top of page

Arranco el segundo trimestre; mismas metas y la línea de llegada nos queda lejos

El viernes por la noche el Fondo Monetario aprobó el giro correspondiente al cuarto trimestre de 2022, y la modificación de las metas del primer trimestre de 2023 con relación a la acumulación de reservas. Pero se mantuvo firme en las metas fiscales. Recién arrancamos y los objetivos nos quedan lejos.

Lunes 3 de abril de 2023, Mg. Yanina S. Lojo


El viernes pasado por fin, después de mucho esfuerzo de parte de Economía, el Directorio del FMI aprobó la revisión del cuarto trimestre de 2022 y envió los fondos, que no tendrán efecto sobre las reservas netas internacionales. Al mismo tiempo, el organismo internacional reconoció una modificación en las metas trimestrales, pero remarcó la necesidad de que se cumplan las metas fiscales.



Las reservas complicadas


Marzo cerró con un saldo negativo muy duro de resolver. El Banco Central vendió en la última rueda del mes pasado unos USD 99 millones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) cerrando con un saldo negativo de USD 1.918 millones, encadenando unas 19 jornadas consecutivas con saldo negativo por su participación cambiaria


Desde que inició 2023 las ventas netas fueron de USD 3.000 millones. De esta manera, marzo del 2023 fue el mes con el resultado negativo más significativo en lo que refiere a la participación cambiaria desde octubre de 2019, cuando la autoridad monetaria había vendido más de USD 4.123 millones. Aquella pérdida tan significativa de divisas durante el anterior gobierno obligó a imponer nuevamente el cepo e introducir el límite de USD 200 mensual para la compra de individuos en bancos. Además, se trató del mes de marzo con mayores ventas netas desde marzo de 2018, cuando el BCRA cedió unos USD 2.040 millones.


Las reservas internacionales brutas del BCRA cayeron el jueves en USD 287 millones y finalizaron en USD 36.563 millones, el stock más bajo desde el 26 de septiembre de 2022 cuando se habían situado en los USD 36.317 millones. Esto marca una fuerte disminución, de unos USD 8.025 millones o un 18% desde los USD 44.588 millones que exhibía el balance del Banco Central a fin del año pasado.


El visto bueno del Fondo Monetario Internacional


El viernes el FMI confirmó que nuestro país paso la cuarta revisión técnica del 2022, y por ello realizó el giro de unos 4.000 millones de DEG equivalentes a unos USD 5.400 millones en Derechos Especiales de Giro.


En simultáneo, nuestro país canceló con los fondos recibidos obligaciones que poseía con el organismo. De esta manera, las Reservas Brutas sólo pudieron engrosarse por unos USD 2.500 millones aproximadamente, arrancando el mes de abril entorno a USD 39 mil millones.


Cambio de metas


Finalmente, el organismo internacional confirmó el cambio en la meta de acumulación de reservas. De esta manera, redujeron el objetivo para cerrar el primer trimestre a unos USD 3.600 millones mientras que para todo el 2023 USD 2.000 millones. Esto es un avance significativo, dado que según había trascendido en las últimas semanas el FMI no estaba convencido en cambiar los objetivos anuales. Sin embargo, bajo el argumento del fuerte impacto de la caída de los ingresos por la sequía, el ente habría estado dispuesto a ayudar siempre que el gobierno lleve adelante estrategias que permitan potenciar el ingreso de divisas.


En lo que no está dispuesto a ceder es en el cumplimiento de las metas fiscales (1,9% del PBI para 2023) más después a aprobar la moratoria previsional. Una de las cosas en las que el gobierno tuvo que comprometerse fue, en avanzar con la quita de subsidios a los servicios públicos.


En el frente cambiario, el Fondo Monetario no está dispuesto a negociar tampoco. Insiste en la necesidad de mantener una política de crawling peg acorde a los niveles inflacionarios, mientras que las tasas de interés reales deben mantenerse en términos positivos. Insistiendo que a medida que la coyuntura lo permita deben eliminarse los tipos de cambios múltiples y las restricciones cambiarias.

El comunicado del FMI se puede resumir en un pedido: “un paquete de políticas más fuertes para salvaguardar la estabilidad”.


Un nuevo tipo de cambio especial, no sólo para exportadores


Desde Economía adelantaron que presentarán “un tipo de cambio diferencial por un período limitado para un conjunto de exportaciones de sectores primarios, incluida la soja y otros productos agrícolas”. A la vez, se incluirán regiones seleccionadas con impacto muy limitado en el mercado interno. Lo que no hay que dejar pasar por alto es que la medida llegaría también a los importadores. Según dejaron trascender desde la cartera, la disposición afectaría las importaciones de algunos sectores y del turismo.


El costo de la medida


La necesidad de dólares es muy alta, y así se estima será el costo en emisión e inflación futura de esta decisión. En el mejor de los escenarios muchos analistas privados creen que con una nueva versión del dólar soja se podría recaudar al menos unos USD 5.000 millones. Mientras que le gobierno espera unos USD 7.000 millones.


Desde Economía esperan que entre los próximos seis meses el sector agroexportador colaboren con unos USD 15 mil millones, cuando en un año normal pueden aportar hasta USD 17 mil millones.


La emisión necesaria para poder financiar el diferencial de tipo de cambio – comprar caro y vender barato-, va a tener un costo altísimo que se terminará trasladando a la inflación. Y si se buscará financiar a través de un tipo de cambio para algunas importaciones, también tendría un impacto porque los productos importados subirán sus precios y aunque el INDEC no los considere dentro de su canasta para el IPC y nos los releve, el golpe al bolsillo siempre llega.


El objetivo del gobierno de recaudar más dólares y retenciones – con el impacto fiscal que podría llegar a los $115 mil millones estimados -, muestra el problema de la sabana corta: no se generan nuevas ventas, por el contrario, se adelantan las existentes y podría a la larga traer problemas para el siguiente periodo.


Por ejemplo, algunos analistas estima que si se vendierán las 7 millones de toneladas de soja que quedaron en acopio desde el año pasado, el Banco Central podría comprar unos USD 3.800 millones. Pensando que en las ediciones anteriores para enfrentar necesidades del mercado de cambios oficial vendió un 30% de lo recaudado podría quedarse con unos USD 2.700 millones netos. Para ello, se necesitaría generar una emisión por unos $ 916.000 millones, en otras palabras, un 0,6% del PBI.


Si la decisión es establecer este cambio diferencial de 30 a 90 días, ¿Qué sucederá el siguiente trimestre? En el día de ayer, las aceiteras alertaron que por falta de insumos sólo podrían producir hasta agosto. En línea con esto, indicaron que a menos que se importe poroto de soja de otros países del MERCOSUR no podrían continuar produciendo en adelante.


El panorama se pone cada vez más oscuro. Mientras que las políticas tomadas apuntan al corto plazo, la realidad pide soluciones en el largo plazo.

24 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page