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La economía y los importadores esperan anuncios

La ansiedad gana en el sector productivo argentino, y todos quieren saber cuáles serán las primeras medidas que tomará la nueva administración. Los importadores aguardan preocupados. ¿Qué sucederá? ¿Qué medidas vendrán?

Lunes 11 de diciembre de 2023, Mg. Yanina S. Lojo


Finalmente, este domingo se produjo el cambio de administración. Tras un discurso donde no quedaron dudas sobre la herencia recibida y el arduo camino que queda por delante, el mercado aguarda expectante cuáles serán las primeras medidas que se tomarán.


Claramente, el futuro es complejo y las decisiones que se tomen en las próximas horas tendrán un impacto significativo en la vida económica y social de los argentinos. Por ello, la ansiedad gana la calle. Todos quieren escuchar que es lo que se viene. Sin embargo, pareciera que toca esperar. La conferencia de presa del actual ministro de Economía – Caputo -, no será hoy a primera hora como se esperaba. Y las primeras definiciones podrían llegar entre mañana y pasado. Sin embargo, algunos lineamientos o posibles medidas se fueron filtrando durante el fin de semana. Como siempre, al no ser confirmadas por ninguna autoridad deben ser tomadas “con pinzas” ya que al momento en que finalmente se revelen podrían ser distintas o diametralmente opuestas. Pero ¿qué sabemos hasta ahora?


Un fuerte recorte


Durante el fin de semana se filtraron algunas definiciones que se podrían tomar en las próximas horas. Se buscaría llevar adelante un recorte de 5,5% del PBI, porque el objetivo sería lograr en el primer año de gestión un déficit cero. Recordemos que ayer durante su discurso el presidente Milei remarco que la administración saliente le deja déficits gemelos. ¿Qué significa esto? Que hay déficit fiscal y déficit comercial. En palabras simple: gastamos más de lo que ingresa, y compramos más de lo que vendemos.


Aún no se conoce qué contendrá la famosa Ley Ómnibus que se enviará al Congreso, pero si que tardará algunos días en llegar, quizás el jueves. Podría incluir una reforma del Estado, de sistema jubilatorio, entre otras cuestiones.


La frase “no hay plata” deja en claro que se viene un fuerte recorte, que según explicó el presidente en su discurso, comenzará por el Estado. Obviamente, el sector privado va a poner su parte. Nunca queda exento.


¿Qué medidas se podrían venir?


En orden de mantener el gasto acotado en primer lugar se prorrogaría el Presupuesto 2023, y no se ajustaría por inflación. Es importante recordar que el Presupuesto 2024 fue enviado al Congreso por el ex ministro de Economía, pero por acuerdo entre los candidatos se decidió postergar su tratamiento hasta que no hubiera una definición política. La decisión se tomó para garantizar que la nueva administración no se viera condicionada por un Presupuesto que no había elaborado. No prorrogar esta Ley puede además tener un motivo más allá congelar el gasto, enfocar todo el esfuerzo parlamentario en la aprobación de la Ley Ómnibus.[1] En línea con la decisión vinculada al gasto, se prohibiría al Banco Central continuar emitiendo para financiar al Tesoro. Si este necesita financiamiento, deberá ir a buscarlo al mercado.


Por otro lado, se va a avanzar en el descongelamiento de la economía. ¿Cómo? En primer lugar, se continuaría con la quita de subsidios. Recordemos que a los sectores de mayores ingresos esto ya venía realizando. Lo que se intentaría es lograr que las tarifas se sinceren para todos los sectores de manera gradual entre enero y abril. También se liberarían los precios del combustible y de la medicina prepaga. En el primer caso, aun cuando todavía no se había producido el cambio de gobierno, comenzó el proceso. Este sábado YPF aumentó un 25% promedio el valor de sus productos, cuando otras petroleras lo hicieron por debajo de este porcentaje. Probablemente, sea el primero de varios ajustes.


Otra de las cuestiones claves es ¿Qué va a suceder con la obra pública? En un principio, se suspenderían todas las obras salvo que cuenten con financiamiento externo. En el país, se necesita trabajar fuertemente en infraestructura, pero la realidad es que el contexto actual – “no hay plata” -, es lógico que se establezcan prioridades. Esperemos que sea por un tiempo corto, el desarrollo de la actividad económica necesita que se mejoren las condiciones actuales en particular en el interior productivo del país.


Una decisión que si se ejecuta probablemente le requiera un esfuerzo especial de negociación en el Congreso, es la de suspender los aportes no reembolsables a las provincias. Habrá que ver cuán dispuestos están los gobernadores de acompañar esta política, o si pedirán algo a cambio: ¿nuevos impuestos pasarán a ser reembolsables? Va a necesitar mucha gimnasia parlamentaria para lograr que esta decisión no le trabe las reformas económicas en el Congreso.


Más allá de lo antes mencionado, se estima que podría avanzar con medidas vinculadas a los salarios públicos, los giros a las universidades y los beneficios presupuestarios para las empresas. En el primer caso, se adecuarían en función de la pauta presupuestaria. En el segundo caso, se mantendrán los valores de 2023, y en el último caso se congelarían. También se habla de que dentro de la Ley Ómnibus se dispondrían los lineamientos para convertir las empresas del Estado en Sociedades Anónimas para ponerlas en valor y venderlas.


El tipo de cambio, ¿Qué sucederá?


El mercado descuenta la devaluación, aunque no hay claridad sobre cuál sería el valor. El paper que circulo la semana pasada generó muchas dudas, ya que no sólo plantea un ajuste en lo inmediato, sino que también uno más adelante – quizás en febrero -, lo que no iría en línea con la política de shock que tan necesaria es según indica el mismo presidente.


Mientras que el MATBA/ROFEX cerró con un valor negociado para diciembre de $755, los analistas consideran que es posible que el primer shock de devaluación se acerque a los $650. Un tipo de cambio similar al que hasta el domingo recibían los exportadores que liquidaban en el Programa Incremento Exportador.


Sin embargo, que haya trascendido que podría haber un nuevo ajuste, que no habría liberación del cepo – hasta tanto no se solucione el problema de las LELIQ -, y que el descongelamiento de los precios podría disparar las expectativas y hacer que ese ajuste quede corto.


Sería más prudente un tipo de cambio que responda a la actualización por inflación de esos $650. Y de esa manera, nos acercaríamos más a los $800. Pero en la discusión sobre la devaluación surge una duda que impacta directo sobre los importadores ¿Qué va a pasar con el Impuesto País?


El Impuesto País, ¿se va o se queda?


El viernes empezaron a circular rumores de que como muchos otros impuestos que surgen por única vez, el Impuesto País no sólo se queda, sino que además la alícuota subiría. Recordemos que hasta el momento la alícuota general – para la mayoría de las importaciones -, es del 7,5%. Y solo aquellos bienes que son considerados suntuarios pagan un 30%. Según la versión que circulo todas las importaciones pasarían a pagar el 30%.


El impacto en los importadores que acumulan una importante deuda claramente será significativo. Aquellos que han colocado depósitos en las famosas cuentas remuneradas podrían estar cubiertos ante un ajuste del tipo de cambio, pero no ante un ajuste de la alícuota de este impuesto. Que recordemos no puede tomarse a cuenta. Es costo puro.


¿Y qué pasará con las operaciones y la deuda?


Todavía no se sabe qué va a pasar con las SIRA, la SIRASE ni la CCUCE. El jueves el BCRA publicó las hojas de reemplazo para el texto ordenado de exterior y cambios. Sin embargo, por ahora no hay nada que indique que el cepo se levanta en el corto plazo. Lo dejó en claro el presidente cuando dijo que primero necesita solucionar la cuestión de las LELIQ.


Además, existe una realidad: no hay dólares. Entonces, ¿qué podríamos ver en las próximas horas con respecto al comercio exterior? En primer lugar, la Secretaría de Comercio seguirá funcionando a cargo de Pablo Lavigne.


Probablemente, sigamos teniendo que trabajar con un sistema de declaraciones anticipadas de importación y por un tiempo, la administración de las operaciones continue. Se priorice la autorización de insumos y materias primas para la producción.


También dejaron entrever que podría haber un tratamiento diferencial – aunque no sabemos cómo -, entre aquellos que poseen deuda y quienes no. Recordemos que hoy la mayor dificultad es el pago. No poder pagarles a los proveedores hace que se suspendan las entregas, se amenace con el inicio de acciones legales, y el abastecimiento del país corre riesgo. ¿Iremos hacía una calendarización de los stocks de deuda? Aquellos que tienen deuda con empresas vinculadas deberían ir analizando esta probabilidad.


El fin de semana se observó que muchas SIRA que no poseían fecha, se les cargo el acceso al MULC para marzo, abril o mayo. En otros casos, hubo nuevos reperfilamientos: para 2025.


Quizás se habilite el pago con dólares propios, a través de algún tipo de blanqueo o utilizando el mercado financiero, pero eso requeriría cambios en la normativa que hoy rige no sólo a nivel cambiario sino también del mercado financiero, en particular de la Comisión Nacional de Valores.

Llamativamente, al momento de escribir este artículo no había nombramiento para la Dirección General de Aduanas, aunque se había garantizado que el actual Director no continuaría en su cargo. Tampoco hay claridad sobre la CNV y falta nombrar al directorio del BCRA.


Al mismo tiempo, los exportadores no saben qué hacer: ¿continuar liquidando ahora que no hay ya un tipo de cambio beneficioso? ¿Esperar la devaluación? Muy probablemente suceda esto. La realidad es que todas las fichas están puestas en la próxima liquidación del campo, pero este aún esta sufriendo los efectos de la sequía y del desequilibrio macroeconómico.


La ansiedad y la incertidumbre


En este contexto, toda la economía esperaba ansiosa los anuncios para el día de hoy. Sin embargo, se postergaron. ¿Cómo lo tomará el mercado? ¿Decidirá pararse y esperar hasta que lleguen las medidas? ¿Habrá empresas que decidan no vender? ¿U optarán como otras de hacer ajustes en los precios suponiendo un nuevo tipo de cambio?


En el caso del comercio exterior, el jueves el Sistema Malvina funcionaba de manera intermitente para las nacionalizaciones. ¿Qué hacen los importadores que tienen que planificar compras para 2024? ¿Piden la SIRA o esperan? ¿Aquellos que sufrieron cambios en su fecha de acceso al mercado que le responden a sus proveedores?  Por ejemplo, en el caso de muchas PYMES confiaron en los instrumentos de cobertura que ofreció el Banco Central por instrucción del ministerio de Economía, hoy no dan claridad sobre cómo continuarán y si servirán.


Cuanto antes lleguen los anuncios, más tranquilidad habrá. Todos tenemos en claro que la situación es compleja y que lo que viene es un escenario muy difícil. Sabemos que llego el momento de apretar el cinturón. No hay que dilatarlo más, como dice el dicho: “al mal paso, darle prisa”.

 


[1] Se utiliza para describir a un proyecto de ley que en su interior contiene muchas reformas. En si es un paquete de leyes pero que se tratan por separado, sino que su tratamiento y votación se da en conjunto.

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