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Para los pequeños ahorristas: ¿Cómo están evolucionando las principales opciones?

Dentro de las inversiones más comunes para los pequeños ahorristas siempre encontramos: los plazos fijos tradicionales, los UVA y el dólar. ¿Cuál fue la inversión que mejor rindió durante febrero?

Viernes 3 de marzo de 2023, Mg. Yanina S. Lojo

Si uno se encuentra dentro del grupo – compuesto cada vez por menos personas –, que puede disponer de un excedente de dinero todos los meses, la pregunta que probablemente se haga es ¿a dónde me conviene invertir? El contexto actual no ayuda a la hora de la toma de decisiones, y quizás la que un mes fue la mejor opción al siguiente se torna en una mala inversión. Siempre hay que tener en cuenta, a la hora de optar por alguna de las opciones que brinda el mercado, varios aspectos como: objetivos, aversión al riesgo, necesidad de liquidez, posibilidad de diversificar, entre otras. En un contexto como el actual, algo que hoy puede no ser la opción ideal en términos de rendimiento – como sucede con el dólar –, se puede transformar en un mecanismo de cobertura adecuado si se espera un salto en el tipo de cambio o si se tiene programado gastos en dólares en el corto plazo.


El plazo fijo tradicional


El BCRA estableció una tasa mínima para los plazos fijos constituidos por personas humanas del 75% anual, lo cual representa una tasa efectiva anual del 106,989%. Esto se puede traducir en una tasa efectiva mensual del 6,25%.


Entonces si un inversor hubiera colocado al inicio del mes de febrero unos $10.000 pesos, por 30 días, podría obtener al final del periodo unos $625. En otras palabras, el 28 de febrero recuperaría la inversión inicial más los intereses: $10.625.-


El INDEC informó que el IPC para el mes de enero fue del 6%. Entonces, si febrero repitiera el mismo valor, la colocación habría rendido por encima de la inflación y el inversor habría podido cubrirse ante esta.


El plazo fijo UVA


Se trata de herramientas de ahorro que brindan protección ante la inflación. ¿Qué es un UVA? Es un instrumento financiero que representa una medida que equivale a la milésima parte del costo promedio de construcción de 1 m² de una vivienda tipo. El UVA ajusta en función de la inflación a través del índice del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). El plazo fijo UVA +1 que es el que permite obtener un mejor resultado, requiere que el capital se inmovilice por 90 días. Caso contrario se puede optar por el que permite recuperar el capital a los 30 días, pero el rendimiento es menor.


Los dos últimos meses de 2022, donde la inflación parecía desacelerarse y dar valores entre el 4,9% y el 5,1%, estos instrumentos habían perdido contra el plazo fijo tradicional. Pero si febrero muestra un valor similar al de enero, volverán a ser una opción atractiva a la que se volcarán muchos de los ahorristas para tratar de proteger su capital.


¿Qué pasa con el dólar?


Mientras que, en enero aquellos que habían invertido sus pesos en dólares habían sido los grandes ganadores, en febrero recibieron un golpe considerable. El 31/01/2023 el dólar libre cerró en un valor $381, el 28/02/2023 operaba en $375. Esto muestra una contracción y además una pérdida contra la inflación, considerable si esperamos que la inflación de febrero se ubique como mínimo en un 6%. En el primer mes del año, la divisa libre había logrado un incremento cercano al 9% y termina el mes de febrero con una contracción superior al 1,5%.


En cuanto a las divisas financieras, la situación es similar en tanto que el dólar bolsa o MEP terminó enero con un valor de $354,81 y arrancó marzo cotizando $359,78. Y en el caso del contado con liquidación el 31/01/2023 alcanzaba un valor de $367,42 y para el 01/03/2023 $368,88. En ambos casos, la variación, aunque positiva, queda muy lejos de la inflación esperada.


¿Y el dólar oficial? El Banco Central ha comenzado a desacelerar el ritmo del crawling peg. Durante 2022, BCRA se había mantenido consistente en una devaluación mensual del peso del 6%. Pero desde que comenzó el 2023, ya se por una decisión de tratar de ayudar a la inflación o bien con el objetivo de generar una sensación de apreciación de la moneda, la tasa de devaluación cayó y se ubica en un promedio – para los primeros meses del año –, del 5,69%.


En el caso de las divisas financieras, no se han escatimado esfuerzos para contener el valor del CCL y del MEP. ¿Cuál ha sido el precio? Se han sacrificado reservas.

Si uno analiza con detenimiento, ante la falta de acceso al dólar oficial para pagar importaciones y la posibilidad de pagar las operaciones con dólares propios o fondos de libre disponibilidad, la lógica sería que la demanda de las divisas financieras subiera. En enero, cuando las importaciones estaban completamente pisadas y el dólar parecía decidido a corregir parte de lo que venía perdiendo contra los precios se anunció el programa de recompra de deuda externa. Con un valor de unos USD 1.000 millones, la meta de lograr un acceso al mercado financiero internacional a tasas competitivas era muy lejano. Pero el mero anuncio tuvo un impacto significativo en las divisas financieras. El mayor problema vendrá en cuanto el Banco Central deje de intervenir, puesto que las divisas financieras van a corregir su valor, y esto tendrá impacto en el dólar libre.


Money market


Ya en el segmento más corporativo, el instrumento del Money Market ganó ritmo. ¿De qué se trata? Son fondos comunes de inversión que apuntan a instrumentos de muy bajo riesgo como cuentas corrientes remuneradas, plazos fijos pre cancelables, cauciones (deuda de muy corto plazo, por ejemplo 7 días). El beneficio es que le permite al inversor obtener su capital invertido con rapidez, pudiendo hacer colocaciones por el día o el fin de semana.


En este caso, nos encontramos con que en el mes de febrero las colocaciones subieron considerablemente en $224.000 millones, a diferencia de enero cuando se había notado una leve salida. ¿Por qué suben las operaciones de este instrumento? Porque permite una leve cobertura ante la inflación, con rápida liquidez.


¿Y los bonos?


Los bonos de deuda vienen muy golpeados, y en el día de ayer acumularon nuevas pérdidas. El riesgo país se encuentra por encima de los 2000 puntos básicos. El mercado está pensando en que la política de la Reserva Federal con relación a las tasas de interés se mantendrá y esto afecta a todos los títulos de los países emergentes.


Tampoco pasó desapercibido el dato de la caída en la recaudación. ¿Por qué? Porque el precio de los bonos argentinos tiene una alta correlación con las cuentas públicas y a mayor déficit, mayor será la voluntad de los tenedores de desprenderse de estos ante el aumento en el riesgo de incumplimiento en el pago.


Pero lo más preocupante es que la sensación de muchos operadores es que el precio de los bonos argentinos lejos está de representar los fundamentos de la economía y por ello, podríamos pensar que una vez que el Banco Central deje de intervenir con el programa de recompra, el valor de los activos podría depreciarse más. Al mismo tiempo, el gobierno necesita que el valor de los bonos se mantenga alto si el acuerdo de repo realmente se materializa, porque la garantía se constituiría a través de bonos de la deuda. Si el valor de estos cae, se necesitan mayor cantidad de títulos para entregar como respaldo. La pregunta es: ¿Cómo se logra sostener esta situación?


¿Qué va a pasar con las tasas?


Una vez que se conozca el número de la inflación del mes de febrero y dependiendo cuán cerca o lejano se posicione del 6%, es probable que haya noticias al respecto. Dentro del Directorio del BCRA las posiciones están divididas: hay quienes creen que se debe mantener la política actual, otros consideran que habría que hacer correcciones al alza. ¿Subir las tasas podría tener un efecto sobre los precios? Hasta ahora la realidad está mostrando que no. Por el contrario, solo incrementa la deuda generando hoy que las LELIQ y los pases representen más de dos veces la base monetaria.


La compra de bienes sigue siendo una buena opción


Analizar cómo evolucionaron las opciones más comunes en el último mes es útil pero no hay que perder de vista que la economía es bastante variable, más en este país. Por lo cual, nada debe tomarse como dado.


En el contexto actual, aunque parezca una recomendación poco financiera, la mejor opción sigue siendo comprar todo aquello que uno puede necesitar – y más si se tratan de bienes durables -, puesto que en un contexto inflacionario como el actual, lo que hoy se puede comprar, quizás mañana ya no. Y en esto, entra en juego también el problema de las importaciones y el abastecimiento del mercado, que en la mayoría de los rubros presenta inconvenientes. Si estas adquisiciones pueden financiarse sin interés o con una tasa inferior a la inflación esperada en ese periodo de tiempo, mejor.


Aquellos pocos afortunados que aún pueden comprar el dólar ahorro, no deberían ni dudarlo, independientemente de que el BCRA haya desacelerado la devaluación y está se haya posicionado por debajo de la inflación. Si uno piensa que a fin de año podría haber una corrección fuerte, y no necesita disponer del dinero en el corto plazo, no es una mala apuesta pensando en preservar el valor del dinero.


Como cada uno decida armar su cartera de inversión, como dijimos al principio, debería responder a un análisis profundo y serio sobre aspectos vinculados al riesgo, plazo, necesidad de liquidez, aversión al riesgo, objetivos, herramientas disponibles, entre muchos otros, antes de decidir cómo invertir su capital. Siempre que sea posible, hay que tratar de apuntar a la diversificación. Para cada inversor hay una cartera que maximiza el rendimiento y minimiza el riesgo y es distinta a la del ahorrista de al lado. Por lo que, puede ser que lo que funcione para unos, no sea adecuado para otros. Vos ¿ya te pusiste a pensar en tus opciones?




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