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¿100 días para enamorarse? ¿O no?

Actualizado: 29 mar

El 26 de diciembre de 2023 se publicó en AFIP la Resolución General Conjunta Nº5466 y una marea de cambios llegaron al comercio exterior. Nos despedimos de muchas cosas, le dimos la bienvenida a otras. La semana próxima se cumplirán los primeros 100 días de muchos de estos cambios. ¿Podemos con 100 días hacer un balance? ¿Qué falta? ¿Hubo tiempo?

Martes 26 de marzo de 2024, Mg. Yanina S. Lojo


Hace tres meses como un regalo de Navidad llegaba la famosa Resolución General Conjunta Nº5466 emitida por la Administración General de Ingresos Públicos (AFIP) y la Secretaría de Comercio. Obviamente, trajo muchos cambios que se tradujeron en un mes de enero muy movido. No han pasado aún 100 días, pero estamos casi llegando a ese hito. La pregunta que queda flotando es: ¿100 días son suficientes para hacer un análisis? ¿Qué cambios hubo? ¿Qué falta? ¿Hubo tiempo?


Qué lástima, pero adiós


Gracias a la Resolución Nº5466 le dijimos adiós a las SIRA, SIRASE y a la Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior (CCUCE). Esos tres instrumentos nos enloquecieron durante todo 2023, y cuando toco brindar el 31 de diciembre pudimos hacerlo sabiendo que ya no nos quitarían más el sueño. Que no deberíamos ingresar todas las mañanas al sitio web de la AFIP y revisar si nos habían posdatado el acceso al mercado (MULC) o intentar validar una operación en la CCUCE sin éxito. Eran pequeñas batallas que luchábamos a diario y que ya con el tiempo nos vamos olvidando. ¿Nos acordamos de las multinotas que presentábamos por el error 46 o el 47 que nunca fueron contestadas?


También nos despedimos de las licencias de importación: de las automáticas y las no automáticas. Algo que no podíamos imaginar en su momento. Pasamos de tener que pedir permiso para todo a un Sistema Estadístico de Importación (SEDI) donde las operaciones se aprueban en 24/48 horas salvo que deban verificar el cumplimiento de algún requerimiento técnico. Estos se han ido simplificando paulatinamente (Seguridad Eléctrica, DJCP).


También nos despedimos de la Capacidad Económica Financiera. Durante meses nos pasábamos haciendo cuentas, revisando el cupo disponible y presentando multinotas para pedir que se revisar inconsistencias en los montos asignados. ¿Cuántos reprocesos y pedidos de disconformidad se habrán presentado?


Tengo una mala noticia, no fue de casualidad


Mientras seguíamos luchando con la CCUCE y los miles de errores que arrojaban los pagos se posponían. Las deudas se acumulaban. Los proveedores se impacientaban y muchos comenzaron a suspender las entregas.

Claramente, las reservas del Banco Central no resistían. Y mientras se seguían autorizando SIRA para sostener la actividad en determinados sectores – aunque hubo empresas que jamás lograron realizar una operación bajo este esquema -, los pagos no salían ni iban a salir. Un sistema perverso que dejaba a las firmas cada vez más expuestas.


Nacieron las famosas Cuentas Remuneradas, a las que muchos importadores recurrieron por recomendación de algunos que les decían que, si no inmovilizaban los fondos en las mismas, no podrían acceder al mercado parar pagar.


Cuando todo parecía caos y desazón, de golpe. Días antes de que asumirá la nueva Administración empezaron a aparecer nuevamente las fechas de acceso al MULC que se habían borrado. Mágicamente nos prometían acceso para febrero, marzo y abril. Pero nada de eso sucedió. Porque no había dólares para afrontar los pagos. El BCRA tenía reservas negativas por debajo de los USD 10.000 millones. La bola de nieve era ya demasiado grande.


Un castigo es mirar hacia atrás


En ese contexto, nació juntamente con el SEDI el Padrón de Deuda de Importadores, que se tradujo en la Declaración Jurada de Deuda de Importación (DJDI). Durante parte de diciembre y casi todo enero, luchamos arduamente para poder empadronar aquello que estaba pendiente.


Varias versiones del Manual, muchos idas y vueltas durante los cuales hemos visto operaciones que no se podían declarar, luego ser incorporadas. Otras que no lo fueron y hoy representan un dolor de cabeza.


En el medio de eso se presentó el famoso BOPREAL – Bono para la Reconstrucción de una Argentina Libre -, que vino a ser el instrumento que ofreció el BCRA para que los importadores pudieran empezar a hacer frente a sus obligaciones.


Tuvimos el BOPREAL serie 1, el serie 2 y ahora el serie 3. Los importadores suscriben estos bonos en pesos, y pueden optar por usarlos para pagarle directamente a su proveedor, o bien liquidarlos en el mercado secundario para hacerse de dólares cable o conservarlos en cartera para ir cobrando las amortizaciones y los intereses como mecanismo para hacerse del efectivo necesario para pagar. Lejos de la solución que muchos esperaban, pero una solución al fin en un contexto de falta de reservas donde no había posibilidades de sacar un dólar más de las arcas del BCRA.


Veranos en invierno


Solo las empresas Mi PyME vieron un camino más sencillo, puesto que una vez que termino el empadronamiento se habilitó que aquellas que contarán con el certificado y que hubieran declarado deuda por un monto igual o inferior a USD 500.000 podrían de manera escalonada ingresar en tres tramos al mercado para pagar la deuda.


Obviamente, el camino no fue de rosas: las dificultades para la puesta en marcha, los requisitos burocráticos o administrativos, las operaciones que las entidades financieras no quieren tramitar – años de un Banco Central que se dedicaba a perseguir dejan sus huellas y son difíciles de olvidar -, la falta de liquidez por la caída de la actividad económica, el salto en el tipo de cambio, el cambio de alícuota en el impuesto país. Pero en el contexto actual, en el desierto una gota de agua parece un mar.


Escrito en papel oscuro


Así se sintieron las normas cambiarias cuando llegaron porque, aunque la parte operativa aduanera se simplificó el cepo se quedó.


El pago anticipado o vista no existe en el contexto actual, salvo que las empresas consigan algún tipo de financiamiento del exterior. ¿Es lógico? Se entiende dada la situación actual de las reservas del Banco Central, pero eso no significa que no complejice el comercio exterior y el intercambio comercial y que no tenga impacto también en las exportaciones.


Mientras que muchas empresas hoy están completamente avocadas al pago de la deuda, muchas otras no registran endeudamiento alguno y podrían estar proveyendo al mercado local de insumos, materias primas, bienes intermedios o bienes finales. Sin embargo, al no poder pagar anticipadamente ni poder conseguir financiamiento eso es imposible.


¿Quién puede hacerse de un bien de capital si no lo paga anticipadamente? Nadie y menos una empresa argentina. Los proveedores leen los mismos portales de noticias que nosotros y saben exactamente cuál es la situación actual. No quieren enviarnos ni un clavo si no está pago.


Los servicios no están en una situación mejor, dado que solo se pueden pagar prestados o devengados, y a plazo. Eso hace que muchas empresas hayan optado – con una brecha cambiaria muy chica -, por comenzar a operar en el mercado financiero, y obviamente la diferencia se traslada a precios. Todo se traslada a precios.


El futuro es una caja de promesa


Como siempre terminamos esperando que llegue abril y que el campo traiga el alivio. Sin embargo, el tiempo nos ha jugado una mala pasada: la sequía, las inundaciones, las enfermedades. Y además ahora la caída en los precios internacionales.


La devaluación llevada adelante en diciembre que prometía una mejora en la competitividad se ha ido licuando por la fuerte suba de los costos internos. Y hoy el blend exportador ya no es tan competitivo.

La promesa que con la llegada de fondos nuevos el cepo se relaje y antes de fin de año se vaya es lo que mantiene a muchos esperanzados. El famoso pull de USD 15.000 millones que sumaría a las reservas y que daría el empuje necesario.


¿100 días para enamorarse? ¿O no?


Muchas cosas se han hecho bien. Otras aún tienen que mejorar. ¿Hasta cuándo se sostendrá el Impuesto País? Claramente hoy es una de las principales fuentes de ingreso del Estado Nacional que lucha por eliminar el déficit. Sin embargo, genera una enorme distorsión en los precios. Si vamos a un esquema de mercado donde se libere el tipo de cambio, ¿seguirá este impuesto tan distorsivo?


Muchos de los cambios implementados se licuan por la continuidad del cepo. Hoy la cuestión cambiaría sigue siendo la principal dificultad por sortear. Hasta que este problema no este solucionado difícilmente podamos hacer una evaluación real y a conciencia de los cambios implementados.


El camino es el correcto. La apertura del comercio internacional, la facilitación, la implementación de mejoras, la eliminación de tramites que se conviertan en una potencial traba o mecanismos para que funcionarios corruptos se abusen.


Las importaciones y las exportaciones son necesarias para que la economía funcione. Necesitamos importar para hacernos de insumos, bienes intermedios, bienes de capital y repuestos para que la industria local pueda producir y crecer. Dar trabajo y producir riqueza. Y además puede exportar, colocar los productos argentinos en el mundo para incrementar los ingresos. Además, se necesita traer de otros países aquellos bienes que no podemos producir. Ningún país puede ser autosuficiente.

La economía tiene un circulo virtuoso que busca el bienestar de todos en la sociedad, y el comercio internacional es clave.


100 días puede que para algunos sea suficiente para enamorarse. Para otros, será un amor de verano y con la caída de las primeras hojas se habrá diluido la emoción inicial. Para los más cautos, 100 días es solo un comienzo. La historia recién se está escribiendo.

 

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