueden haber estado, pero no por ello había que castigar a todos los operadores.


Por ejemplo, la cuestión de los cobros, ingresos y liquidación de las exportaciones: se detectaron casos de empresas que no han cumplido con los plazos establecidos por la normativa cambiaria. Sin embargo, no se aplico una medida para castigar a todos los exportadores. La semana pasada se intimó a aquellos que estaban en falta a regularizar su situación. Habrá quienes deberán cumplir con el requerimiento y también casos donde se produjeron errores o hubo problemas, y por falta del asesoramiento adecuado, no realizaron los trámites adecuados para no ser denunciados por incumplimiento.


El otro argumento más repetido es que ante la sequía, y la falta de dólares, no hay otra opción más que “administrar” la escasez y determinar que es prioritario. Algo que podrá ser visto como justo por algunos, pero que por muchos otros puede significar la ruina. Para cada fabrica, empresa o emprendimiento lo que trae es vital y prioritario. La imposibilidad de hacerse de ese bien o insumo puede implicar el cierre del negocio. Y detrás hay familias, empresas que proveen servicios. Obviamente, los alimentos y los insumos médicos son vitales para la sociedad, pero en muchos casos ni siquiera estos reciben el tratamiento de prioritario que deberían recibir. La normativa cambiaria y sus últimos cambios lo han demostrado.


En este contexto: ¿Qué nos queda? ¿Esperar lo que viene? ¿Qué pasará a medida que las reservas sigan complicas y no haya nuevos ingresos? Estamos atrapados en circulo vicioso. Ojalá alguien se de cuenta pronto que la situación necesita una solución pronto.



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