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Argentina y el CPTPP: una apuesta estratégica de largo alcance

La decisión de presentar formalmente la solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico no es un gesto simbólico. Es uno de los movimientos de política comercial más relevantes de los últimos años, y sus implicancias trascienden con creces el plano arancelario.

Martes 9 de junio de 2026 - Mg. Yanina S. Lojo


La decisión de Argentina de presentar formalmente su solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico constituye uno de los movimientos más relevantes en materia de política comercial de los últimos años.


El CPTPP integra a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y el Reino Unido. En conjunto concentra aproximadamente el 15% del PBI mundial y un mercado de más de 514 millones de consumidores. No es un acuerdo regional de segundo orden: es la arquitectura comercial dominante en el espacio Asia-Pacífico, la región de mayor dinamismo económico del planeta.


Para Argentina, el acuerdo permitiría profundizar su integración con la región de mayor crecimiento económico del planeta y diversificar exportaciones en un contexto internacional cada vez más competitivo.


El volumen de negocios que ya existe


Uno de los aspectos menos mencionados es que Argentina ya mantiene una relación comercial significativa con los miembros del CPTPP. Según datos oficiales, durante 2025 las exportaciones argentinas hacia los países del bloque alcanzaron USD 16.329 millones, registrando un superávit comercial cercano a USD 8.930 millones. Si bien Argentina ya accede a ese mercado, lo hace sin preferencias arancelarias, compitiendo contra países que ya tienen acuerdos vigentes con los mismos destinos.


Chile exporta carne al Japón con arancel cero. Australia vende productos lácteos a Singapur con ventajas que Argentina no tiene. Cada año sin un acuerdo es un año de pérdida relativa de competitividad. La adhesión permitiría reducir barreras arancelarias y regulatorias en mercados donde Argentina hoy compite con países que ya poseen acuerdos preferenciales.


Mucho más que aranceles


El CPTPP no es un acuerdo comercial tradicional. Además de la liberalización arancelaria, incorpora disciplinas sobre comercio digital, servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, empresas estatales, facilitación del comercio, normas laborales y ambientales. En otras palabras, adherirse implica aceptar un estándar regulatorio de alto nivel que va bastante más allá de la reducción de tasas.


Eso supone dos cosas simultáneamente: oportunidades concretas para atraer inversiones de empresas que buscan plataformas de exportación con acceso preferencial, y desafíos de adaptación normativa para sectores que hoy operan bajo reglas distintas. Negar cualquiera de los dos extremos sería un análisis incompleto.


Los sectores que podrían beneficiarse


Las ventajas comparativas de Argentina están bien identificadas. La agroindustria encabeza la lista: carnes, vinos, frutas, economías regionales, productos pesqueros y alimentos procesados podrían acceder a mejores condiciones en mercados asiáticos que hoy presentan barreras arancelarias significativas.


El sector energético y la minería también aparecen como candidatos naturales, en un contexto de creciente demanda global por recursos críticos. Y los servicios basados en conocimiento —tecnología, consultoría, diseño— podrían beneficiarse del capítulo de comercio digital, un área en la que Argentina tiene masa crítica y competitividad real.


La pregunta no es si estos sectores ganarían acceso. La pregunta es si estarán preparados para aprovecharlo cuando llegue. Y es lo que puso en evidencia el acuerdo con la Unión Europea: los tratados abren la puerta pero para quienes están listos para cruzarla.


El desafío Mercosur


El aspecto institucional más complejo es la compatibilidad con el Mercosur. En teoría, las negociaciones comerciales externas deben realizarse de manera conjunta como bloque. En la práctica, el propio Mercosur lleva años discutiendo su modernización sin resolverla. Las gestiones uruguayas para avanzar individualmente hacia el CPTPP, las diferencias sobre el acuerdo con la Unión Europea y la creciente asimetría entre los socios en materia de política comercial son síntomas de un debate abierto.


La gran incógnita que abre la candidatura argentina es si busca generar un proceso individual o si terminará siendo el catalizador de una aproximación más amplia del bloque hacia el espacio Asia-Pacífico. La segunda opción sería más ordenada.


Un proceso que demandará años


Presentar la solicitud es apenas el primer escalón. La adhesión al CPTPP requiere evaluación de la candidatura, creación de grupos de trabajo, negociaciones técnicas bilaterales con cada miembro, revisión regulatoria exhaustiva y aprobación por consenso. El Reino Unido, que inició su proceso con recursos diplomáticos y técnicos considerables, demandó varios años desde la solicitud hasta la incorporación efectiva. Argentina, con un aparato de política comercial en proceso de reconstrucción, no debería esperar tiempos menores.


Bajo un escenario favorable, la membresía plena difícilmente ocurra antes de cinco a siete años. Eso no invalida la decisión —al contrario, hace más urgente tomarla cuanto antes— pero exige honestidad sobre el horizonte de impacto.


Más que un acuerdo comercial


La relevancia de esta decisión trasciende. Adherirse al CPTPP es una señal sobre la dirección estratégica del país: apertura orientada hacia Asia-Pacífico, integración en cadenas globales de valor, competencia bajo estándares internacionales. Es también, en cierta medida, un test de consistencia institucional: los acuerdos de libre comercio no se sostienen solo con la firma, sino con la capacidad del Estado de implementar los compromisos asumidos y del sector privado de capitalizarlos.


El verdadero desafío no será ingresar al acuerdo. Será construir, en paralelo, la competitividad necesaria para aprovecharlo. Empresas capaces de cruzar la puerta que se abra.

1 comentario


This post offers an interesting perspective on Argentina’s potential participation in the CPTPP and the long-term economic opportunities that could come from stronger international trade relationships. I liked how it looked beyond short-term outcomes and focused on strategic planning for future growth. I remember a demanding period during my studies when I was balancing several responsibilities, and I used to take my NEBOSH exam while trying to stay on top of deadlines. It reminded me that major achievements often require careful planning, patience, and a long-term vision.


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