COURIER: Cómo mejorar los controles sin afectar a los usuarios
- mgyaninaslojo
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Por ahora no hay cambios en el régimen courier. Sin embargo, las recientes declaraciones de la Aduana sobre eventuales revisiones en los controles abrieron una discusión relevante: cómo fortalecer la trazabilidad de las operaciones sin perjudicar a quienes utilizan legítimamente el sistema.
Miércoles 24 de junio de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

Durante los últimos días, distintas publicaciones periodísticas reflejaron declaraciones de autoridades de la Dirección General de Aduanas que anticiparían la posibilidad de revisar determinados aspectos vinculados al régimen courier.
Las manifestaciones surgieron a partir de preocupaciones expresadas por funcionarios aduaneros respecto de la trazabilidad de algunas operaciones y la eventual utilización indebida de mecanismos diseñados para simplificar las compras internacionales de físicas.
Sin embargo, es importante realizar una primera aclaración: hasta el momento no existe ninguna norma que modifique el régimen vigente ni medidas concretas oficialmente anunciadas. Lo que existe es la manifestación de una preocupación por parte de la autoridad de control y la posibilidad de que, en el futuro, se evalúen ajustes o mejoras en determinados procedimientos. La diferencia no es menor.
Un régimen que ganó relevancia
Durante los últimos años, y especialmente tras las modificaciones implementadas a fines de 2024, el régimen courier adquirió una importancia creciente dentro del comercio internacional argentino.
La ampliación de límites operativos y la simplificación de procesos facilitaron el acceso de consumidores y empresas a bienes adquiridos en el exterior, permitiendo reducir tiempos, costos administrativos y barreras operativas que históricamente dificultaban este tipo de operaciones.
El crecimiento observado en la utilización del sistema demuestra que existe una demanda concreta por mecanismos ágiles que permitan acceder a productos, insumos, muestras comerciales, repuestos y equipamiento tecnológico provenientes de otros mercados. Precisamente por esa razón, cualquier discusión sobre eventuales modificaciones merece ser analizada con cautela.
¿Cuál sería la preocupación planteada?
De acuerdo con las declaraciones difundidas públicamente, la principal inquietud parecería estar vinculada a la trazabilidad de determinadas operaciones.
Según trascendió, la Aduana habría detectado situaciones que podrían dificultar la correcta identificación de algunos destinatarios o la reconstrucción completa de ciertas operatorias. Entre los ejemplos mencionados públicamente se encuentran posibles inconsistencias en la identificación de compradores y el eventual uso indebido de beneficios previstos para consumidores finales.
De confirmarse la existencia de este tipo de prácticas, el desafío no estaría necesariamente en restringir el régimen, sino en fortalecer las herramientas que permitan identificar comportamientos irregulares sin afectar el funcionamiento general del sistema. Porque el problema, en todo caso, no sería el courier en sí mismo. El problema serían los eventuales abusos que pudieran producirse aprovechando las facilidades que ofrece un régimen simplificado.
Facilitar y controlar no son objetivos opuestos
Con frecuencia se presenta una falsa dicotomía entre facilitación y control. Sin embargo, la experiencia internacional muestra que los sistemas más eficientes suelen ser aquellos que logran combinar ambas dimensiones.
La simplificación de procesos permite reducir costos y tiempos para operadores legítimos. Los controles inteligentes, por su parte, permiten concentrar recursos en aquellas operaciones que presentan mayores niveles de riesgo.
Por eso, si eventualmente se avanzara en alguna revisión normativa o procedimental, el objetivo debería ser fortalecer la capacidad de control sin perder las ventajas que explican el crecimiento del régimen. La incorporación de herramientas tecnológicas, mejores mecanismos de validación de identidad, cruces de información o sistemas de análisis de riesgo podrían formar parte de ese tipo de soluciones sin necesidad de afectar a quienes cumplen con las reglas.
Más información, no necesariamente más restricciones
La discusión sobre los controles aplicables a las compras internacionales no es exclusiva de Argentina. Diversos países han debido adaptar sus sistemas aduaneros frente al crecimiento acelerado del comercio electrónico transfronterizo y del volumen de pequeños envíos. Por ejemplo, Brasil. El esquema fue diseñado para fortalecer la trazabilidad de las operaciones realizadas a través de plataformas internacionales de comercio electrónico.
Naturalmente, no existe ningún indicio de que Argentina vaya a replicar este modelo ni de que las eventuales revisiones mencionadas por las autoridades aduaneras se orienten en esa dirección. Sin embargo, la experiencia brasileña muestra que fortalecer los controles no necesariamente implica restringir los regímenes simplificados.
Por el contrario, una mayor trazabilidad puede convertirse en una herramienta para preservar sus beneficios, facilitando las operaciones legítimas y concentrando los controles sobre aquellas situaciones que efectivamente presentan riesgos.
Que no paguen justos por pecadores
Uno de los principales riesgos que enfrentan los regímenes simplificados es que las conductas irregulares de una minoría terminen generando restricciones para la mayoría. Cuando los mecanismos de control resultan insuficientes, suele aparecer la presión para endurecer requisitos, aumentar formalidades o limitar beneficios. Por eso resulta importante que cualquier eventual revisión se enfoque en corregir los desvíos detectados y no en desincentivar el uso legítimo de una herramienta que ha demostrado utilidad para miles de usuarios.
En definitiva, el objetivo debería ser preservar aquello que funciona y mejorar aquello que eventualmente requiera ajustes.
El desafío hacia adelante
Por el momento, el escenario continúa abierto y no existen definiciones concretas respecto de posibles modificaciones regulatorias. Las declaraciones recientes permiten identificar una preocupación de las autoridades aduaneras respecto de determinados mecanismos de control, pero todavía resulta prematuro anticipar qué medidas podrían analizarse o si efectivamente se traducirán en cambios normativos.
Si en el futuro se impulsará alguna revisión, el desafío probablemente consistirá en encontrar un equilibrio entre dos objetivos igualmente relevantes: mantener la agilidad que caracteriza al régimen courier y fortalecer los mecanismos de trazabilidad que permitan detectar irregularidades.
La experiencia internacional demuestra que, muchas veces, la respuesta no pasa por controlar más, sino por contar con mejor información para controlar mejor. La discusión debería ser cómo preservar un régimen que ha demostrado utilidad para consumidores y empresas, asegurando al mismo tiempo que quienes intenten aprovecharse de sus debilidades no terminen perjudicando a quienes operan de manera legítima.




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