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El surtidor no miente

Durante los últimos días se han observado problemas en el abastecimiento de combustible. Se ha evidenciado de esta manera, los grandes problemas que hay no solo como consecuencia del congelamiento de precios, sino además por el cepo a las importaciones.

Lunes 30 de octubre de 2023, Mg. Yanina S. Lojo


Desde la semana pasada se empezaron a registrar problemas en el abastecimiento de combustible. Este inconveniente ya se venía registrando en el interior del país desde un tiempo atrás. No sólo se ha complicado la provisión de nafta sino también de diésel, algo que genera muchos inconvenientes en la producción. Pero, la pregunta que muchos se hacen es: ¿Qué está pasando?


Problemas en el proceso de refinamiento


Según trascendió está semana, el 60% del proceso de refinamiento se da en las plantas de YPF – la proveedora nacional -, pero debido a una parada de planta para mantenimiento programada no está pudiendo procesar el petróleo de la misma manera, y esto afecta la provisión en el mercado local. Esta decisión de realizar estas tareas estaba programada, y en general, siempre se hace en el mismo momento del año.


Congelamiento de precios


Como parte del programa del ministerio de Economía para tratar de contener la inflación, se llevó adelante un acuerdo con las petroleras para que el precio del combustible, en el sector minorista, para que el valor en los surtidores se mantuviera congelada hasta el 1º de noviembre.


Un detalle interesante: en el segmento mayorista no hubo congelamiento. ¿Esto qué generó? Que muchos que operaban en este, trasladaron su consumo al segmento minorista, dado que el precio es mucho más bajo sobre cargando la demanda en este mismo.


Como hemos mencionado muchas veces, el problema del congelamiento de precios es que estimula la demanda, pero desincentiva la oferta. ¿Por qué? Porque ante un precio que no es competitivo los proveedores no tienen incentivos para incrementar la producción ni a invertir. Pero al mismo tiempo, como el precio se sostiene de manera artificial la demanda no ve motivos para no continuar con sus patrones normales de consumo. Esto se agrava cuando al congelamiento se le pone plazo: como hay un riesgo de que luego se pueda incrementar el precio, muchos consumidores adelantan sus compras para tratar de aprovechar el beneficio antes de que pueda ser ajustado.


Además, hoy tenemos otro problema: el consumo desde el exterior en las fronteras. Dado que el precio local se encuentra muy por debajo del precio internacional, muchos consumidores de países limítrofes aprovechan las fronteras secas para cruzar y abastecerse de nuestros surtidores.


Importaciones completamente bloqueadas


Dado que en nuestro país hay problema para refinar el petróleo, una solución es la importación. Pero acá comienzan los problemas: no se aprueban las operaciones, no se permiten los giros y el precio internacional al precio de venta hay un abismo.


Desde hace tiempo, a las empresas petroleras se les garantizó que mientras se respetaran los acuerdos de precio podrían importar y acceder al mercado para pagar sus importaciones. Lamentablemente, esto no se está respetando. Las SIRA no se aprueban y durante más de diez días la Cuenta Corriente Únicamente de Comercio Exterior no funcionó y no se valido un solo pago al exterior. Todo da error.


En este contexto, las petroleras se encuentran con que no pueden continuar importando combustible para abastecer el mercado local. Más allá de que de hacerlo, lo hacen a perdida porque hay una diferencia más que significativa entre el precio internacional y el local.


En este complicado contexto, desde Economía indicaron que de no solucionarse el problema el miércoles se suspenderían las exportaciones. ¿Esto soluciona el problema? No, porque lo que se exporta desde la Argentina es crudo, y hoy el problema es que no hay capacidad para refinarlo. Por lo que la verdadera solución es que se necesita importar ya combustible.


El surtidor no miente


Durante mucho tiempo hemos sostenido que el congelamiento de precios no es una solución para controlar el problema de la inflación, es solo una manera de patear el problema para adelante. Y esta situación ha dejado en evidencia que este tipo de mecanismos solo conduce a distorsiones en la economía que llevan al desabastecimiento y perjudican a los consumidores que no sólo no pueden acceder al mercado, y que beneficia que se generen prácticas desleales e ilegales.


Lo mismo sucede con el cepo a las importaciones. Cerrar el grifo de las importaciones, ya sea a través de las operaciones o su pago, termina generando desabastecimiento más en un mercado con precios regulados. Los importadores en general ya no dan más. Las obligaciones con el exterior se acumulan mientras los proveedores no sólo ya no están dispuestos a seguir financiándonos ni a entregar mercadería. Esto va a generar que la actividad económica termine sufriendo un párate, y el problema se agrava más: inflación con estancamiento, es uno de los escenarios más temidos para cualquier economista, comerciante, industrial, para cualquiera que sea un actor dentro de la economía.


A veces los argentinos sienten que viven en un loop, siempre repitiendo las mismas situaciones ya vividas, como lo que está sucediendo en parte porque se aplican mecanismos ya utilizados y que no dieron resultado. Lo que nunca se había visto era este nivel de deuda con el sector privado, que ya es irresponsable porque no solo pone en riesgo el abastecimiento de bienes, insumos y bienes de capital; sino también bienes relacionados con el tratamiento médico. En algún momento, hay que dar una solución. Se entiende que faltan dólares, pero la situación llego a un punto de no retorno donde se necesitan si o si se instrumenten mecanismos para que las operaciones se normalicen. Porque si el peso se ha devaluado en el último tiempo, la palabra de los argentinos con los proveedores ya no tiene directamente valor.




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