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¿Qué va a pasar con la deuda privada?

A medida que la situación de las reservas se complica y la pregunta que algunos nos hacíamos en voz baja hace ya unos meses empieza a retumbar: ¿Qué va a pasar con la deuda privada? ¿Qué va a suceder con los pagos de importaciones que se han rolleado?

Jueves 17 de agosto de 2023, Mg. Yanina S. Lojo

Las reservas del BCRA en niveles bajos que no se observaban en 17 años, esperando los desembolsos del FMI que probablemente solo den oxígeno por poco tiempo preocupa y mucho la situación del sector privado. El gobierno ha dejado a las empresas al borde del default. En muchos casos, esa situación ya es un hecho y sus proveedores los amenazan con iniciarles acciones legales. ¿Cómo seguir en un contexto que no parece dar tregua?


Las reservas del BCRA


Tras la devaluación y el bloqueo sistemático a los pagos al exterior el BCRA ha logrado comprar dólares, sin embargo, las reservas brutas cedieron con respecto a los últimos dos días. El miércoles cerraron en USD 23.614 millones, cuando el lunes arrancaban en USD 23.668 millones y el viernes se ubicaban en los USD 23.827 millones.


Ayer se negociaron solamente unos USD 279 millones en el segmento de contado, el monto más bajo en casi un mes.


Luego que se llevará adelante la devaluación del 22%, el ministro de Economía reconoció que el pedido del FMI era de un ajuste del 100%. Esto llamo la atención del mercado porque dejó latente la pregunta de si este ajuste será el único o en orden de conseguir los desembolsos necesarios para devolver los prestamos a la CAF y a Qatar se deberá hacer nuevas correcciones.


Lo que si queda claro es que el gobierno cerró la bóveda del BCRA y tiro las llaves: los pagos al exterior están bloqueados y sólo algunos afortunados logran hacer un giro. La cantidad de inconvenientes, fallas y trabas no formales se multiplican.


La deuda de los importadores


Algunos medios de comunicación se han comenzado a hacer eco del miedo de la mayoría de los operadores de comercio exterior: ¿Qué va a pasar con la deuda de los privados? Ayer en declaraciones con el Cronista, algunos empresarios manifestaron que “la cadena de pago está rota en un 60%-70%” (Ver artículo Cronista.com “Alerta importaciones: advierten que la cadena de pagos al exterior está al borde del default”)


La realidad es que, en el caso de los Servicios, en particular de fletes internacionales, los pagos prácticamente no existen. Desde que se impuso la SIRASE para este concepto, aquellos que deben pagar servicios al exterior se encuentran ante la difícil situación de que sus solicitudes no se aprueban.


En el caso de las SIRA, ya hemos mencionado que se multiplican los “inconvenientes técnicos”: faltan datos como la fecha y el plazo inicial una vez que se aprueban. En otros casos, llega el momento de la nacionalización, y ni siquiera se cargan los datos de fecha y plazo definitivo. Otras operaciones son rolleadas de una semana a otra en cuanto a su posibilidad de acceso al mercado hasta que finalmente se borran los datos.


La llegada de los dólares del Fondo Monetario no garantiza que la situación mejore. ¿Por qué? En primer lugar, debemos devolver los préstamos a la Cooperación Andina de Fomento y a Qatar. Por otro lado, hay que honrar los vencimientos con el FMI. ¿De cuánto son? USD 915 millones en septiembre; USD 2.628 millones en octubre; USD 678 millones en noviembre, y USD 915 millones en diciembre. Esto totaliza unos USD 5.136 millones.


¿El escaso remanente será destinado a las operaciones de comercio exterior o a intervenir el mercado para tratar de controlar la brecha?


Muchos se preguntarán por el SWAP, en el que confiaron los importadores para pedir sus SIRA, esperando poder continuar pagando. Pero ¿qué sabemos del mismo? Ya poco porque el BCRA decidió dejar de informar la aplicación de este para que no se pueda conocer cuál es el estado de este. Recordemos que se recurrió a este acuerdo para pagar deuda con el Fondo.


La decisión de bajar la Capacidad Económica Financiera generó que muchos importadores no puedan realizar pedidos para realizar importaciones en los próximos meses. Si lo pensamos desde la óptica del sistema: ante el incremento del déficit comercial, generar un bache en las compras al exterior es una herramienta para tratar de bajarlo artificialmente.


¿Por qué no los dólares financieros?


En este difícil contexto y después de la devaluación del tipo de cambio oficial, la implementación del IMPUESTO PAÍS queda en claro que los importadores necesitan hoy una solución, porque no pueden continuar operando así. ¿Qué respuesta les darán a los proveedores en el exterior? No hablamos de suspender compras, hablamos de pagar operaciones que ya se hicieron, y que la mercadería se vendió, se utilizó en un proceso productivo, maquinaria que fue colocada en una línea de producción, y que esta manteniendo a flote las empresas, pero por poco tiempo.


Muchos importadores ya pusieron en stand by próximas compras, otros recibieron la negativa de sus exportadores “si no llega el pago, no hay más envíos”. En algún momento, la cadena se va a cortar y el abastecimiento se detendrá. ¿Y qué sucederá entonces? ¿El sector privado entrará en default? ¿En cuánto tiempo la situación arrastrará a toda la economía? ¿Quién se hará responsable por los costos de ese incumplimiento? ¿Quién asumirá la destrucción de las relaciones comerciales? ¿Y las exportaciones? Muchas de las importaciones son para abastecer las cadenas productivas de industrias que exportan y que, si se corta la cadena de pagos, no podrán continuar produciendo para llevar sus productos al exterior.


Es en este contexto que, muchos importadores se preguntan: ¿por qué no permitir que se acceda a los dólares financieros, que se negocian entre privados para pagar las operaciones y evitar que la deuda siga incrementándose? La respuesta no es muy difícil de imaginar: mientras que el dólar oficial después de la devaluación opera en $350 y se le debe adicional el impuesto país, los dólares financieros están por encima de los $600.- Desde Economía entienden que tendría un impacto muy serio en la inflación. Pero dada la situación actual, el nivel de incertidumbre, las dificultades de pago y los temores por una mayor devaluación los importadores retiran su mercadería del mercado o miran el dólar libre para valorizar sus productos. En este contexto, permitir el acceso a los dólares financieros y poder cancelar obligaciones puede traer cierta tranquilidad e inclusive estabilizar los precios. El miedo a no poder honrar el pago o tener que hacerlo a un tipo de cambio desconocido acelera muchas veces los ajustes y las remarcaciones.


La inflación de agosto y septiembre probablemente se ubique en los dos dígitos, seguir generando intranquilidad e incertidumbre no ayuda. Hoy se necesitan medidas que brinden confianza o, aunque sea tranquilicen. Seguir posdatando los pagos, dificultando el acceso e inventando trabas solo nos hacen pensar que el futuro va a ser más complicado.



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