Argentina aprobó el acuerdo MERCOSUR–Singapur: arancel cero, nuevas oportunidades y qué falta para que entre en vigencia
- mgyaninaslojo
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La Cámara de Diputados completó la aprobación legislativa del primer acuerdo comercial del MERCOSUR con un país del Sudeste Asiático. Singapur eliminará inmediatamente los aranceles para los productos originarios del bloque, mientras el MERCOSUR tendrá una apertura gradual de hasta 15 años. Argentina no necesita esperar a sus socios para comenzar a aplicarlo, pero todavía restan pasos para su entrada efectiva en vigor.
Jueves 27 de agosto de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

La Argentina quedó a un paso de comenzar a aplicar el Acuerdo de Libre Comercio entre el MERCOSUR y Singapur. La Cámara de Diputados aprobó el tratado durante la sesión del 26 y 27 de agosto por 234 votos afirmativos y apenas 4 negativos, completando así su tratamiento en el Congreso. El Senado ya le había dado media sanción el 14 de mayo, con 65 votos afirmativos, ninguno negativo y ninguna abstención.
Se trata del primer tratado de libre comercio del MERCOSUR con un país miembro de ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Fue firmado el 7 de diciembre de 2023 en Río de Janeiro y aprobado regionalmente mediante la Decisión CMC Nº 17/23.
La aprobación legislativa es un paso decisivo, pero existe una primera precisión importante: el acuerdo todavía no está vigente para la Argentina. La sanción del Congreso debe ser seguida por los procedimientos internos correspondientes y por el depósito del instrumento de ratificación. Es este último acto el que permite determinar la entrada en vigor internacional del acuerdo para nuestro país.
Por eso, hasta que se conozca la fecha del depósito argentino, no corresponde asignarle una fecha concreta de entrada en vigencia.
Argentina no tiene que esperar a todo el MERCOSUR
Esta es probablemente una de las particularidades más interesantes del acuerdo. Aunque fue negociado por el MERCOSUR como bloque, su entrada en vigor no exige esperar a que los cuatro Estados fundadores completen simultáneamente sus procedimientos internos.
El tratado contempla su aplicación bilateral entre Singapur y cada Estado signatario del MERCOSUR a medida que cada uno completa su ratificación. De hecho, ya está ocurriendo. El acuerdo está vigente entre Paraguay y Singapur desde el 1° de febrero de 2026, Uruguay y Singapur desde el 1° de marzo y Brasil y Singapur desde el 1° de agosto. Argentina es el socio fundador que todavía debe completar los pasos posteriores a la aprobación parlamentaria.
Esto permite distinguir dos conceptos. El acuerdo fue negociado comercialmente por el MERCOSUR, con compromisos comunes y reglas acordadas por el bloque, pero entra en vigor bilateralmente con Singapur a medida que cada país completa su proceso de ratificación. Argentina, por lo tanto, no necesita esperar una nueva decisión conjunta de los cuatro países para comenzar a utilizarlo.
El dato más fuerte: Singapur abre inmediatamente el 100% de su universo arancelario
Desde el punto de vista exportador, uno de los principales resultados del acuerdo es la apertura ofrecida por Singapur. Una vez que el tratado entre en vigor para la Argentina, los bienes originarios argentinos comprendidos en el acuerdo podrán ingresar al mercado singapurense con arancel de importación del 0% desde el primer día.
La oferta de Singapur contempla la eliminación inmediata de los aranceles para la totalidad de los bienes agrícolas e industriales originarios del MERCOSUR, sin un cronograma gradual equivalente al concedido al bloque sudamericano.
Esto permite comprender el anuncio realizado por el canciller Pablo Quirno después de la votación, cuando destacó un “arancel del 0% inmediato para el 100% del universo exportable argentino”.
Pero existe una aclaración fundamental: eso no significa que la Argentina vaya a eliminar inmediatamente todos sus aranceles para las importaciones provenientes de Singapur.
Una apertura deliberadamente asimétrica
El acuerdo contempla una liberalización asimétrica. Mientras Singapur ofrece la eliminación inmediata de sus aranceles, el MERCOSUR preservó períodos de adaptación para sus sectores productivos.
El bloque se comprometió a liberalizar 95,8% de sus líneas arancelarias, equivalentes aproximadamente al 90,8% del valor actualmente importado desde Singapur. Pero sólo alrededor de 25,6% de las líneas tendrá arancel cero desde la entrada en vigor.
El resto se irá incorporando progresivamente mediante diferentes cronogramas de desgravación que llegan hasta los 15 años. Esto es particularmente relevante para comprender la lógica del acuerdo: la apertura inmediata de Singapur no tiene como contrapartida una apertura inmediata equivalente del MERCOSUR.
El bloque obtiene tiempo para adaptar sectores sensibles mientras sus exportadores reciben acceso inmediato al mercado singapurense. Además, los cronogramas establecidos no necesariamente son inamovibles. El propio acuerdo contempla mecanismos mediante los cuales las partes pueden posteriormente acelerar la eliminación de aranceles.
Arancel cero no significa exportación automática
Esta distinción es fundamental. Que un producto pueda ingresar con arancel cero no significa que cualquier mercadería enviada desde Argentina obtenga automáticamente ese beneficio. Para recibir el tratamiento preferencial deberá demostrar que se trata de un producto originario conforme a las reglas establecidas por el acuerdo. Y esas reglas deben analizarse producto por producto.
Por eso, desde el punto de vista de una empresa exportadora, el análisis no termina preguntándose cuál es el arancel. Habrá que verificar la clasificación arancelaria, la regla específica de origen, la documentación exigida y, cuando corresponda, los requisitos sanitarios, fitosanitarios o técnicos aplicables al producto.
El acuerdo también contempla acumulación entre sus miembros, un elemento relevante para cadenas productivas regionales en las que intervienen insumos o procesos realizados en distintos países del MERCOSUR.
Un cambio importante en la acreditación del origen
El capítulo de origen incorpora herramientas destinadas a simplificar la operatoria. El acuerdo contempla como pruebas de origen tanto el certificado emitido por una entidad habilitada como una declaración de origen realizada por el exportador o productor, bajo las condiciones previstas en el propio tratado.
Sin embargo, hay una precisión especialmente importante para la Argentina: la posibilidad de utilizar la declaración del exportador desde el MERCOSUR está vinculada a que exista la legislación correspondiente y se efectúe la notificación prevista a Singapur. Por eso no debería interpretarse que todos los exportadores argentinos podrán comenzar automáticamente a autocertificar origen el mismo día en que el acuerdo entre en vigor. Será necesario observar cómo se implementa localmente este mecanismo que ya se está usando para el acuerdo Unión Europea.
También aparece otra disposición interesante para operaciones internacionales complejas: el tratamiento preferencial no puede ser rechazado únicamente porque la factura comercial haya sido emitida en un tercer país. Esto puede resultar relevante en operaciones donde intervienen traders, casas matrices, intermediarios o estructuras regionales de facturación.
Simplificar no significa eliminar los controles
El acuerdo busca facilitar el comercio, pero eso no implica reducir la importancia del control de origen. La autoridad aduanera del país importador podrá solicitar información y documentación adicional, realizar verificaciones y, bajo los procedimientos previstos, incluso avanzar sobre controles destinados a comprobar que efectivamente se cumplen las condiciones que permiten utilizar la preferencia.
Esto deja una enseñanza práctica para las empresas. La preferencia arancelaria no es solamente un beneficio comercial: también implica la obligación de poder demostrar documentalmente que se cumplen sus requisitos.
Para quienes trabajan en comercio exterior, la entrada en vigencia del acuerdo abrirá entonces una nueva tarea: identificar qué posiciones arancelarias pueden beneficiarse, estudiar sus reglas de origen y adaptar los circuitos documentales internos para poder utilizar correctamente las preferencias.
Singapur importa alrededor del 90% de sus alimentos
El acuerdo tiene una relevancia evidente para el sector agroindustrial. Singapur posee una superficie agrícola muy limitada y depende de las importaciones para aproximadamente el 90% de sus necesidades alimentarias, según la información relevada para el análisis del acuerdo.
Esto genera oportunidades potenciales para una economía como la argentina, con una oferta exportadora significativa de alimentos y productos agroindustriales. Entre los sectores que podrían verse beneficiados en un primer analisis del acuerdo aparecen carne bovina, porcina y aviar, productos lácteos, soja, celulosa, minerales de hierro y ferroaleaciones.
Sin embargo, tampoco aquí el arancel cuenta toda la historia. En alimentos, carnes y productos agroindustriales, las posibilidades comerciales dependerán también de habilitaciones sanitarias, protocolos, registros de establecimientos y requisitos técnicos.
Eliminar el arancel puede mejorar la competitividad. Eliminar una barrera arancelaria no elimina automáticamente las barreras sanitarias o técnicas de acceso al mercado.
¿Argentina consiguió acceso a un mercado de más de 680 millones de personas?
Después de la votación también apareció otra afirmación: Singapur sería la puerta de acceso a un mercado de alrededor de 680 millones de habitantes de ASEAN. La idea tiene fundamento estratégico, pero requiere una precisión comercial.
Argentina no acaba de firmar un acuerdo de libre comercio con ASEAN. El acuerdo preferencial es entre el MERCOSUR y Singapur. Por lo tanto, las preferencias arancelarias obtenidas no se trasladan automáticamente a Indonesia, Vietnam, Malasia, Tailandia, Filipinas o los restantes integrantes de ASEAN. Un producto argentino no adquiere preferencias en esos mercados simplemente por ingresar primero a Singapur. Es más, el bloque esta llevando adelante negociaciones ya con algunos de los países miembros.
La importancia regional de Singapur pasa por otro lugar. Es uno de los principales centros logísticos, financieros y comerciales del Sudeste Asiático, posee una extensa red de acuerdos comerciales y funciona como plataforma para empresas que desarrollan operaciones en distintos mercados de la región. El informe identifica precisamente su potencial como plataforma hacia países como Indonesia, Vietnam, Malasia, Filipinas, Tailandia y Camboya.
Por eso, una formulación más precisa sería decir que el acuerdo abre directamente el mercado de Singapur y mejora la vinculación del MERCOSUR con una plataforma estratégica para hacer negocios en ASEAN. No son exactamente lo mismo.
Mucho más que comercio de bienes
Otro error sería analizar el tratado exclusivamente desde los aranceles. Estamos frente a un acuerdo comercial amplio, que incorpora disciplinas sobre servicios e inversiones, facilitación del comercio y procedimientos aduaneros, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, compras públicas, comercio electrónico, propiedad intelectual, defensa de la competencia y cooperación para MiPyMEs, entre otras materias.Esto resulta especialmente relevante frente a las características de Singapur.
No es solamente un mercado importador. Es también un centro financiero, tecnológico, logístico y de servicios con una elevada inserción internacional. El capítulo sobre compras públicas, por ejemplo, abre otra dimensión de oportunidades para las empresas. Y los capítulos sobre servicios, inversiones y comercio electrónico permiten pensar el vínculo más allá de los exportadores tradicionales de bienes.
Para la Argentina, esto también obliga a mirar sectores vinculados con servicios profesionales, tecnología y servicios basados en conocimiento, además de la tradicional agenda agroindustrial.
La oportunidad existe; ahora hay que utilizarla
La aprobación del Acuerdo MERCOSUR–Singapur representa una nueva señal de inserción comercial internacional y suma un mercado asiático a la red de acuerdos del bloque. Pero existe una diferencia fundamental entre firmar un acuerdo, abrir un mercado y vender efectivamente en ese mercado.
El tratado mejora las condiciones de acceso, elimina aranceles, establece reglas más previsibles y reduce determinadas fricciones comerciales. A partir de allí comienza el trabajo del sector privado.
Será necesario identificar productos con potencial, estudiar la demanda, encontrar compradores, cumplir las reglas de origen, obtener las habilitaciones necesarias y construir canales comerciales. Para las PyMEs aparece además otro desafío: conocer que estas herramientas existen y poder utilizarlas.
Un acuerdo comercial que no es utilizado por las empresas tiene un impacto limitado. Por eso, además de medir cuánto comercio genera el tratado, será importante observar cuántas empresas argentinas comienzan a utilizar sus preferencias y si permite diversificar la canasta exportadora. La aprobación parlamentaria abre una oportunidad concreta. Ahora habrá que seguir dos procesos diferentes.
En el corto plazo, cuándo Argentina completa la ratificación y desde qué fecha las preferencias pueden comenzar a utilizarse. Y después, algo mucho más importante: si las empresas argentinas consiguen transformar ese acceso preferencial en nuevas exportaciones.
Porque abrir mercados es una condición necesaria. Ocuparlos es el verdadero desafío.




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