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¿Qué pasa con el dólar?

En las últimas semanas la devaluación del peso en el mercado libre y en el mercado financiero se acentúo. Se esperaba que la conferencia de prensa del viernes pasado trajera tranquilidad. ¿Qué factores están incidencia? ¿Hasta cuándo podría seguir esta situación?

Miércoles 3 de julio de 2024, Mg. Yanina S. Lojo

La conferencia del viernes tenía un objetivo clave: dar certidumbre y tranquilidad a un mercado que estaba ansioso y lleno de rumores. Desde que se iba a eliminar el tipo de cambio exportador, que la reducción del Impuesto País iba a permitirle al Gobierno hacer un nuevo ajuste discreto, hasta que el FMI pedía un nuevo ajuste del tipo de cambios.


La prueba de fuego era este lunes. Los mercados mostrarían tranquilidad y confianza o seguirían inquietos. Por ahora, siguen mostrándose ansiosos, aunque hasta ahora el gobierno no ha mostrado fisuras en lo que respecta a la política cambiaria. Mientras que en otros aspectos hubo marchas y contra marchas, en lo que respecta al tipo de cambio – una vez que se definió que no iba a haber dolarización ni cierre del Banco Central, por lo menos en el corto plazo -, desde el 10/12/23 en adelante se fijo un rumbo y no ha habido cambios. Entonces, ¿qué motiva esta devaluación en el mercado?


Expectativas versus realidad


Una de las metas que perseguía la conferencia de prensa era alinear expectativas y realidad. Porque no hay nada peor para el mercado que esperar determinadas acciones y que no sucedan. Y no hay nada peor para Economía que las expectativas del mercado estén en direcciones opuestas que las políticas de Estado.


El ministro de Economía y el Presidente del BCRA buscaron que ambas se alinearan en función del plan de estabilización que, como explicaron, se esta implementado en etapas. La primera ya habría finalizado y comienza la segunda.


La reducción de la alícuota del Impuesto País era una de esas expectativas que, por un lado podía estar jugando a favor, mientras que por otro lado podía perjudicar al BCRA.


Pero primero vayamos por el lado positivo, siempre desde la óptica del Central. Muchos importadores confiaban que una vez que la Ley de Bases fuera aprobada, la promesa de reducción de alícuota del Impuesto País fuera aplicada. Eso llevo a que muchos decidieran posponer pagos incluso nacionalizaciones. Lo bueno para la autoridad monetaria es que la demanda de dólares al exterior se frenaba las últimas semanas del mes, ayudando a las reservas.


En las últimas semanas, se múltiplicaban las consultas: ¿cuándo y cómo se aplicará la reducción? Sin embargo, el ministro de Economía le puso una fecha mucho más lejana: agosto y septiembre. Así que aquellos que venían demorando pagos o nacionalizaciones deberán avanzar con las operaciones, porque es demasiado tiempo para que los proveedores nos esperen.


Y en línea con eso, se conocieron los primeros datos sobre la recaudación de junio y el Impuesto País volvió a ser responsable del resultado obtenido. Es que, en el sexto mes del año, como se diría coloquialmente: “salvo los trapos”. Mientras que la recaudación del resto de los tributos cayó, inclusive los tributos vinculados a las operaciones con el exterior. El Impuesto PAIS fue otra vez clave: este tributo recaudó $ 780.042 millones, con una variación de 1.321,8%; en términos reales un 279%


Sin embargo, para algunos el anuncio de la reducción del Impuesto País se convertía en un escenario donde se podría traducir en un nuevo ajuste del tipo de cambio. Incluso ex ministros de Economía sugirieron que era una buena oportunidad para que el Central llevará el tipo de cambio oficial a $1.000 y de esa manera recuperar el terreno perdido desde diciembre. Porque la discusión sobre si el tipo de cambio está correcto o esta por debajo de lo que debería estar sigue estando vigente. En este contexto se producían dos situaciones: importadores que trataban de pagar todo lo que podían en función de lo que la normativa cambiaria se lo permite o si operaban en el mercado financiero, adelantaban pagos por miedo a un overshooting. Pero al mismo, muchos exportadores demoraban los cobros – siempre que se lo permitiera la norma cambiaria -, y las ventas, desde el exterior para no tener que cumplir con la liquidación, esperando un tipo de cambio mayor. Y si comparamos el tipo de cambio que surge del Decreto N°28/2023 a principio de junio y a hoy la diferencia resultante es de: $59,54.



Tengamos en cuenta que si estos operadores, además son importadores el costo de la compra de divisa para el pago de sus importaciones solo se incrementa un 2% mensual. Esta decisión de no vender divisa, obviamente afecta el mercado financiero, a menor oferta mayor el precio, y a las reservas. En el caso de los operaciones que se realizan en el contado con liquidación, muchas se realizan en el segmento SENEBI donde el precio es negociado entre las partes y no se refleja en la cotización que se ve en pizarra.


Compras estacionales


Finales de junio y julio traen consigo una cuestión estacional que afecta al mercado minorista. Porque hasta ahora hablamos del mayorista, pero el pequeño ahorrista se está moviendo. ¿Por qué? Porque los empleados en relación de dependencia cobran el medio aguinaldo y aquellos que pueden dolarizan estos ahorros.


También en julio llegan las vacaciones de invierno, y como todos los años, un grupo de argentinos – en algunas oportunidades un volumen mayor y otro menor -, se traslada al exterior. Y esto hace que demande dólares para solventar los gastos. Muchos estaban adquiriendo los dólares en la bolsa, y cancelaban los consumos con tarjeta de crédito, dado que el tipo de cambio tarjeta es mayor que en el mercado financiero. Aunque en los últimos días la brecha se achico significativamente. Más allá de las vacaciones de invierno, la Copa América incrementó el flujo. Si, aunque parezca mentira las operadoras turísticas remarcan que hubo un mayor volumen de ventas del esperado con motivo del torneo de fútbol en Estados Unidos. Y eso siempre implica salida de dólares de las arcas del BCRA o presión en la cotización financiera.


Se terminaron las manos amigas


En otras administraciones cuando las cotizaciones en el mercado financiero empezaban a mostrar signos de recalentamiento, y aceleraban la devaluación, siempre aparecían jugadores importantes que intervenían con grandes ventas para poner paños fríos.


El comentario entre los operadores es que pareciera que eso se terminó. Si hay un salto en la cotización, nadie interviene a última hora para tratar de calmar al mercado. Y tiene sentido. Todos sabían que esa baja al cierre, no respondía a un cambio en la tendencia sino a una ayuda. Y no traía tranquilidad. Al día siguiente la rueda comenzaba a operar normalmente, y si no haía una nueva intervención, las cosas volvían a foja cero. Y el mercado siempre va a demandar más.


En este momento, pareciera que la decisión es cuidar los recursos y si la cotización se dispara tratar de recurrir a estrategias comunicacionales para calmar las expectativas en lugar de querer bajar la cotización a la fuerza. Hay quienes dirán que no esta dando resultado, pero intervenir sin cambio en lo que el mercado espera y tampoco.


El cepo se queda y no hay fecha de salida


El otro problema serio es el cepo. Mientras haya cepo tendremos este tipo de situaciones aunque desde Economía explican que levantarlo podría ser imprudente porque ante el bajo nivel de reservas si hubiera un desequilibrio no podrían responder rápidamente y eso tendría un impacto en la vida de los argentinos.


Según explico el ministro de Economía, el cepo no tiene fecha ni plazo para ser levantado ni sufren por el momento presiones del Fondo Monetario para levantarlo. Aunque es sabido que al organismo internacional no le gusta que coexistan varios tipos de cambios y que aboga por la unificación cambiaria. En su último Staff Report dejó en claro que piensa en un modelo de competencia de monedas para nuestro país similar al que se implementa en Perú y en Uruguay.


Muchas empresas apostaban a la salida a mitad del año, y la llegada de julio sin novedades los obligó a tomar medidas para atender las demandas de materiales e insumos para continuar su producción así como la cancelación de obligaciones con el exterior, y esto se está haciendo a través del mercado financiero. Ya no pueden seguir esperando flexibilizaciones que no llegan – como el pago anticipado -, y sus proveedores no le dan más opciones.


¿Hasta cuándo podemos esperar este comportamiento?


Si el mercado siguiera la lógica con la que normalmente se mueve en unos días comenzaría a estabilizarse. ¿Por qué? Porque habría tanto empresas como ahorristas desarmando posiciones para cancelar obligaciones en pesos, la próxima semana es fuerte en vencimientos. Por otro lado, mucho que querían comprar en vista de que el precio escaló prefieran apostar a la calma para no pagar – como ya ha sucedido en otras oportunidades en un overshooting -, un valor por encima del equilibrio.


Pero como dijimos al principio, esto sucederá si se sigue la lógica que siempre se observó. A veces el mercado sorprende. En este contexto, se esperaría que algunos exportadores que necesitan enfrentar pagos en pesos liquiden posiciones en dólares aprovechando que la brecha entre el dólar exportador y el importador en mínima. Y aunque muchas operaciones se hacen en el segmento SENEBI otras suceden en el mercado general.


La otra pregunta es: ¿Qué pasará con los precios? ¿Esto impactará en la inflación de julio? Habrá que esperar y ver. La demanda había caído mucho pero en julio como consecuencia del cobro del medio aguinaldo se esperaba un repunte. Sin embargo, el mercado en la mayoría de los segmentos no posee margen para ajustar los precios al alza. Lo que si se podría observar es que aquellos que venían implementando una política de ajuste y reducción de precios, este mes y hasta tanto se calme el mercado se detengan y no retrotraigan los precios.

 

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