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La logística vuelve al centro de la escena: qué explica la suba de los fletes marítimos y cómo impacta en el comercio exterior

La recuperación de los fletes marítimos vuelve a poner el foco sobre uno de los componentes más sensibles del comercio internacional. La combinación de tensiones geopolíticas, cambios en los flujos comerciales y una demanda más dinámica está generando una nueva presión sobre los costos logísticos globales. Para Argentina, donde una parte significativa de los insumos, bienes intermedios y equipos provienen de Asia, el fenómeno merece especial atención.

Miércoles 10 de junio de 2026 - Mg. Yanina Soledad Lojo


Durante las últimas semanas, el mercado marítimo internacional mostró una aceleración significativa en las tarifas de transporte de contenedores. El índice Drewry World Container Index (WCI), una de las referencias más utilizadas por la industria, registró una suba del 23% en una sola semana, alcanzando los USD 3.433 por contenedor de 40 pies. Lo más relevante no es sólo la suba semanal del 23%, sino que el índice pasó de aproximadamente USD 2.216 a fines de abril a USD 3.433 a comienzos de junio, acumulando un aumento cercano al 55% en apenas cinco semanas. Esto vuelve a poner presión sobre los costos logísticos internacionales y puede impactar en importadores, exportadores y cadenas de abastecimiento durante el segundo semestre.


Si bien todavía estamos lejos de los máximos observados durante la pandemia, la tendencia confirma que la logística internacional continúa siendo uno de los factores más expuestos a los cambios geopolíticos, comerciales y operativos que atraviesa la economía global.


Esta dinámica contrasta con lo que ocurre a nivel local. Mientras los costos logísticos domésticos muestran una leve desaceleración, impulsada por una menor presión inflacionaria y una mayor estabilidad macroeconómica, los costos del transporte marítimo responden a variables que se definen fuera de las fronteras argentinas y sobre las cuales las empresas locales tienen escasa capacidad de influencia.


¿Por qué están subiendo los fletes?


La actual suba no responde a un único factor. Por el contrario, surge de la combinación de varios elementos que están actuando simultáneamente sobre la oferta y la demanda de capacidad marítima.


Parte de la presión alcista sobre los fletes responde a un fenómeno de frontloading, mediante el cual numerosas empresas adelantaron embarques para reducir la exposición a posibles cambios en la política comercial de Estados Unidos. Este comportamiento provocó un aumento anticipado de la demanda de capacidad en las principales rutas marítimas, especialmente entre Asia y América del Norte.


A ello se suma la persistente incertidumbre derivada de la relación comercial entre Estados Unidos y China. Cada anuncio de negociación, tregua o endurecimiento de medidas genera movimientos abruptos en los flujos comerciales, modificando la demanda de transporte y alterando la disponibilidad de espacios en distintas rutas marítimas.


La persistencia de desvíos en los servicios que conectan Asia con Europa continúa absorbiendo capacidad del mercado marítimo. Al requerir recorridos más largos, los buques permanecen más tiempo fuera de servicio comercial, lo que reduce la oferta efectiva de transporte y contribuye a sostener niveles de fletes superiores a los observados antes de la crisis del Mar Rojo..


El resultado es un mercado con menor capacidad relativa y una demanda que vuelve a acelerarse, combinación que históricamente se traduce en mayores tarifas.


El impacto sobre Argentina


Aunque gran parte de las subas más pronunciadas se observan en rutas que conectan Asia con Estados Unidos o Europa, sus efectos terminan alcanzando también a América del Sur.


El transporte marítimo funciona como un sistema integrado. Cuando las navieras destinan una mayor proporción de sus buques a los corredores más rentables o más demandados, la capacidad disponible para otras regiones se reduce. Como consecuencia, aumentan los costos y se vuelven más frecuentes las dificultades para conseguir espacio en determinadas rutas.


Para Argentina, este fenómeno resulta particularmente relevante debido al peso que tiene China como proveedor de bienes de capital, maquinaria, partes, piezas e insumos industriales. Por eso, una suba de los fletes no impacta únicamente sobre quienes importan productos terminados. También alcanza a industrias, comercios y actividades que dependen de componentes provenientes del exterior.


Sin embargo, los efectos no se limitan a las importaciones. Para los exportadores argentinos, especialmente aquellos que comercializan productos de menor valor agregado o con márgenes más ajustados, un aumento de los costos de transporte puede afectar la competitividad internacional y encarecer el acceso a determinados mercados.


En definitiva, el aumento de los fletes marítimos constituye un factor de presión tanto para las importaciones como para las exportaciones. En un contexto donde Argentina busca ganar competitividad externa y ampliar su inserción internacional, la evolución de los costos logísticos globales vuelve a recordar que la competitividad no depende únicamente de variables domésticas, sino también de condiciones que se definen fuera de las fronteras nacionales.


Más allá del flete: una cuestión de competitividad


El verdadero desafío para las empresas no pasa únicamente por enfrentar tarifas más elevadas, sino por gestionar un entorno internacional cada vez más volátil.


La experiencia de los últimos años demuestra que la logística dejó de ser una variable operativa para convertirse en un factor estratégico. Los tiempos de abastecimiento, la disponibilidad de espacios, las rutas utilizadas y la diversificación de proveedores son elementos que pueden modificar significativamente los costos y la capacidad de respuesta de una empresa.


¿Qué esperar hacia adelante?


Las perspectivas de corto plazo sugieren que la presión sobre los fletes podría mantenerse durante los próximos meses. La demanda estacional continúa firme, las tensiones geopolíticas siguen presentes y no existen señales claras de una normalización inmediata en las rutas afectadas por el conflicto en el Mar Rojo.


Más allá de las variaciones puntuales que puedan observarse en las próximas semanas, el escenario parece confirmar una tendencia más estructural: la logística internacional seguirá siendo un factor clave para la competitividad de las empresas.


Para Argentina, esto implica que la discusión sobre costos ya no puede limitarse exclusivamente a variables domésticas. La competitividad también depende de la capacidad de las empresas para adaptarse a un contexto global donde la geopolítica, el comercio y la logística están cada vez más interconectados.


Fuentes: Drewry World Container Index (WCI), actualización del 4 de junio de 2026; y análisis de mercado de Xeneta Ocean Freight Market Updates.

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