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¿Por qué la plata no alcanza?

El martes pasado el INDEC dio a conocer el IPC para el mes de octubre. El bolsillo de la gente siente cada vez una mayor presión. El gobierno insiste con el congelamiento, una medida que nunca dio resultado.

Lunes 21 de noviembre de 2022, Mg. Yanina S. Lojo


La inflación del mes de octubre fue del 6,3% y sorprendió porque el número que todos esperaban era mayor. Mientras que el índice en CABA había arrojado un valor del 7%, y las consultoras privadas estimaban entre el 6,5% y 7%, el organismo que dirige Marcos Lavagna fue apenas un 0,01% mayor que en septiembre. La mayoría de la gente, cuando es consultada, siente que la presión sobre el bolsillo es mayor. Desde Economía con ayuda de los sindicatos presionan a las empresas – principalmente a las alimenticias -, a ingresar al congelamiento de precios. Esta medida jamás ha surtido efecto, sin embargo, se insiste en querer seguir por ese camino.


¿Qué nos dice el INDEC?


La inflación para lo que va de 2022 ya se ubica en el 76,6% mientras que la variación interanual es del 88%. Con estos valores, y pensando en los aumentos que se produjeron a principios del mes de noviembre, difícil es imaginar un escenario donde la inflación con relación a 2021 no termine siendo cercana al 100%.


En cuanto a los rubros que estuvieron por encima del promedio mensual, podemos observar: Comunicaciones (12,1%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (7,5%), restaurantes y hoteles (7,4%), salud y educación (7,1%) y prendas de vestir y calzado (6,8%). El aumento en comunicaciones está asociado con la suba del costo de la telefonía e internet. En el caso del rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, empezó a verse el efecto de la quita de subsidios. Es en el rubro de alimentos y bebidas donde el INDEC hace hincapié en el aspecto estacional.


Las mayores subas por motivos estacionales en frutas, verduras, tubérculos y legumbres estuvieron en el orden del 9%. Asimismo, los regulados y los servicios aumentaron más del 7% con respecto al mes anterior.


¿La canasta básica aumentó más?


El INDEC también dio a conocer la semana pasada el dato de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA). La primera, que mide la pobreza, se incrementó un 9% y la segunda, que mide el nivel de indigencia, un 9,5%. De esta manera, ambas han quedado por encima de la inflación no sólo en el resultado de octubre sino en el acumulado anual. La CBT aumentó 7 puntos más que la inflación y la CBA 11 puntos más.


¿Y qué pasa con los salarios?


Según el índice de salarios, la variación acumulada hasta septiembre se ubicaba en el 61,2% - quedando por debajo de la inflación del 2022 en 5 puntos. Recordemos que el dato de septiembre fue del 66,1%. Pero este dato solamente habla de los empleos formales. En el sector informal, la variación sólo llega al 49,9% en septiembre.


¿Qué dicen los privados sobre la pobreza?


Dado que el gobierno no informa sobre la pobreza de manera trimestral y los datos semestrales suelen tener una demora de tres meses en su publicación, sólo nos queda recurrir a los privados para tener una noción de cómo van evolucionando los índices. Dos Universidades suelen publicar datos que son muy representativos de la realidad: la Universidad Católica y la Universidad Di Tella. Para ésta última la pobreza en el tercer trimestre habría llegado al 39,4% mientras que en el cuarto crecería hasta el 43,4%, volviendo a valores similares a los observados durante la pandemia. Según esta misma fuente, casi 29 millones de personas están por debajo de la línea de la pobreza.


¿Por qué la plata no alcanza?


Cuando uno le consulta a la gente de a pie acerca de la inflación, probablemente respondan que no saben cuál es su valor real, sólo saben que la plata ya no alcanza. Que cada vez pueden comprar menos. Y es lógico dado que, los salarios están evolucionando por debajo de los precios y esto hace que el poder de compra de los argentinos se vaya diluyendo mes a mes. Dependiendo de cómo consuma cada persona, mayor será el impacto que sentirá. Porque el IPC no deja de ser un valor que pondera de una manera determinada los diferentes rubros de la economía para tratar de brindar una idea general de la evolución de los precios. Pero la realidad de la calle es otra. La calle vive de manera diferente y siente el impacto de manera diferente. Si los precios suben en ascensor y los salarios por escalera, la sensación de que los pesos se nos escurren por las manos no es rara.

Ante la falta de precios de referencia, con dificultades en la oferta para poder proveer de productos y con un peso que “quema” en las manos de los consumidores, no es de extrañar que éste sienta que cada vez le alcanza para menos. Y lamentablemente, pensar que la solución es subir los salarios y congelar los precios de determinados productos es errónea. No lo digo yo, lo dice la historia económica argentina.


¿Otro congelamiento?


El Plan Precios Justos que lanzó el gobierno buscará que durante 4 meses se “estabilicen” los precios de 1.700 productos de almacén, bebidas, lácteos, congelados, higiene personal y limpieza. Los productos ingresarán con un precio hasta un 4% superior al que habían registrado en octubre. Y el resto de los bienes que comercializan las empresas que suscriban dicho acuerdo podrán incrementar hasta un 4% mensual, por los próximos 120 días. La promesa del Estado es que a las firmas se les garantizará el acceso a los dólares necesarios para que la cadena de valor pueda obtener los insumos necesarios.

Hasta ahora, en la historia económica argentina, se han hecho múltiples acuerdos de este tipo en diferentes periodos – bajo gobiernos de diferente bandera política -, y siempre han demostrado ser una práctica totalmente ineficaz, que genera una olla a presión.

Analicemos este caso en particular: las empresas pueden ingresar con un aumento de hasta el 4% superior al que habían registrado en octubre. Por lo que si en septiembre habían previsto esta situación – ya que es una medida de la que se venía hablando -, y habían aumentado muy por encima de la inflación que esperaban en estos meses, se llevan una yapa de un 4%. En el resto de los productos, pueden aumentar hasta un 4%. Esto nos lleva a pensar que independientemente de si lo necesitan o no, los productos van a aumentar en ese valor para financiar a los que no pueden. Y después queda la pregunta de ¿qué sucederá el día 121?

¿Y el resto de la economía? El resto de la economía continuará subiendo los precios en función de una amplia variedad de factores, pero con un ojo en este tipo de medidas: si congelaron a un sector, mañana pueden venir por mí. Esto puede hacer que muchos sectores incrementen sus precios por encima de lo realmente necesario, de manera tal que quedaran cubiertos por si los llegaran a obligar a congelar.

Un congelamiento no sirve para controlar la inflación si no se hace en conjunto para todos los precios de la economía. Es decir, todos los bienes y servicios – inclusive los salarios -, se congelan de manera inmediata sin anuncios previos. Y las veces que se intentó, sin respaldo de los sindicatos, terminó en catástrofe. Una medida de este tipo no es sólo antipopular, sino que produce un inmediato enfriamiento de la economía, algo que en la previa de un año electoral ningún político desea.


Entonces, ¿para qué hacerlo?


Los rubros seleccionados dentro del congelamiento son los que tienen un mayor peso dentro del cálculo de la inflación del INDEC, y es una buena manera de maquillar los índices sin comprometer la integridad del organismo. A la vez, pensando en que la economía se maneja a base de expectativas, crear la ilusión de que la inflación va en camino descendente puede evitar que otros sectores sigan aumentando precios. Pero de nada servirá si la oferta sigue limitada por la falta de insumos, y la demanda no deja de consumir. En ese contexto, la idea de un bono a fin de año no sería una buena idea. Si bien puede ser una buena medida para los trabajadores, a quienes la plata no les alcanza, para la economía, pensando en el largo plazo, implicaría generar más pesos en circulación en un contexto donde lo que sobran son pesos y lo que faltan son productos.


La realidad del día a día


Como siempre, la realidad de la calle parece estar muy lejos del edificio donde se definen las políticas económicas de nuestro país. Mientras la crisis golpea fuertemente a las PYMES, y las industrias ya no saben cómo hacer para seguir produciendo, el gobierno busca artilugios contables para cumplir con metas y tratar de evitar que la crisis termine explotando más temprano que tarde.

El impacto de una inflación cercana al 100% y del incremento en la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria se verá cuando se den a conocer los datos de la pobreza y la indigencia del segundo semestre de 2022. Pero en el dato que habrá que prestar mayor atención será en el impacto real que tendrá en la infancia, que fue la más golpeada durante la primera parte de este año. La inflación en nuestro país es un flagelo del que hace ya más de 70 años, sacando el periodo de la convertibilidad, no podemos liberarnos. Lamentablemente, por ahora no vemos ninguna medida que nos lleve a salir de esa situación.

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