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La inflación que se viene

Después de dos meses de mostrar una leve desaceleración en los precios y los movimientos del dólar que podemos esperar de la inflación que se viene para julio. El próximo dato del INDEC se conocerá recién a mediados de agosto.

 

Miércoles 19 de julio de 2023, Mg. Yanina S. Lojo

 

Después de que en las dos últimas mediciones del organismos que conduce Marcos Lavagna mostrarán una leve desaceleración los analistas privados esperan que en julio la tendencia se revierta y vuelva a estar en orden del 7%. Y se prevé que en agosto se acelere aún más.

 

¿Qué fue lo que paso en mayo y en junio?

 

Lejos de observar un proceso de desaceleración de precios debido a una adecuación de los mismos, se pueden detectar cuestiones estacionales y cambiarias que junto con una férrea e ineficiente política de control de precios ayudaron a mantener la inflación en niveles más bajos que los observados en abril.

 

La creatividad a la hora de instrumentar los aumentos pautados también ha ayudado. ¿A qué nos referimos? Al acuerdo que realizaron desde economía de que muchas empresas que tienen acordados incremento a los hagan la segunda mitad de cada mes para de esa manera minimizar el impacto en el índice.

 

El impacto del dólar

 

Después de mucho tiempo el tipo de cambio que permanecía dormido, se despertó y solo gracias a la intervención directa, indirecta y el anuncio del viaje a la capital de los Estados Unidos parece haber encontrado un techo. Pero más arriba del que tenía hace unas semanas atrás. Obviamente, esto traerá algún acomodamiento de precios. Habrá quienes piensen lo contrario porque, y sin equivocarse podrían mencionar, el Contado con Liquidación opera ya hace un tiempo en valores mayores que el dólar libre. Pero tanto el MEP como el CCL están fuertemente intervenidos para evitar que haya grandes saltos. Un movimiento del dólar, en particular tan cerca de las elecciones también puede alimentar el principal miedo de muchos: que después de las PASO si el resultado no es bueno para la administración actual pueda haber un ajuste.

 

Hoy nada pareciera indicar que eso podría suceder en especial teniendo en cuenta que el Ministro de Economía pelea el máximo cargo y realizar un ajuste del tipo de cambio en este momento no sería la mejor decisión. La única posibilidad es que el FMI lo exija a cambio del envío de los dólares y el equipo económico solo pueda dilatar la decisión hasta mediados de agosto. De ser así, el índice de agosto y septiembre mostrarían una aceleración que iría en relación a la magnitud del ajuste o sinceramiento. Más allá de que jugarán mucho las expectativas sobre lo que hará el próximo gobierno. Pero eso, es ya adelantarse demasiado para la realidad de nuestro país.

 

¿Qué dicen los números de julio?

 

La mayoría de los especialistas consideran que de mediar un acuerdo con el Fondo que no implique un ajuste fuerte, el piso inflacionario hasta las elecciones presidenciales de octubre sería de un 8% promedio, mantenido la proyección de inflación para todo el año en un rango de entre 130% y 157%.

 

En el caso particular de julio, la mayoría de las consultoras estiman que la inflación, tanto por cuestiones de tipo estaciones como por una serie de aumentos que golpearon el bolsillo del consumidor: por ejemplo, aumentos en tarifas de trenes colectivos, en cuotas de prepagas y colegios privados, combustibles, celulares, TV por cable e internet.

 

¿Cuál es el factor estacional? Las vacaciones de invierno. Pero también la cercanía con las PASO que comienza a generar incertidumbre.

 

Es por ello que la mayoría de los economistas creen que el piso de julio rondará el 7% y cortará con la tendencia a la baja de los últimos dos meses. A estas estimaciones habrá que agregarle el factor dólar si se alarga en el tiempo. También la cuestión del Fondo y del acuerdo.

 

¿Hay desaceleración de los precios?

 

La baja en la inflación que se observó en los últimos meses responde a que determinados rubros de los que mide la canasta del IPC mostraron una considerable desaceleración, como, por ejemplo alimentos. En este caso hubo algunos productos que por cuestiones estacionales mostraron una importante desaceleración con respecto a mayo como frutas, verduras y carnes. Tengamos presentes que este último impacta considerablemente en la canasta por lo que una leve desaceleración tiene un resultado más que proporcional en el índice general. Lo mismo sucede cuando aumenta.

 

Lamentablemente, la tendencia que se observó en los últimos dos meses no es una realidad sostenible en el tiempo y a medida que vaya transcurriendo el año, si las decisiones económicas se mantienen, la tendencia es que los precios aceleren su comportamiento. Tengamos en cuenta que muchos productos se encuentran hoy bajo un programa de precios justos, por lo que tenemos inflación “reprimida” nadie tiene en claro qué va a suceder de cara a octubre si el resultado electoral produjera un simbronazo.

 

La realidad de cara a fin de 2023

 

Aun es pronto para pensar que va a sucede de cara al final de este año. La mayoría de los economistas mantienen sus previsiones de una inflación arriba de los 3 dígitos y no cercana al 60% que decía el presupuesto. Con la brecha cambiaria actual, el nivel de cepo, la falta de reservas, el exceso de emisión, y la incertidumbre, entre tantos otros factores que se pueden mencionar, hoy todo parece indicar que la inflación post agosto mantendrá un piso alto, pudiendo acelerarse dependiendo lo que suceda no solo en estos días si no después de conocerse el resultado de los comicios.

 

Lamentablemente, a medida que la inflación se acelera también crecen los índices de pobreza e indigencia en nuestro país.

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