Vaca Muerta más allá del petróleo: ¿Qué muestran los datos sobre el derrame en Neuquén?
El crecimiento de Vaca Muerta suele medirse en producción de petróleo y gas, inversiones, kilómetros de ductos o dólares de exportación. Pero existe otra pregunta, posiblemente más importante cuando se analiza su impacto sobre el desarrollo: ¿cuánto de ese crecimiento logra trasladarse al resto de la economía?
Lunes 28 de septiembre de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

Un reciente análisis de Jorge Day, responsable de la sección Regional del IERAL de Fundación Mediterránea, aporta datos interesantes para responderla. El trabajo estudia distintas economías provinciales entre 2023 y 2025 y busca determinar qué sucede cuando una actividad exportadora atraviesa un período de fuerte expansión: si sus efectos permanecen concentrados en el sector que genera las exportaciones o si alcanzan también al empleo, los salarios y otras actividades productivas.
En el caso de Neuquén, la conclusión es contundente: el IERAL encuentra lo que define como un “derrame amplio”. Y otro trabajo reciente de la misma institución, elaborado por Federico Belich, responsable de la Regional Comahue, permite mirar más profundamente qué actividades están creciendo alrededor de Vaca Muerta.
Los dos análisis, aunque abarcan períodos diferentes, dibujan una misma tendencia: el impulso de los hidrocarburos ya no aparece solamente dentro del sector petrolero.
¿Qué significa derrame y cómo se mide?
Antes de analizar los resultados es importante precisar qué mide el estudio. El IERAL utiliza la masa salarial privada formal neta de inflación, un indicador que combina dos variables centrales: la evolución del empleo privado registrado y la de los salarios reales. No mide directamente Producto Bruto Geográfico, ventas empresariales, rentabilidad ni ingresos de los trabajadores informales.
La metodología separa las actividades de cada provincia en tres grandes grupos: el sector exportador relevante, el resto de los bienes transables y los demás sectores de la economía, mayormente servicios.
La pregunta es sencilla. Si solamente mejora el sector exportador, el efecto permanece concentrado. Si comienzan a crecer otras actividades transables, aparece una primera transmisión hacia el entramado productivo. Y si además mejora el resto de la economía, el efecto se vuelve más extendido. Eso es precisamente lo que el IERAL encuentra en Neuquén.
El dato que cambia la mirada sobre Vaca Muerta
Entre 2023 y 2025, la masa salarial privada formal real de Neuquén aumentó alrededor de 17%. Petróleo y gas registraron una mejora del 13%. Pero el dato más llamativo aparece fuera del sector hidrocarburífero: la masa salarial correspondiente al resto de los bienes transables creció 29%.
Es decir, las actividades productoras de bienes diferentes del petróleo y el gas mostraron una expansión superior a la del propio sector que está protagonizando el boom exportador.
Los restantes sectores de la economía provincial, principalmente servicios, también crecieron alrededor de 17%. Esta combinación es la que lleva al IERAL a colocar a Neuquén dentro de la categoría de “derrame amplio”.

El punto es relevante porque obliga a mirar Vaca Muerta más allá de los pozos, los equipos de perforación y las exportaciones de hidrocarburos. El crecimiento comienza a observarse también en otras partes de la estructura económica provincial.
$36 de cada $100 de salarios privados
Un segundo análisis del IERAL permite dimensionar el peso que ya alcanzó la actividad. A marzo de 2026, la masa salarial privada registrada de Neuquén rondaba los $7,5 billones, considerando el acumulado móvil de doce meses a precios constantes de ese mes.
De ese total, aproximadamente $2,678 billones correspondían directamente a hidrocarburos. En otras palabras, casi $36 de cada $100 que las empresas privadas neuquinas pagan en salarios registrados provienen directamente del petróleo y el gas.
Pero hay otro dato que permite entender mejor esa cifra. El sector representa aproximadamente 16% de los puestos de trabajo privados registrados, pero explica cerca de 36% de la masa salarial. La diferencia refleja los salarios relativamente elevados de la actividad hidrocarburífera. Por detrás aparecen la construcción, con alrededor del 13% de la masa salarial privada; transporte, con 10%; y comercio, también con 10%.
El petróleo y el gas son, por lo tanto, el principal motor directo de ingresos laborales privados de la provincia. Pero detener el análisis en ese 36% sería quedarse solamente con una parte de la historia.
El derrame aparace fuera del petróleo

Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la masa salarial privada real total de Neuquén aumentó 9,9%. Sin embargo, varias actividades que orbitan alrededor del desarrollo de Vaca Muerta crecieron bastante más. El transporte aumentó 29%; la industria manufacturera, 22%; hoteles y restaurantes, 19%; el comercio, 18%; y las actividades inmobiliarias, 14%.
En ese mismo período, la masa salarial real directamente correspondiente a hidrocarburos avanzó 5,2%. Esto no significa que cada peso adicional generado en transporte, industria, gastronomía o comercio pueda atribuirse exclusivamente a Vaca Muerta. Correlación no implica causalidad automática.
Pero la simultaneidad del crecimiento, su magnitud y la relación económica existente entre muchas de esas actividades y el complejo hidrocarburífero constituyen una señal relevante de que la expansión está alcanzando sectores que exceden la extracción propiamente dicha.
Además, el 5,2% de crecimiento del sector petrolero se produce sobre una base extraordinariamente grande. Según el IERAL, esa expansión representó alrededor de $132.000 millones adicionales de masa salarial real, el segundo mayor aporte absoluto después del transporte.
El efecto ya cruza la frontera de Neuquén
Hay otro dato particularmente interesante: el fenómeno comienza a tener una dimensión regional. Desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, la masa salarial privada real de Río Negro creció 5,8%, convirtiéndose en la segunda provincia patagónica con mejor desempeño después de Neuquén. Y detrás de ese crecimiento aparece nuevamente la infraestructura vinculada a Vaca Muerta.
La masa salarial real de la construcción rionegrina aumentó 40% en el período analizado por el IERAL, en un contexto de desarrollo de infraestructura necesaria para transportar y exportar la producción energética hacia el Atlántico.
El dato es especialmente interesante porque muestra una segunda dimensión del derrame. El impacto de un gran complejo exportador puede superar incluso las fronteras administrativas de la provincia donde se encuentra el recurso. Cuando aparecen ductos, rutas, terminales, puertos, almacenamiento y servicios logísticos, la cadena de valor comienza a adquirir una dimensión regional.
Una patagonia a dos velocidades
La comparación con el resto de la Patagonia refuerza el argumento. Mientras la masa salarial privada real aumentó 9,9% en Neuquén y 5,8% en Río Negro, el indicador nacional se encontraba 1,9% por debajo del nivel tomado como referencia en noviembre de 2023.
En sentido contrario, Santa Cruz registró una caída de 19,5%, Chubut de 14% y Tierra del Fuego de 13%. Parte de esa diferencia está relacionada con la distinta situación de las cuencas hidrocarburíferas.
Mientras el petróleo no convencional impulsa la actividad en torno a Vaca Muerta, las cuencas maduras del sur enfrentan otra dinámica: el IERAL registra una caída de 27% en la masa salarial real hidrocarburífera de Chubut y de 17% en Santa Cruz durante el período considerado.
Esto introduce una enseñanza importante. No alcanza con poseer recursos naturales. Importan la productividad del recurso, la inversión, la infraestructura, la capacidad exportadora y los encadenamientos que se construyen alrededor de él.
Derrame no significa que todos crezcan por igual
Los números requieren, sin embargo, una lectura cuidadosa. Encontrar evidencia de derrame económico no significa afirmar que todas las empresas, trabajadores, comercios o localidades estén mejorando al mismo ritmo.
El propio IERAL advierte que trabaja con grandes agregados y que dentro de cada grupo pueden coexistir actividades con comportamientos muy diferentes. Además, el indicador se concentra en el empleo privado formal y sus remuneraciones. No permite conocer por sí solo qué está ocurriendo con trabajadores informales, trabajadores por cuenta propia, rentabilidad de las empresas o distribución territorial del crecimiento.
Tampoco permite atribuir automáticamente toda mejora registrada fuera del petróleo a Vaca Muerta. Por eso, hablar de “derrame amplio” significa algo más preciso: los datos muestran que el crecimiento no está permaneciendo encapsulado dentro del sector que originó el boom exportador.
El verdadero salto: de derrame a encadenamiento productivo
Este probablemente sea el punto más importante para pensar el desarrollo económico. Un proyecto petrolero demanda transporte, maquinaria, estructuras metálicas, ingeniería, construcción, software, servicios profesionales, alojamiento, gastronomía, logística y una extensa red de proveedores.
Cuanto mayor sea la participación de empresas locales y nacionales dentro de esa cadena, mayor será el efecto multiplicador de cada dólar invertido. Pero existe una etapa todavía superior.
Si esas empresas desarrollan escala, tecnología, conocimiento y estándares suficientes para comenzar posteriormente a venderle a otros sectores o exportar sus propios bienes y servicios, el fenómeno deja de ser solamente un “derrame”. Se convierte en desarrollo de nuevas capacidades productivas. Ese es el verdadero salto entre disponer de un recurso natural y construir desarrollo económico alrededor de él.
El riesgo de depender de un solo motor
El mismo dato que demuestra la potencia económica de Vaca Muerta también revela una vulnerabilidad. Si aproximadamente 36% de toda la masa salarial privada registrada de Neuquén depende directamente de los hidrocarburos, la economía provincial mantiene una elevada exposición a un único complejo productivo.
Su evolución queda particularmente vinculada al precio internacional del petróleo, al nivel de inversión, al ritmo de perforación y a las condiciones que determinen la competitividad de la producción argentina. Por eso, paradójicamente, el éxito futuro de Vaca Muerta debería medirse también por cuánto consigue reducir esa dependencia relativa.
No porque petróleo y gas deban perder importancia, sino porque alrededor de ellos deberían crecer nuevas actividades capaces de adquirir vida propia. Industria, tecnología, ingeniería, logística y servicios especializados pueden comenzar como proveedores de Vaca Muerta y posteriormente convertirse en empresas capaces de competir en otros mercados. Ahí comienza la verdadera diversificación.
Una discusión que excede a Neuquén
Lo que está ocurriendo en Neuquén importa mucho más allá de la provincia. Argentina está atravesando una transformación de su matriz exportadora en la que energía y minería tendrán previsiblemente un peso creciente. El primer objetivo es evidente: aumentar producción, exportaciones y generación de divisas. Pero el desafío estructural es otro.
¿Cuánto de ese crecimiento exportador podrá convertirse en proveedores, empleo formal, infraestructura, conocimiento, tecnología y nuevas empresas? Los datos del IERAL muestran que Neuquén ofrece una primera respuesta interesante. El crecimiento de Vaca Muerta no aparece exclusivamente dentro de petróleo y gas. La expansión alcanza al transporte, la industria, el comercio, la gastronomía, los servicios y comienza incluso a extenderse territorialmente hacia Río Negro. Eso no significa que el proceso esté terminado ni que sus beneficios alcancen de la misma manera a toda la economía.
Significa algo diferente y posiblemente más importante: existe evidencia de que un gran motor exportador puede comenzar a movilizar actividades económicas más allá del sector que lo originó. Para Argentina, ése debería ser el verdadero objetivo. No solamente exportar más. Sino conseguir que cada nuevo dólar exportado movilice una porción cada vez mayor de la economía argentina y contribuya a construir capacidades productivas que permanezcan en el tiempo.




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