EE.UU. impone un arancel del 25% a importaciones de Brasil: qué cambia en la política comercial y cuáles pueden ser las consecuencias para la Argentina
- mgyaninaslojo
- 20 jul
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La nueva medida comercial de Estados Unidos no solo tensiona la relación con Brasil, sino que también reconfigura el escenario regional. Mientras algunos sectores argentinos podrían encontrar oportunidades para ganar mercado, otros enfrentarán una mayor competencia y posibles efectos indirectos sobre el Mercosur y las cadenas de valor regionales.
Lunes 20 de julio de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo

Estados Unidos confirmó que, a partir del 22 de julio de 2026, aplicará un arancel adicional del 25% sobre una amplia gama de productos importados desde Brasil. La medida, adoptada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, es el resultado de una investigación que concluyó que diversas políticas brasileñas generan condiciones de competencia consideradas desleales para empresas estadounidenses. Aunque el nuevo gravamen excluye varios productos estratégicos, marca un punto de inflexión en la relación comercial entre ambos países y podría generar efectos que trascienden la relación bilateral, alcanzando al Mercosur y abriendo nuevas oportunidades —y también riesgos— para la Argentina.
Una nueva etapa en la política comercial de Estados Unidos
La decisión no constituye un arancel generalizado sobre todas las importaciones brasileñas, pero sí representa una de las medidas comerciales más relevantes adoptadas por Washington en el último año.
El gravamen fue impuesto al amparo de la Sección 301 del Trade Act de 1974, una herramienta que habilita al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) a aplicar represalias cuando determina que un socio comercial mantiene prácticas "irrazonables o discriminatorias" que restringen el comercio estadounidense.
En este caso, la investigación se extendió durante un año, incluyó consultas bilaterales, audiencias públicas y más de 360 presentaciones de empresas y organizaciones privadas antes de que el gobierno estadounidense adoptara la decisión definitiva.
La utilización de este mecanismo también refleja un cambio de estrategia. Luego de que la Corte Suprema limitará la utilización de otras herramientas legales para imponer aranceles de alcance general, la administración estadounidense comenzó a recurrir nuevamente a investigaciones específicas bajo la Sección 301 para justificar nuevas restricciones comerciales. Brasil se convirtió así en el primer caso de esta nueva etapa, aunque Washington ya anticipó que podrían iniciarse investigaciones similares respecto de otros socios comerciales.
¿Por qué Estados Unidos decidió aplicar el arancel?
La investigación de la USTR identificó seis áreas en las que considera que Brasil mantiene políticas que perjudican a empresas estadounidenses.
Entre ellas se destacan:
restricciones al comercio digital y a determinados servicios de pago electrónico;
ventajas regulatorias otorgadas a sistemas de pago locales como Pix;
barreras para el ingreso del etanol estadounidense;
deficiencias en la protección de la propiedad intelectual;
debilidades en la lucha contra la corrupción;
falta de aplicación efectiva de normas destinadas a combatir la deforestación ilegal.
Según Washington, estas prácticas generan distorsiones que afectan la competitividad de productores, exportadores y empresas tecnológicas estadounidenses, justificando la aplicación de medidas compensatorias.
Brasil, por su parte, rechaza estos argumentos y sostiene que la decisión tiene un fuerte componente político, además de cuestionar la legalidad de varios de los fundamentos utilizados por Estados Unidos.
¿Qué productos estarán alcanzados y cuáles quedaron exceptuados?
El nuevo arancel afectará a miles de posiciones arancelarias y abarcará una parte significativa de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos.
Entre los principales productos alcanzados aparecen:
maquinaria y equipos industriales;
muebles;
calzado;
papel;
azúcar;
etanol;
diversos productos manufacturados.
Al mismo tiempo, Washington decidió excluir numerosos bienes considerados estratégicos para la economía estadounidense o cuya sustitución inmediata resultaría compleja.
Entre las principales excepciones se encuentran:
carne vacuna;
café;
naranjas y jugo de naranja;
productos energéticos;
aeronaves y componentes aeronáuticos;
determinados minerales críticos;
algunos productos ya alcanzados por otros regímenes arancelarios específicos.
Esta diferenciación evidencia que el objetivo de la medida no es interrumpir completamente el comercio bilateral, sino ejercer presión sobre sectores específicos sin afectar cadenas de suministro consideradas estratégicas para la economía estadounidense.
La respuesta de Brasil
El gobierno brasileño calificó la decisión como injustificada y anunció que comenzará el procedimiento previsto en su Ley de Reciprocidad Económica, además de evaluar una presentación ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Hasta el momento no se anunciaron represalias concretas, aunque el Ejecutivo brasileño dejó abierta la posibilidad de adoptar medidas comerciales equivalentes si el arancel finalmente entra en vigor el 22 de julio.
Más allá del conflicto inmediato, el episodio vuelve a poner de manifiesto un deterioro progresivo de la relación comercial entre ambos países, en un contexto donde Brasil ha profundizado sus vínculos económicos con China mientras Estados Unidos endurece su estrategia frente a distintos socios comerciales.
¿Qué puede significar para la Argentina?
Desde la perspectiva argentina, el impacto no será uniforme. Existen oportunidades concretas, pero también riesgos que deben ser considerados.
Posibles oportunidades para exportadores argentinos
Algunos importadores estadounidenses podrían buscar proveedores alternativos para reemplazar productos brasileños alcanzados por el nuevo arancel. En aquellos sectores donde Argentina posee capacidad exportadora y condiciones para abastecer al mercado estadounidense, podrían abrirse oportunidades comerciales. Entre los rubros con mayor potencial aparecen determinadas manufacturas industriales, productos químicos, madera, alimentos procesados y algunos bienes agroindustriales que compitan directamente con productos brasileños alcanzados por el nuevo gravamen.
Sin embargo, el beneficio no será automático. Para capturar parte de ese mercado será necesario cumplir exigencias sanitarias, regulatorias y logísticas, además de mantener niveles adecuados de competitividad. En los productos expresamente exceptuados por Estados Unidos —como carne vacuna, café o componentes aeronáuticos— difícilmente se produzcan desplazamientos significativos de proveedores.
También marca un precedente: ¿podría ser está la nueva politica comercial de Estados Unidos desde el 24 de julio y tocar a Argentina en algunos productos?
El riesgo del desvío de comercio
La otra cara del proceso es el posible desvío de exportaciones brasileñas hacia otros mercados. Si determinados productos encuentran mayores dificultades para ingresar a Estados Unidos, Brasil podría intentar colocar parte de esa producción en América del Sur, incrementando la competencia para fabricantes argentinos. Este fenómeno podría sentirse especialmente en sectores manufactureros donde ambos países compiten directamente.
El efecto sobre el Mercosur
Brasil continúa siendo el principal socio comercial de la Argentina y uno de los principales destinos de las exportaciones industriales nacionales. Si el nuevo arancel afectara el nivel de actividad de la economía brasileña, también podría reducir la demanda de bienes argentinos, especialmente en cadenas de valor altamente integradas como:
industria automotriz;
autopartes;
productos químicos;
plásticos;
maquinaria.
Por ese motivo, el impacto para Argentina dependerá tanto de las oportunidades de exportación que puedan generarse hacia Estados Unidos como de la evolución de la economía brasileña durante los próximos meses.
Un conflicto que trasciende a Brasil
Más allá del caso puntual, la medida constituye una señal sobre la dirección que podría tomar la política comercial estadounidense. El recurso creciente a investigaciones bajo la Sección 301 muestra una estrategia más focalizada, dirigida contra prácticas consideradas distorsivas en lugar de aplicar aranceles generales indiscriminados.
Al mismo tiempo, el conflicto podría anticipar futuras acciones contra otros socios comerciales si Washington considera que mantienen políticas similares en materia de comercio digital, subsidios, propiedad intelectual o acceso a mercados.
El nuevo arancel del 25% sobre una amplia gama de importaciones brasileñas representa mucho más que un nuevo episodio de tensión bilateral. La medida refleja una redefinición de la política comercial estadounidense, que vuelve a utilizar instrumentos tradicionales de defensa comercial para responder a cuestiones que exceden los aranceles, incorporando temas vinculados con la economía digital, la competencia regulatoria, la propiedad intelectual y la sostenibilidad ambiental.
Para la Argentina, el escenario presenta una combinación de oportunidades y desafíos. Algunas empresas podrían encontrar espacios para ampliar sus exportaciones hacia Estados Unidos, mientras que otras podrían enfrentar una mayor competencia regional o verse afectadas indirectamente por una desaceleración de la economía brasileña.
En definitiva, más que un conflicto entre Washington y Brasilia, esta decisión confirma que el comercio internacional atraviesa una etapa en la que las disputas geopolíticas, las regulaciones internas y la política industrial adquieren un peso creciente en la definición de las relaciones comerciales.




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