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Venezuela y el Comercio Internacional: Cuando los flujos vuelven a depender de la geopolítica

Los recientes acontecimientos que vuelven a colocar a Venezuela en el centro de la agenda global revelan un cambio más profundo: el comercio internacional funciona cada vez menos bajo reglas universales y más bajo esquemas selectivos y condicionados, donde la geopolítica redefine qué países vuelven a ser relevantes.

Lunes 5 de enero de 2026 – Mg. Yanina S. Lojo


Lo ocurrido en Venezuela no es relevante únicamente por el país en sí, sino por lo que expone sobre el funcionamiento actual del comercio internacional. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas crecientes, los flujos comerciales ya no se activan ni se bloquean exclusivamente por razones económicas, sino por decisiones estratégicas que redefinen accesos, prioridades y riesgos.


Venezuela vuelve a resultar interesante no solo por lo que produce, sino por dónde está ubicada, qué recursos concentra y qué rol puede volver a jugar en un mapa comercial cada vez más fragmentado.


Por qué Venezuela vuelve a ser comercialmente relevante


Desde una perspectiva estrictamente comercial, Venezuela combina varios atributos que hoy el mundo vuelve a valorar. Su ubicación estratégica en el Caribe la convierte en un nodo natural de conexión entre América del Sur, América Central, Estados Unidos y rutas marítimas clave del Atlántico.


A esto se suma su dotación de recursos naturales, su potencial como proveedor de commodities y su capacidad para integrarse —aunque sea de forma parcial— a cadenas de abastecimiento que buscan diversificación frente a un comercio global cada vez más condicionado.


Del multilateralismo a los acuerdos condicionados


Durante años, el comercio global se estructuró sobre normas multilaterales relativamente estables. Ese esquema permitió previsibilidad, integración de cadenas de valor y expansión de los intercambios. Sin embargo, los últimos episodios muestran que ese marco se encuentra en transición.


La posibilidad de reactivar flujos comerciales no depende solo de capacidad productiva o demanda externa, sino de decisiones políticas, lineamientos estratégicos y condiciones específicas impuestas por los socios comerciales. El acceso ya no es general; es negociado.


El impacto sobre los flujos comerciales


Cuando un país vuelve a ser considerado un actor relevante, los efectos no se limitan a un solo sector. Se reconfiguran rutas comerciales, prioridades logísticas y estrategias de abastecimiento.


Un ejemplo concreto se observó este mismo fin de semana, cuando varias aerolíneas que habían suspendido rutas por el Caribe comenzaron a retomarlas. No se trata solo de transporte aéreo: es una señal temprana de normalización parcial de flujos, servicios y conexiones comerciales.


Un impacto aún difícil de medir


Aun así, resulta prematuro medir el impacto económico real de este nuevo escenario. Todavía no se ha definido con claridad cómo será el proceso de transición ni cuáles serán las condiciones políticas y económicas que lo acompañen.


En comercio internacional, la expectativa no reemplaza a la estabilidad. Sin reglas claras, previsibilidad institucional y un marco macroeconómico consistente, las inversiones necesarias para sostener flujos comerciales de largo plazo no llegan. Los anuncios generan atención; la estabilidad genera comercio.


Un comercio más fragmentado y menos previsible


Este contexto consolida un comercio internacional más fragmentado y menos previsible. Las empresas deben adaptarse a cambios rápidos en reglas de acceso, condiciones contractuales y exigencias regulatorias.


La previsibilidad ya no proviene de normas universales, sino de la capacidad de interpretar el contexto geopolítico y anticipar decisiones estratégicas de los Estados.


Qué señala este episodio sobre el comercio global


Más allá del caso puntual, lo sucedido con Venezuela confirma una tendencia de fondo: el comercio internacional dejó de ser un espacio neutral. Los países priorizan seguridad económica, control de riesgos y confiabilidad del socio antes que eficiencia pura.


Esto se observa no solo en energía, sino también en alimentos, minerales estratégicos, insumos industriales y tecnología. Una decisión geopolítica puede modificar de la noche a la mañana cómo, con quién y bajo qué condiciones se realiza el intercambio.


Una señal que va más allá de la coyuntura


El episodio venezolano no es una excepción ni un hecho aislado. Es una señal de época. El comercio internacional avanza hacia un modelo más condicionado, fragmentado y estratégico.


Entender esta transformación resulta clave para interpretar no solo lo que ocurre hoy con Venezuela, sino el funcionamiento futuro de los flujos comerciales en un mundo donde las reglas universales pierden peso frente a decisiones políticas y acuerdos específicos.

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