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¿En qué consistió el Plan Real?

Actualizado: 12 sept 2022

Mientras que en la Argentina aplicamos la convertibilidad, en Brasil en 1994 se presentó el Plan Real. Mientras que Argentina hoy enfrenta una inflación de tres dígitos, Brasil está pasando por un proceso deflacionario.

Miércoles 7 de septiembre de 2022 Mg. Yanina S. Lojo


Durante la década de 1990, Latinoamérica ingresó en un proceso de reformas macroeconómicas, institucionales y políticas orientadas a la apertura al comercio exterior y a las finanzas internacionales. A este proceso que se dio en el continente se lo conoce como el "Consenso Latinoamericano".


¿Qué fue el Plan Real?


Fue un programa de estabilización económica que se implementó en Brasil en 1994, durante la presidencia de Itamar Franco cuyo ministro de economía era Fernando Henrique Cardoso. Aunque hoy pocos recuerdan que su ideólogo fue el economista Edmar Bacha. Franco era vicepresidente, pero asumió el mayor cargo del poder ejecutivo después que el presidente Fernando Collor de Mello tuviera que renunciar por un escándalo de corrupción.

¿En qué contexto se implementó?


Durante la década de 1980, Brasil - como la Argentina - sufría un proceso hiperinflacionario. Al tener cerrado el acceso al crédito internacional y un enorme déficit fiscal, debía financiarse con una alta emisión monetaria. El presidente José Sarney intentó implementar controles de precios y salarios, y como suele pasar, este tipo de medidas fracasaron.

Al momento de la renuncia de Collor de Mello la inflación en Brasil era del 1.119% mientras que al año de gestión de Franco había llegado a 2.447%. En simultáneo, en Argentina, Cavallo estaba implementando la Ley de Convertibilidad para tratar de solucionar problemas similares, y logró en menos de 5 años bajar la inflación a 0%.


¿Qué fue necesario?


Lo primero que tuvo que hacer Brasil fue abrirse al ingreso de capitales extranjeros para poder ampliar las reservas. Así en 1993, se avanzó con la apertura comercial y la privatización de las empresas públicas - similar a lo realizado en nuestro país -, para en una segunda etapa desarrollar una política monetaria similar a la Argentina. Se crearía un patrón de valor denominado "Unidad Real de Valor" (URV) que quedaría atado al dólar. Desde esa base se actualizarían los contratos, precios, salarios y tarifas. El plan implicó una importante reestructuración del Sistema Bancario.

Dado que la emisión monetaria crecía en 1995 al mismo ritmo que el ingreso de capitales extranjeros, y ante el miedo de que ésta avivara la inflación, se decidió ralentizar el crecimiento de la base monetaria, así como también mantener las tasas de interés altas. De esta manera, evitaban una posible salida de capitales consolidando las reservas.


¿Qué características lo diferencian de lo que sucedió en el resto de Latinoamérica?


Una de las principales diferencias es la dimensión de la economía brasileña, que tiene un tamaño casi continental, donde la estructura de la oferta es bastante compleja y una apertura comercial que, hasta ese momento, menor que otros países de la región.

Otra de las diferencias es que la reforma del sistema bancario se llevó adelante al principio del programa, lo cual hizo que los efectos de la devaluación tuvieran un impacto menor que en otros países del continente, recayendo el costo principalmente sobre el Estado.

Hasta 1996 los efectos sobre la reducción de la pobreza fueron aún mayores que en el resto de los países del continente. Asimismo, logró una mayor transferencia - debido a la política fiscal asumida -, hacia el sector pasivo de la economía (jubilaciones y pensiones).

Finalmente, como última diferencia podemos mencionar la relación entre la deuda pública interna y externa. El financiamiento provino principalmente desde la economía local a través de la reforma bancaria y por el déficit estatal.

Al compararlo con la situación argentina, la Ley de Convertibilidad ataba el valor del peso a un dólar (1 a 1). Mientras que el plan implementado por Cardoso establecía la relación en 1 a 1 pero no ataba la moneda a dicho valor dándole margen de maniobra al ministerio de economía para afrontar cualquier dificultad. Esto le permitió que ante el efecto Tequila la economía brasileña abandonara el tipo de cambio 1 a 1 y optara por una fluctuación entre bandas. Argentina optó por profundizar la convertibilidad. De ahí en adelante, la economía de ambos países reaccionó de manera diferente: Brasil logró crecer y fue recién hacia finales de la década que empezó a tener problemas nuevamente. El PBI de la Argentina se volvió oscilante y se encaminó a la crisis que se terminó desencadenando en 2001.


Resultado:


El Plan Real rápidamente logró bajar la inflación y acelerar el ingreso de capitales. Entre 1993 y 1995 la actividad económica creció rápidamente dado que al ceder la inflación los salarios se revalorizaron y creció el crédito interno.

En el cuadro siguiente se puede ver la evolución del índice de precios al consumidor:

Fuente: Sainz P. y Calcagno A. "La economía brasileña ante el Plan Real y su Crisis" CEPAL División de Estadísticas y Proyecciones Económicas (1999)

De una inflación del 43,1% mensual promedio durante el primer semestre de 1994, bajó al 3,1% mensual promedio en el segundo semestre, gracias a las medidas implementadas.

Entre 1994 y 1995 mejoró sustancialmente la calidad de vida de muchos grupos sociales, reduciendo significativamente la pobreza. Adicionalmente, se alcanzó una reducción del déficit primario con un aumento del superávit primario. Esto en parte se debió a la baja considerable en los precios de los bienes - en particular en bienes de consumo corriente -, permitiendo que los salarios se apreciaran. En el caso de los servicios, la caída de precios no fue tan significativa.

Muchos analistas observaron que la baja de los precios y el crecimiento se apoyaba en las altas tasas de interés y el ingreso de los capitales externos, lo que empezó a generar un desequilibrio comercial y en la balanza de pagos, que se estaba convirtiendo en una trampa para la economía.

Al igual que en Argentina, se evidenciaba un aumento del desempleo y muchas empresas tuvieron que cerrar ante la apertura comercial y la sobrevaluación de la moneda, así como el crecimiento de las tasas de interés que dificultaban el acceso al crédito interno. Por otro lado, se incrementó el déficit fiscal por lo cual se volvió necesario recurrir a fuentes de financiamiento tanto internas como externas.

Fuente: Sainz P. y Calcagno A. "La economía brasileña ante el Plan Real y su Crisis" CEPAL División de Estadísticas y Proyecciones Económicas (1999)


Cuando la situación se volvió crítica - con la caída de los gigantes asiáticos en 1997-, la primera respuesta fue subir enérgicamente las tasas de interés y llevar adelante una política de ajuste fiscal muy fuerte. En lugar de continuar atrayendo capitales, en este periodo se observa que las reservas internacionales empiezan a actuar de manera muy volátil. Ya con la crisis rusa en 1998, el gobierno tuvo que recurrir al FMI que concedió un crédito de USD 40.000 millones. Esto generó mucho temor en los inversores, que empezaron una salida intempestiva del mercado. Aún con la llegada del primer desembolso de USD 9.400 millones, las reservas cayeron nuevamente. Por ello, Cardoso - que para entonces era presidente-, anunció una ampliación de la banda de flotación. Cuando la medida no logró el resultado deseado, se decidió la flotación libre del real, provocando una devaluación del 60% en un mes, que en el corto plazo logró estabilizarse en el 40%.

Aunque en un principio tuvo un fuerte impacto en los precios, estos se estabilizaron y en poco tiempo Brasil no sólo logró volver a crecer, sino que además logró incrementar sus exportaciones, registro superávit fiscal y nuevamente ingresaron capitales.


Un plan de país más allá del partido político


Cuando llega a la Presidencia, Lula da Silva toma la decisión de continuar con la política económica liberal que se había desarrollado hasta ese momento, y a diferencia de la Argentina, no se estatizaron empresas privatizadas. Por el contrario, se cedieron a manos privadas inversiones en infraestructura que el estado no podía asumir. De esta manera, aprovechando el famoso viento de cola producto de la suba de precios de materias primas, apuntaló el crecimiento económico y durante su segundo mandato buscó acompañar estas políticas con aumentos de los salarios, del crédito al consumo y una mayor inversión en infraestructura.

Creo que esto deja una enseñanza que quizás los políticos argentinos deberían tomar. La economía y el futuro del país deben transcender los intereses personales, y sin importar las banderas políticas, es importante definir qué país queremos construir para de esa manera poder trabajar en conjunto por un objetivo común.


Bibliografía consultada:

Cavallo, D. y Cavallo Runde S. Historia Económica de la Argentina. (2018) 1º Edición. Editorial El Ateneo.

Sainz P. y Calcagno A. "La economía brasileña ante el Plan Real y su Crisis" CEPAL División de Estadísticas y Proyecciones Económicas (1999) (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/7482/S9970485_es.pdf) Consulta: 24/08/2022

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